“La revolución la estamos haciendo las mujeres”

El pasado lunes la Bienal del Pensamiento de Barcelona inició con un debate feminista entre la antropóloga Rita Segato y la escritora, poeta y periodista Gabriela Wiener.

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Por Victoria Briccola

¿Acaso hay una pizca de azar en que Trump y Bolsonaro coincidan tantas veces en que hay mujeres tan feas que no merecen ser violadas? ¿No tiene todo que ver con los insultos que nos lanzan los “trolls” sin parar, en las redes sociales que los jefes del mundo sean también “trolls”, “mega trolls”, defendiendo la barbarie?”. Así abrió la escritora Gabriela Wiener, con su maravillosa prosa, este especial encuentro.

Hablamos de la nueva Bienal de Pensamiento de Barcelona, llamada Ciutat Oberta que se realizó a lo largo de toda esta semana en la plaza Joan Coromines del Raval.

Una apuesta personal del actual comisionado de Cultura del Ayuntamiento, el politólogo Joan Subirats. Todas las actividades de la Bienal, que le ha supuesto al consistorio una inversión de unos 700.000 euros, son gratuitas aunque en muchas de ellas había que preinscribirse.

Hubo diferentes conferencias protagonizadas por grandes mujeres de la palabra: las filósofas Judith Butler y Fina Birulés así como la antropóloga argentina Rita Segato.

Ella fue la primera oradora, en un encuentro que se llamó “La ciudad de las mujeres”. Lo primero que hizo fue agradecer por poder discutir ideas en el espacio público, lo consideró “una fiesta”.

Dedico unos minutos a remitirse a las violaciones sexuales sufridas por las mujeres y lo define como, según la mirada del hombre, un modo de disciplinar a la mujer, en un rol moralizante de su parte; que se da después de una supuesta “falla moral de ella”. Estructura que se mantiene en todo el mundo.

Ésa es la relación vertical, moralizadora, hacia la víctima. El otro plano de relación es el horizontal, el que mantiene con sus amigos a los que quiere demostrar que es un hombre”, afirmó Segato.

La antropóloga Rita Segato junto con la escritora Gabriela Wiener en un debate en el CCCB.

Además está convencida que el Estado tiene el ADN patriarcal y entre otras cuestiones se refleja en que el mundo de las mujeres es doméstico, que no significa ni intimo ni privado. “Ahí es donde cae en la familia nuclear”, agrega Segato “y se transforma así en un espacio reducido, encapsulado, desprovisto de politicidad y por ende, en un resto de la política”.

Sin embargo, no quiso hablar de la “cultura de violación” porque eso implícitamente, dijo, “es reconocer que es una costumbre”.

La modernidad, según su pensamiento, inaugura la figura de “el normal” y modifica todas las diferencias en anomalías. Entonces, con su pre condición colonial y su esfera pública patriarcal, es una máquina productora de anomalías. Se produce así, la minorización y surge la estructura binaria: el uno, y sus otros. La mujer pasa a ser el otro del hombre, así como el negro el otro del blanco.

Además, recordó que las revoluciones que se habían hecho en el mundo hasta ahora las habían hecho hombres –barbudos y patriarcones– y que ninguna había funcionado: “lo han intentado reiteradamente y no lo han conseguido. Vamos a intentarlo nosotras”.

Ella se define como trabajadora de la palabra. En un mundo actual donde necesitamos cuestionar lo que nos aprieta y aplasta para finalmente gritarlo.

Rita Segato nos permite articular y unir historias desparramadas por el mundo, interconectar injusticias aparentemente aisladas en un solo continuo de crueldad.

En lo que ella ha logrado denunciar cómo la pedagogía de la crueldad: el mensaje brutal que nos llega desde los cuerpos de mujeres agredidas y muertas, que sirve para sostener las estructuras de dominación social y económica.

Porque al fin y al cabo las violencias son crímenes de poder, no sexuales.

Fotos: El País

Centre de Cultura Contemporánia de Barcelona

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