“La Educación Sexual Integral es corrupción de menores”

Por: Soledad Santalucía

 

En el marco del debate que se empieza a vislumbrar en la sociedad sobre la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, el ex arzobispo de La Plata, Monseñor Aguer, expresó que lo que se pretende lograr no es Educación sexual integral” sino “Corrupción de menores”. Y sostuvo la idea de perversión que utilizó Sigmund Freud en su “introducción al psicoanálisis”, donde enumera doce perversiones, entre ellas el onanismo, es decir el evitar los hijos mediante otras prácticas como, por ejemplo, la masturbación; y la sodomía, o sea el encuentro sexual entre varones. Según la visión de Aguer, estos actos serían impúdicos porque en ellos el cuerpo se da como carne y no de un modo verdaderamente personal.

El ex arzobispo afirma que el Ministerio de Educación de la Nación calumnia a la iglesia al decir que no cumplen con la educación sexual ya que “en los colegios católicos hay educación sexual pero como corresponde: educación para el amor, la castidad, el matrimonio y la familia”. Lo otro, lo que él considera como nuevas disposiciones legislativas que agravan las ya vigentes, hacen el intento de naturalizar lo antinatural; y ese intento perverso comienza por el jardín de infantes con educación sexual integral. Lo que Aguer considera “corrupción de menores”.

Así mismo, hizo alusión a la negativa en el senado de la ley de Interrupción voluntaria del embarazo: “la ley abortista en el senado de la nación ha recrudecido los ataques contra la iglesia. Hubo enojos, pintadas, insultos y la insistencia en que la derrota no ha sido tal y que la victoria de los pro-vida fue una victoria pírrica, porque ahora con la introducción de la nueva fórmula del código penal se trataría de introducir, de alguna manera, lo que no pudo ser por vía legislativa”. Y como si esto fuera poco, se dignó a decir que hace 35 años la “democracia recuperada” nos ha regalado el divorcio vincular que “destruyó el matrimonio y con él la familia”, aclarando que la mayor parte de la sociedad ya no se casa.

Aguer ha sido eje de debates en todas las discusiones de lucha que lleva adelante el colectivo LGBTIQ y el movimiento feminista. En sus últimas declaraciones también se refirió al matrimonio igualitario, legal en Argentina desde el 2010, al decir que a partir de su aprobación se ha “introducido la ideología de género y hoy día, uno no puede decir nada porque enseguida lo denuncian ante el Inadi por discriminador”. Y afirma que, “la única discriminación que existe es la que aparece en el génesis que establece que ´Dios creó al ser humano a su imagen´. Varón y mujer los creó. Y sé que van a decir que soy un discriminador porque ahora hay numerosas combinaciones posibles de géneros y transgéneros que reemplazan al sexo”.

Es controversial que estas declaraciones sean dadas en un contexto desfavorable para la iglesia, ya que hace pocas semanas se conoció el caso titulado en varios medios como “escándalo en el Próvolo de La Plata: allanan la sede por denuncias de abusos a 28 chicos sordomudos por parte de un sacerdote y dos laicos”.

Las siete victimas que denunciaron ante la ufiyj n°15 afirmaron haber sido abusadxs cuando eran alumnxs del Instituto Antonio Próvolo entre 1982 y 2002, y que esos abusos alcanzaron a, al menos, otros 21 chicxs. Los tres violadores vivían en el instituto y actualmente siguen con vida. Ni siquiera hace falta decir que aún no están imputados y que el sacerdote, de 83 años, fue trasladado a Verona, Italia, a la sede central de la institución, donde se encuentra actualmente.

Sin embargo, Héctor Rubén Aguer, quien fue arzobispo de la ciudad de La Plata desde el 12 de junio de 2000 hasta el 4 de junio de 2018, se basa en argumentos sumamente subjetivos, retrógrados y amparados en la religión católica bajo el fundamento naturalista de Adán y Eva, de la imagen y la semejanza de Dios. Pero de la realidad y las cosas aberrantes que suceden puertas para adentro de la iglesia: omisión.

En 2002 se dio a conocer el primer caso de abuso en la iglesia, el de Julio César Grassi y, a partir de ese momento, 59 sacerdotes y tres monjas han sido acusadxs en el país por el mismo delito. De todxs ellos, solo ocho recibieron una condena judicial y sólo tres de los 62 casos fueron sancionados con la máxima pena prevista por el derecho canónico: la expulsión del sacerdocio.

En nuestro país no existen registros oficiales sobre la cantidad de sacerdotes o monjas denunciados y tampoco hay un registro de cuántxs son lxs abusadxs. La realidad es que en la mayoría de los casos la iglesia no acompañó a las víctimas, lxs abusadores ya tenían antecedentes y los traslados fueron la única respuesta de la iglesia ante una denuncia.

Aguer hace poco menos de cinco meses que decidió retirarse del arzobispado y en su último acto, por supuesto polémico y repudiable, convocó a la “marcha por la vida” al Congreso de la Nación, donde se estaba debatiendo la legalización de la Interrupción voluntaria del embarazo.

En este marco, no hace declaraciones sobre las mujeres que mueren por abortos clandestinos o de los abusos cometidos por la iglesia, sino que afirma que la Educación Sexual Integral es “corrupción de menores”. ¿O será qué si hay educación sexual en las escuelas y la interrupción voluntaria del embarazo es ley, dejarán de caer en manos de curas y sacerdotes tantxs niñxs abandonadxs o desprotejidxs y los abusos podrían disminuir? Pensando, tal vez, en una utopía.

 

Foto: Radio3

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