¿Qué sabemos de las mujeres durante la Revolución de Mayo?

Por: Soledad Santalucía

 

La pregunta seguramente la asociamos a una breve y corta palabra: pastelitos. Las escuelas se han encargado a lo largo de la historia de hacernos ver que el único rol indiscutible que tenían las mujeres era cocinar. “Parecería que siempre estuviéramos embarazadas, pariendo o cocinando”, sintetiza la historiadora Fernanda Gil Lozano, integrante del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y coautora de Historia de las mujeres en Argentina (Alfaguara).

El pasado 25 de mayo se conmemoraron 208 años de la Revolución de Mayo y sabemos muchas cosas en torno a ella: que transcurre entre el 18 de mayo de 1810, fecha de la confirmación oficial de la caída de la Junta Suprema Central y el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta; sabemos que se exige la renuncia del Virrey del Río de La Plata Cisneros nombrado en su cargo por el Rey de España; sabemos que se forma el primer gobierno patrio y sabemos de Domingo French, Antonio Beruti, Cornelio Saavedra, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Manuel Alberti, Juan Larrea, Juan José Paso y Mariano Moreno.

Pero, ¿CUÁL FUE EL ROL QUE TUVIERON LAS MUJERES EN ESTA SEMANA DE MAYO Y POSTERIOR REVOLUCIÓN?

Los hombres, por supuesto, eran los indiscutibles héroes de la proeza independentista. Sin embargo, las mujeres también tuvieron su participación no solamente cocinando pastelitos o cosiendo banderas como se estudia en las escuelas o se reconoce en los medios de comunicación. Las mujeres arrojaban aceite caliente desde las azoteas cuando las tropas reales se abalanzaban contra la insurgencia criolla, organizaban actividades sociales lucrativas, prestaban sus casas para reuniones clandestinas o donaban joyas para la causa de la libertad. Garantizaban, así mismo, la logística militar haciendo conexiones como mensajeras o espías.

Las mujeres del 1810, como en tantas otras épocas, tienen letra chica en la historia argentina y no fueron valoradas, mucho menos analizadas o incorporadas a lo largo de la historia. Sin embargo, Gil Lozano nos explica que “las casas de Ana Riglós, Melchora Sarratea y Mariquita Sánchez de Thompson fueron cruciales en la gesta; otra casa donde se cocinó la revolución fue la de Casilda Igarzábal de Rodríguez Peña, que entre 1804 y 1810 reunió una de las primeras sociedades secretas de la emancipación americana, el llamado Partido de la Independencia integrado por Juan José Castelli, Nicolás y Saturnino Rodríguez Peña, Manuel Belgrano, Juan José Paso y Martín Rodríguez”.

Cornelio Saavedra, comandante del cuerpo de Patricios, era uno de los hombres que dudaba en ponerse al frente del movimiento para derrocar a Cisneros. El 18 de mayo de 1810 la esposa de Rodríguez Peña a la cabeza de un grupo de señoras se presenta en su casa y sin más le dice: ¡”Aquí no hay que vacilar!”. Fue invitado por ella a participar de una reunión en su quinta en donde ya estaban reunidos Castelli, Belgrano y otros rebeldes. Saavedra acepta ir y ese día se planea la estrategia para el Cabildo Abierto del 22 de mayo.

Martha Noya Laguna, directora del Centro Juana Azurduy en Sucre, Bolivia, dice: “La historiografía, como muchas disciplinas, ha estado construida bajo categorías analíticas androcéntricas. Es el hombre el centro y el eje sobre el cual giran, avanzan y se explican los sucesos históricos. Es el hombre quien protagoniza y le da importancia al desarrollo de la humanidad. Los historiadores han logrado que el imaginario social asocie los hechos históricos importantes con el ‘hombre’, no sólo en un sentido biológico, sino enmarcado dentro de un concepto cultural y de género. Es habitual leer en documentos que contienen información sobre las luchas emancipadoras de América del Sur que las mujeres luchaban con “virtudes sensibles”, mientras que los caballeros eran los que tenían profesionalismo militar.”

Algunos nombres los recoge la historiadora Berta Wexler del Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres de la Universidad de Rosario: “En el Ejército del Norte al lado de Belgrano pelearon, entre otras, mujeres del pueblo que se unían a la lucha a cada paso y para desempeñar diferentes roles. Algunas de las más conocidas fueron Martina Silva Gurruchaga que ya había obtenido grado militar, María Elena Alurralde de Garmendia, esposa de un español, María Remedios del Valle, más conocida como la Capitana, y Pascuala Balvás. Muchas de ellas terminaron sus días sin reconocimiento oficial y en la más absoluta pobreza”.

Juana Azurduy es una heroína que supo estar al frente de un ejército de indias, mestizas y criollas apodadas “las Amazonas” dispuestas a dar la vida por la liberación de sus pueblos del yugo español. La llamada “libertadora de Bolivia“, Juana Azurduy Bermúdez, peleó incluso estando embarazada, perdió a sus hijos en la lucha contra las tropas de la conquista española y murió en la pobreza el 25 de mayo de 1862.

Al igual que Juana Azurduy, junto a Martín Miguel de Güemes combatió Cesárea de la Corte de Romero González quien vestida de hombre luchó contra los españoles y luego contra la hegemonía porteña y, también María Magdalena Dámasa Güemes, “Macacha”, se destacará por su defensa de la emancipación: auxilió heridos en el campo de batalla, llevó a cabo arriesgadas misiones de espionaje y participó activamente en la vida política de la provincia.

Sus nombres fueron pocas veces escuchados o leídos porque la sociedad machista y patriarcal se ha encargado de no tomarlas en sus relatos. Cecilia Merchán, del Programa de Fortalecimiento de Derechos y Participación de las Mujeres del Consejo Nacional de Políticas Sociales: Merchán es la encargada de coordinar en 15 provincias argentinas la cátedra libre Juana Azurduy que se desarrolla en la Universidad de las Madres y en universidades nacionales expresó que quienes escribieron la historia se encargaron de que no apareciera la lucha del pueblo y, dentro de esa lucha, mucho menos la de las mujeres. Nada se sabe de la participación de las mujeres en la lucha independentista como conjunto de masas. Esto no es casual sino que es una búsqueda deliberada de sacar a las mujeres del centro de las decisiones sociales, políticas y militares de cada época.

Rendimos homenaje a todas las mujeres de la historia que en forma anónima o poniendo su identidad en juego han hecho el primer paso firme para que nosotras podamos continuar luchando.

 

Foto: https://bit.ly/2OWvdST

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