Apostatar también es apostar

Por Bárbara Haurie

 

A dos días de iniciada la primera audiencia pública por la separación de la Iglesia y el Estado en el Congreso, integrantes de la agrupación socialista Razón y Revolución, organizaron este sábado una nueva apostasía colectiva; ésta vez, frente a la Catedral de La Plata

El rechazo por parte del Senado hacia la aprobación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo animó aún más el fuego que, desde distintos sectores del feminismo, se venía propagando. En ese contexto, fueron claves la Campaña Federal por la Separación Iglesia/Estado y la Campaña Nacional Por un Estado Laico; iniciativas que, ya para el #8A, se hicieron ostensibles en las mochilas y muñecas de miles de mujeres. Sobre la marea verde se abre, por entonces, un cielo anaranjado y furioso.

Llegamos hace una hora y ya llegamos juntadas más de cien fichas de desafiliación; lo que nos da la pauta de que somos cada vez más lxs que queremos un Estado Laico”, puntualiza Roberto Muñoz, uno de los organizadores de esta Apostasía Colectiva que en poco más de dos semanas ya lleva recorridas las provincias de Entre Ríos, Misiones, Chaco y, ahora, Buenos Aires.

Y es que, el trámite, según explica, es bastante sencillo: “Completás una ficha con tus datos personales, tu fecha de bautismo y la diócesis donde te bautizaron; firmás esa ficha y le adjuntás una fotocopia de tu DNI; después, colectivamente, presentamos fichas en el episcopado, y listo”, sintetiza Roberto y agrega: “ Si bien, no sabemos a ciencia cierta que demora tiene el trámite, en principio a cada uno que haya llenado la ficha le debería llegar una notificación de su desafiliación.”

Más allá del acto individual de separarse de la iglesia lo importante es apoyar en la discusión general, por tratarse de una institución que ha tenido un peso muy fuerte, a lo largo de la historia, operando para que, por ejemplo, la ley del aborto no salga”, argumenta Muñoz. “Desde el espacio Razón y Revolución, entendemos esta Apostasía Colectiva como una forma de accionar, no sólo en el orden de lo material sino también en el de lo simbólico; que es la batalla cultural que tenemos que ganar”.

En este sentido, señala que es un factor a considerar: “La presencia de la iglesia, no sólo en la formulación de políticas públicas, sino también en las subvenciones que reciben para desarrollar a través de ella la educación de miles y millones de alumnas y alumnos que van directamente a escuelas confesionales o bien, laicas, pero muy atravesadas por la política eclesiástica respecto a la educación”.

 

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