Por: Soledad Santalucía

 

El 15 de julio de 2010, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en aprobar la Ley de Matrimonio Igualitario y el décimo a nivel mundial en reconocer este derecho. Tras dos años de continua lucha por parte de organizaciones políticas y del colectivo LGBTIQ, el Congreso aprobó la Ley de Identidad de Género, que reconoce el derecho de las personas trans a ser inscriptas en sus DNI con el nombre y el género de elección. Desde el 2012, más de cinco mil personas han llevado a cabo este trámite.

Luciana López y Shirley Georgina Torrey Carpio, son dos mujeres translesbianas que se convirtieron en protagonistas del corto documental que se estrenó por primera vez en la pantalla del Cine Select – Espacio INCAA- el pasado martes 25 de septiembre en el marco del Fesaalp La Plata. La directora del cortometraje, Florencia Cárdenas, explicaba minutos antes del estreno que “A.M.O.R. es una historia sencilla y muy grande sobre el amor, nosotros lo llamamos cine de urgencia y de ahí el nombre que tiene mucho peso: Ante Mucho Odio Revolución”.

La idea del corto surgió poco antes del casamiento, ya que Florencia es amiga de ambas y estaba invitada. Shirley le propopuso filmar el momento y usarlo como material. Es el primer casamiento lesbicotrans en Latinoamérica y nuestra manera de comunicarlo es haciendo cine. Más que nada en este momento donde están llevando a cabo la campaña obsoleta de ´con mis hijos NO´, nos parecía importante mostrarlo”.

El corto fue seleccionado en 2017 por Asterisco, un festival internacional y Shirley con Luciana acompañaron al estreno a Florencia. Actualmente, se está difundiendo a nivel latinoamericano y mundial en diferentes eventos de cine y LGBT.

El matrimonio de Luciana y Shirley se llevó a cabo en junio de 2017 en el registro civil del barrio San Carlos de la ciudad de La Plata y la fiesta se hizo en la vereda con comida y brindis para todxs lxs vecinxs. Luciana vistió una remera transparente con un pantalón negro, acompañado de un tapado animal print y su pelo rubio suelto sobre la espalda. Shirley, en contraposición, usó una capelina haciendo juego con un vestido blanco y en la mano llevó consigo durante todo momento, la bandera LGBT.

Este hecho fue retratado por todos los medios locales, algunos nacionales e internacionales, y sus nombres se hicieron eco en las redes sociales. Pero Florencia Cárdenas captó cada detalle en el corto, la llegada de las mujeres al registro civil, el caminar imponente de las protagonistas, el beso de Shirley a su esposa antes de que se lo permitiera la funcionaria que las casó y el “de una” de Luciana para decir que sí aceptaba casarse con esa mujer que hacía siete años conocía.

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Shirley llegó a Argentina desde Perú en 2010 y conoció a su actual esposa. Volvieron a encontrarse, seis años después, por casualidad en un hospital. Ella le comentó que estaba buscando casa e inmediatamente Luciana le ofreció ir a vivir a la suya, como amiga. Pero el amor surgió, las reinventó y las llevó a tomar la decisión de casarse. Luciana propuso y Shirley aceptó.

Ambas se definieron como translesbianas, y comentaron a la prensa que la sociedad “las criminaliza y discrimina” porque el Estado brilló por su ausencia cuando se llevó a cabo su unión, ya que el DNI de ambas tenían sus nombres masculinos y, como es necesario presentarlo para este trámite, tuvieron que registrarlas en el Registro Civil con los nombres asignados al nacer. Sin embargo la funcionaria que las casó, María Paz Becerra, las trató en todo momento con el nombre autopercibido.

Nunca me imaginé esto que nos está pasando, es muy lindo, somos compañeras y yo me siento cuidada. Lo único que nos faltaría para completar esta felicidad es conseguir un trabajo formal, porque yo me dedico a vender mis cuadros y Luciana está en negro”, contaba Shirley en 2017, quien, lamentablemente, en agosto de este año falleció.

La Shirley ya no nos acompaña en este plano de la vida pero es una gran mujer que ha logrado sembrar en muchas de nosotras algunas enseñanzas, así que esto es por ella: brindamos por ella y en su memoria. El año pasado logró ver el documental en el festival y estaba muy contenta”, expresó a Visibles Florencia.

Es importante recordar que la edad promedio de vida de una persona trans es de 35 años y que aún en Argentina, el cupo laboral trans (que determina que el 1% del personal de cargos públicos tiene que estar ocupado por personas trans), no está reglamentado. Asímismo, el 90% no logra acceder a un trabajo registrado a lo largo de su vida y el mismo porcentaje de lxs que tienen entre 18 y 29 años vive de la prostitución.

Por eso A.M.O.R. va por fuera del dolor, de la desidia, del abandono del Estado, de la discriminación social y del patriarcado. Este corto refleja el amor en tiempo de odio, de crisis, e invita a seguir luchando por nuestrxs derechos y por lo que nos pertenece.

En memoria de La Shirley

Foto: Vacaciones Audiovisuales

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