Más de 40 mujeres contaron los abusos que sufrieron por los integrantes de Onda Vaga

Las denuncias trascendieron a través de un blog y la mayoría de los episodios ocurrieron cuando las víctimas eran adolescentes.

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Por Florencia Abasto

Los abusos en el ambiente musical no son novedad por estos tiempos. Desde aquel primer “Ni Una menos” de junio de 2015, el movimiento de mujeres se levantó con fuerza y muchas comodidades incuestionables en aquel entonces, que favorecían a los hombres, empezaron a plantearse de otra manera.

Los privilegios otorgados no solo por el hecho de ser varones, sino también por ser famosos, salieron a la luz y con ellos todos los tipos de abusos hacia sus fans y las mujeres que los rodeaban.

Esta vez, le tocó a Onda Vaga: la banda de Nacho Rodríguez, Marcelo Blanco, Marcos Orellana, Tomas Justo Gaggeo y Germán Cohen, creada cuando corría el año 2007, tuvo su mayor auge entre el 2011 y el 2013. Justamente entre esos años transcurren la mayoría de las denuncias de las mujeres que fueron abusadas por integrantes de la agrupación.

A través de un WordPress que salió a la luz el pasado 2 de octubre empezaron a hacerse públicos los testimonios que ponían en evidencia el accionar de los acusados: “somos un grupo de mujeres y lesbianas cis que nos encontramos por una experiencia común: haber pasado por abusos físicos y/o psicológicos y emocionales por parte de integrantes de la banda Onda Vaga en la adolescencia” advierten las primeras líneas de la plataforma, donde más abajo se van a leer las aberrantes vivencias que compartieron las denunciantes.

Ese martes fue creado el blog con dos testimonios que no tardaron en multiplicarse, al día siguiente fueron dieciséis los que se sumaron y una semana después ya eran más de 40 las víctimas que se animaron a contar su experiencia.

Los testimonios, anónimos por supuesto, tienen un factor común: la mayoría de las mujeres eran menores de edad cuando sufrieron los abusos. La intro continúa: “sentimos todas en mayor o menor medida que estas experiencias dañaron parte de la construcción de nuestra identidad y autoestima e interrumpieron procesos, imponiéndonos su forma descuidada de ser adultos”.

Todos los integrantes del grupo están implicados en las denuncias. El testimonio 28 cuenta la situación que vivió con Marcos Orellana: “luego de un rato más en el bar, yo estaba muy borracha y Marcos me propone salir a fuera a tomar aire. Cuando salimos se bajó los pantalones y me obligó a chuparle la pija. En el medio de la calle con los autos pasando, sin tener ni un mínimo de consideración de mi persona, queriéndome cojer, diciéndome que era la NENA más linda que conocía que lo ponía al PALO saber que tenía 16 años”.

En el testimonio 17, la víctima relata cómo fue abusada por German Cohen: “me corrió el pelo hacia un costado y me empezó a besar parte del cuello y la nuca. Le pedí que se corra pues su barba me daba cosquillas pero él seguía, me levantó la remera, me desabrochó y sacó el corpiño y me dejó tirada en su cama. Quedé debajo de él. En un segundo todo se oscureció. Se puso violento, me forzó a tener relaciones, me tiró del pelo y lastimó algunas partes de mi cuerpo. Yo seguía ahí, debajo suyo, con muchas ganas de que termine rápido así podía irme. Me puso boca abajo, elogió mi culo dándole un chirlo y sin pedirme permiso la metió. Me dolió, lloré y no le importó”.

En el testimonio 20 se denuncia a Tomás Justo Gaggero: “quiso darme un beso, le dije que no. Insistió y le dije que no, que era lesbiana. Me insistió para hacer ‘un lindo trío’ un largo rato. Le dije que no más de cinco veces hasta que me encontré en la situación de forcejeo físico. Tuve que gritarle fuerte para que me suelte, para que la gente que estaba ahí se dé vuelta y él finalmente me deje tranquila”. Pero no todo terminó ahí, la víctima relata: “al día siguiente salgo de mi casa y lo veo esperándome en frente, sabía las calles que entre charlas amenas yo le había comentado y ahí me estaba esperando. La insistencia se dio ése día y tres días más que aparecía en la puerta de mi casa en cualquier momento”

El testimonio 40 es estremecedor: La primera vez que garché en mi vida, entonces, fue con Nacho Rodríguez. Me agarró de la cabeza para que le chupe la pija, me tiró del pelo, me atragantó. Me penetró sin ningún cuidado, me dolió muchísimo. Grité y me tapó la cabeza con una almohada ‘shhh! mordé la almohada si querés, pero no grites’ me dijo. Después me subió arriba, yo no tenía ni idea de qué hacer, cómo moverme, me angustié muchísimo, me sentí expuesta, me sentí nena (y si, ser nena era un defecto mío), me sentí tarada. Me dio vuelta, me garchó contra la pared. Dolor y angustia. Acabó, llamó un taxi y me abrió la puerta”.

Sobre Marcelo Chema Blanco, el testimonio 27 cuenta: “me llevó afuera del lugar, a la vuelta, en la calle y empezó a besarme cada vez más fuerte hasta que empezó a tocarme y a meterme los dedos. Yo le decía que no y trataba de cerrar las piernas. Pasaba gente, nos miraba. Yo se lo hice notar, me daba mucha vergüenza y miedo, así que me puso contra la pared como para ‘taparme’. Y siguió. No paró, me dolía”.

La denuncia pública encontró a la banda en medio de una gira Europea, que no pudieron terminar ya que las denuncias no tardaron en viralizarse y llegar al viejo continente. El show que tenían previsto en La Tentation de Bruselas para el 5 de octubre, fue cancelado.

Que la música me venga a salvar

Onda Vaga, que el año pasado cumplió 10 años en los escenarios, todavía no emitió ningún comunicado grupal ni individualmente, pero el que sí se animó a hablar fue Cristian Aldana, cantante de El Otro Yo, quién supo ser el protagonista de las primeras denuncias por abusos en el ambiente del rock.

Desde la prisión, llevando adelante una huelga de hambre de más de dos semanas y a la espera del juicio que establezca condena firme por los siete casos de abusos sexual de menores por los que es acusado, a través de Facebook aprovechó la situación mediática actual que tomaron las acusaciones de Onda Vaga para lanzar una denuncia y desviar el foco de los abusos: “Hoy la escena musical independiente de Argentina sufre una persecución inimaginable. Yo no soy un violador ni un abusador ni un golpeador. Entré al penal de Marcos Paz el 24 de diciembre del 2016 y desde ese momento veo como El Otro Yo, Salta la banca, La Mississippi, Boom Boom Kid, Jauría, El Mató y ahora Onda Vaga – grupos políticamente incorrectos que no se dejan dominar por patrones comerciantes esclavizantes de la industria musical, y que por lo tanto, somos un mal ejemplo para una idea de sistema capitalista y oligarca- quieren desprestigiar la elección exitosa de ser un grupo musical independiente. Hoy somos perseguidos, desprestigiados, vulnerados y estigmatizados. Les pido a mis colegas que no tengan miedo. Salgan a hablar. Defiéndanse. No dejen que nos roben y pisoteen nuestros ideales“.

Aldana también hizo referencia a las denuncias que se hicieron en su contra: “yo me pregunto, ¿de dónde sale toda esta organización?, ¿qué intereses hay detrás?, ¿quién armó esa anónima página?” y finalizó: “pido por mis colegas, hoy le tocó a Onda Vaga, ¿quién sigue en la lista. Ninguno está exento de estos tipos de ataques. No permitamos que este sistema mercenario y capitalista utilice la lucha feminista para cometer atentados ilícitos y encarcelar a la música independiente. Nos persiguen los mismos que nos persiguieron siempre. A los que siempre nos enfrentamos con la UMI, y a los que hoy seguimos resistiendo. No dejemos que con esta excusa manipulen nuestra libertad y la de todos los artistas”.

Los dichos del cantante del Otro Yo no hacen otra cosa más que intentar evadir las culpas que se desprenden de las acusaciones buscando complicidad en otros varones abusadores como él, escondiéndose detrás del escudo de la música independiente. ¡No nos callamos más y se va a caer!

Para leer los testimonios completos de las denunciantes hacia los músicos entra en: http://denunciasondavaga.wordpress.com

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