Hollywood: el emporio de la violencia sexual

Víctimas de violencia sexual durante una marcha en marzo, en Hollywood, California.

#MeToo cumple un año y, en estos 12 meses, abrió puertas recónditas e impensadas donde del otro lado había machos violentos devenidos en actores de la meca del cine.

Por Victoria Briccola

“La historia suena tan buena que quiero comprar los derechos para la película”, declaró Harvey Weinstein cuando se dejaba en evidencia su imperio de abuso sexual.

Hace un año, el 5 de octubre del 2017, el reconocido periódico norteamericano New York Times reveló la historia de décadas de abusos sexuales por parte del productor.

A partir de esa nota, descubrimos por boca y voz de las mismas mujeres, los espantosos relatos y experiencias que padecieron junto a este hombre.

Las protagonistas y víctimas eran mujeres mundialmente conocidas por su labor artística en cine y teatro: Ashley Judd (“Doble Traición”, “Frida”), Gwyneth Paltrow (“Shakespeare Enamorado”, “Amor Ciego”), Kate Beckinsale (“Pearl Harbor”, “Van Helsing”), Uma Thurman (“Pulp Fiction”, “Kill Bill”), Salma Hayek (“Frida”, “Erase una vez en México”).

Dichas actrices le atribuyeron diferentes agresiones. Por su parte, Asia Argento, Lucia Evans, Rose McGowan y Paz de la Huerta lo acusaron, lisa y llanamente, de violación.

La actriz y directora italiana, Asia Argento, fue una de las primeras en denunciar al cineasta en octubre de 2017. Este año, durante el Festival de Cannes, estremeció a lxs presentes, y a quienes estaban viendo la trasmisión, al pronunciar en su su discurso:

“Fui violada aquí por Harvey Weinstein en 1997, tenía 21 años. Este festival era su terreno de caza. Me gustaría hacer una predicción: Harvey Weinstein nunca será bienvenido aquí jamás y como consecuencia de sus actos, será rechazado por la comunidad del cine que lo abrazó y encubrió.

Incluso esta noche, sentados entre nosotros, hay quienes aún deben rendir cuentas por su conducta hacia las mujeres. Por dicho comportamiento no perteneces a esta industria, no perteneces a ninguna industria o trabajo. Sabes quien sos. No perteneces a este sector. Pero lo más importante: sabemos quien sos, y no vamos a permitir que te salgas con la tuya nunca más”.

Esa misma noche lxs organizadores habían abierto una línea telefónica para denunciar posibles delitos sexuales y repartieron entre lxs asistentes un folleto en el que se advertía que el acoso sexual está penado con hasta tres años de prisión y 45 mil euros.

Los movimientos llamados Me Too y Time’s Up surgieron para promover un cambio cultural en las mujeres y en la sociedad en general, sacando provecho de la enorme repercusión que los sucesos en Hollywood tienen para todo el mundo.

A partir de ese instante, y con los hashtags que llevaban los mismos nombres, miles de mujeres alrededor del mundo, los utilizaron en las redes sociales para compartir y denunciar sus historias de acoso.

Por su parte, la condena para Weinstein por parte de Hollywood no tardó en llegar: fue expulsado de la Academia del cine de Estados Unidos, su estudio, The Weinstein Company (TWC), que fundó con su hermano Bob y que ganó 75 premios Óscar, terminó en la bancarrota y fue vendido a un fondo de inversiones.

Harvey Weinstein

De repente, en todos los eventos relacionados con la industria cinematográfica hollywoodense se levantaba la bandera del movimiento “Me Too”: a través de discursos, vestimentas, y los posteriores debates en las redes sociales.

Resultó un cimbronazo que permitió la denuncia y escrache de tantos otros actores y directores de la meca del cine, que durante años habían sido protegidos por la misma Academia y sus parteners: Kevin Spacey, Roman Polanski, Jean-Claude Arnault, James Franco, Dustin Hoffman, Oliver Stone.

Resulta que las mismas actrices habían generado confianza en sus pares para alzar la voz y gritar, de una vez por todas, lo que habían padecido tanto tiempo.

No sólo eso, sino que se pusieron sobre la mesa y en el foco de atención debates relacionados con la desigualdad de género como, por ejemplo, la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Las voces en contra, como en toda instancia de tal magnitud mediática, también estuvieron. Podemos nombrar las palabras del actor Sean Penn quien ha catalogado al movimiento como “procaz” y ha declarado: “sucede cuando llamas movimiento a algo que realmente es una serie de acosadores individuales, víctimas, acusaciones, algunas de las cuales son infundadas”. Sin embargo, las respuestas de repudio y condena al instante dijeron presente a través de Twitter.

No hay dudas de que la olla se destapó, y al abrirse salpicó para todos lados: encima de la capa angelada que muchos machos tenían y encima de sus trayectorias, que se vuelven insignificantes y oscuras cuando escuchamos los testimonios en primera persona de tantas mujeres. Al principio, mujeres públicas, reconocidas mundialmente que haciendo uso de su visibilidad le tendieron la mano a tantas otras alrededor del mundo, que se convirtieron en heroínas de otras, y así…

Fotos: https://bit.ly/2zVl2t1

https://bit.ly/2OFxl4B

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