Cuando la burla se disfraza de tradición

Por: Soledad Santalucía

 

Enmarcado en “tradición”, cada 21 de septiembre y desde hace veintitrés años en la Escuela Normal Superior de Arrecifes se celebra el Día del Estudiante con un peculiar sorteo de cierre, el cual consiste en un desfile por parte de varones heterosexuales disfrazados de mujer. Tacos, pelucas, polleras cortas y escotes pronunciados, la burla se dirige principalmente al colectivo LGBTIQ en su conjunto. Risas, quiebre de cintura y caminar torcido, así es la divertida “tradición” en la que se amparan las autoridades para “no encontrar motivos que sean relevantes para suspender este festejo”.

Desafortunadamente un año más, se celebra en la ciudad de Arrecifes el Día del Mariposón. Es un acto que no sólo es retrógrado sino que, además de no sumar, resta un montón. Y la justificación por parte de las autoridades que lo organizan cada año es que hay personas que se divierten con este festejo y que no tiene ningún tinte de discriminación. Cuando en realidad, desde cualquier punto de vista, no solamente es patético sino que es bastante agresivo para la comunidad toda; porque es una burla y cualquier burla, en cualquier área que sea, no habla bien de nadie”, expresó a Visibles Matías Goyoaga, oriundo de Arrecifes.

Actualmente, el municipio gobernado por Cambiemos pidió al colectivo Las Negras, quienes llevan adelante una petición para que se eliminen los concursos del mariposón y las reinas de belleza en Arrecife, que no sigan reclamando la eliminación de estos concursos porque “a la gente les gustan”.

Esta Fiesta del Estudiante lleva 23 años de trayectoria y se hace cada vez más grande y más importante. Los chicos trabajan durante meses en la producción de sus presentaciones con el apoyo de sus padres y no le vemos nada de discriminación, estigmatización, burla ni violencia. Se trata de un festejo de los estudiantes en un clima de diversión, armonía y respeto. Los chicos se disfrazan, se caracterizan tanto para las coreografías, como para la elección del Mariposón; es un juego, no más que eso”, declaraba a los medios locales, la docente Claudia Erlin.

Matías cuenta que lo importante no era ganar el concurso sino herir a las personas con otra condición sexual. A él le decían entre risas:Hey, vos, puto, el sábado nos vas a hacer ganar eh. Vas a ser nuestro mariposón”.

Yo en ese momento no era muy consciente de lo que pasaba como lo puedo ser hoy. En ese momento tenía 16 años y no sabés qué te pasa, pero sabés que hay algo que está mal o que socialmente está mal porque la sociedad te lo recuerda todos los días. Y este tipo de sorteo perjudica a quienes tienen una condición sexual diferente a la que la sociedad demanda. Ellxs logran el objetivo en querer reflejar, de alguna manera, lo que el colectivo social piensa que es el ridículo de los homosexuales, comentó Matías.

Y agrega que en otra época funcionaron porque la gente se callaba y no tenía la libertad de expresión que se tiene ahora. Es el reflejo de que hoy esos concursos hacen ruido porque la gente tiene un poder de pensamiento que antes no dejaban tener. Y es por eso que hoy, en el año 2018, es necesario que se dejen de hacer estas fiestas estigmatizantes, porque las tradiciones no por ser tradiciones tienen que seguir vigentes.

La agrupación Las negras repudiaban en un comunicado por Facebook semanas atrás: Ya van a entender que si hay un sólo pibe siendo ofendido, bulleado, burlado por sus compañerxs por su orientación sexual, este concurso no va a valer la pena. La deconstrucción es un proceso. Estamos en camino. Proponemos evolucionar, y que las tradiciones se acomoden a los tiempos que corren”.

Matías, con su rabia, con su indignación, escribe “El último septiembre triste” en donde deja bien en claro que estos concursos sólo incrementan el sufrimiento: La escuela, aquella segunda casa que no elegimos pero que resulta imprescindible habitar, nos empodera o nos destruye. Una escuela que hoy, después de años de lucha, logró incorporar – al menos – un concepto ya conocido y devaluado por muchos de nosotros: el bullying. Esa palabra extranjera de la que, seguramente, desconocemos su traducción literal pero que inevitablemente, nos personifica. Algunxs como víctimas, otrxs victimarios y, en la mayoría de los casos, como cómplices. Esta misma escuela – pisoteada y bastardeada – que hoy, bajo presión, comienza a hablar de discriminación en esas aulas testigo de tanto sufrimiento para algunxs, es la misma que celebra, aplaude y sonríe – cómplice – con lxs alumnxs, la elección del mariposón”.

Y para cerrar, reflexiona que los suicidios por bullying acercan un número escalofriante y que, quien se suicida por acoso y hostigamiento, no lo hace por una llamado de atención, sino por un apriete psicológico inducido por un grupo de seres humanos que actúan en plena conciencia.

 

****

 

Argentina es el segundo país con mayor cantidad de casos de bullying o acoso escolar en América Latina.

Poco y nada se hace al respecto en relación a la tortura cotidiana del bullying por parte de las autoridades provinciales y nacionales y una muestra de ello es que en reiteradas oportunidades hemos pedido formalmente en la Casa Rosada que se Reglamente la Ley Nacional Nro. 26.892 denominada como “ley antibullying” que contempla varios avances contra el flagelo como un teléfono gratuito para denunciar situaciones de bullying en forma anónima; algo que ya existe en España por ejemplo, obliga al Estado Nacional a formar grupos de profesionales que prevengan situaciones de bullying y en suma coloca al acoso escolar como un problema real de la educación en la República Argentina”, expresaban desde Bullying Sin Fronteras.

La ciudad de La Plata, también se ha convertido en los últimos años en uno de los escenarios principales de suicidios adolescentes del país. En el año 2016 el caso de cuatro amigos que se quitaron la vida al ahorcarse y, en 2017, el caso de Lara, la joven que se pegó un tiro en el aula del Colegio Nacional. A lo que se suma, dos meses después, el caso de dos amigas de una escuela secundaria que tomaron la misma decisión de suicidarse en sus casas.

¿Qué pasa con lxs jóvenes? ¿Qué pasa en las escuelas? ¿Alguien pregunta? ¿Alguien escucha? ¿Hay contención?

La madre de Lara decía al poco tiempo de la muerte de su hija: Lara tuvo la posibilidad de hacer lo que hizo en la casa de su padre, que era grande, con dos pisos, con espacio, con la tranquilidad que ese lugar te ofrece, era todo más cómodo. Y aún así ella eligió poner un arma en su mochila, con todo el riesgo que eso conlleva, dirigirse al colegio y pagarse un tiro delante de todos sus compañerxs. Es algo que para mí no se puede pasar por alto. No lo hizo en la casa del padre, lo hizo en el Colegio Nacional. Además de que les avisó a sus dos amigas que faltaba la profesora de la primera hora para que no vieran lo que iba a hacer”.

Estadísticas del 2017 determinaron que seis de cada 10 estudiantes de la secundaria (63%) dijeron haber presenciado escenas de “discriminación por alguna característica personal o familiar, ya sea religión, orientación sexual, nacionalidad, etnia o características físicas. * 

Lxs directivos de las escuelas secundarias tienen otro reflejo de esta problemática, ya que identificaron con menor frecuencia la misma pregunta sobre discriminación. Además, poco más de la mitad de lxs estudiantes secundarios (54%) respondieron que entre ellos se insultan, amenazan o agreden por redes sociales con algún tipo de frecuencia.

El acoso, el hostigamiento, la discriminación en cualquier arista o por cualquier motivo daña a lxs jóvenes. Es momento de plantearnos como sociedad qué futuro queremos para nuestrxs jóvenes y empezar a actuar.

* Los resultados surgen de la prueba Aprender 2017.

Foto: Arrecifes Noticias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *