El secreto del árbol, o búsqueda incesante de libertad

Por: Carolina Martín

Seis actrices se preparan en el camarín de un teatro del noroeste de la provincia de Buenos Aires: el Teatro Independiente de Pehuajó. Se abrazan y dedican la función a todas las mujeres.

Cuando salgan a escena todas serán -de una u otra manera- Eva. Las identifica el vestuario que simula desnudez y, sobre todo, la marca del pecado original en los ojos; las miro y me pregunto si todas tendremos la misma insignia justo ahí donde termina la anatomía y empieza la mirada.

No vas a poder dormir de tanto criar y parir,

Vas a ser vapuleada por el hombre en quien confiás,

Vas a tener un marido perezoso a quien tendrás que cuidar como a un niño,

Vas a ser obligada a ser puta primero y vas a ser denigrada por puta después.

¿Y todo esto por qué? Al parecer, alguien le dijo a Eva que si comía la manzana iba a ser libre y sabia como Dios. Ella eligió la libertad y a cambio recibió un correctivo ejemplar: el castigo del pecado original.

Por desobediente le pasó, por inconformista. Ella, mujer creada a partir del pedacito de un hombre, quiso ser más libre que Dios. Y el castigo recayó sobre todas las mujeres.

Ahora vemos en escena a una Eva que no duerme desde hace diecisiete años porque se lo impide la crianza, al lado de otra Eva que se vuelve prostituta para darle de comer a sus hijxs, que abraza a otra Eva que mira una casita de muñecas que le recuerda una infancia de abusos por parte de un abuelo perverso. Se abrazan las Evas y se las ve un poco más enteras. Todas tienen el mismo deseo: encontrar su luna llena.

Todas buscan ese momento dorado en sus vidas; aunque las hayan condenado por querer ser libres, ellas siguen buscando la libertad. Sin esa luna llena, la vida sólo es culpa y condena. Pero una sola luna llena tiene gusto a poco, como esa manzana chiquita y verdosa que muerde una de las actrices al final de la obra.

Qué me importa ser pecadora si lo que está en juego es mi libertad, parece decir Eva actriz, intentando redimir a la Eva original. Y los discursos tristes de las mujeres, que son acompañados y protegidos por las demás, se convierten ahora en abrazos y lágrimas de actrices que despiden la obra hasta la próxima. Yo me levanto de mi asiento y busco los ojos de las demás espectadoras, que me parecen un poquito más libres que antes de entrar.

El secreto del árbol

Teatro Independiente de Pehuajó

Elenco: Cecilia Chaintiou, Mariángeles Diez, Mabel Esnaola, Marina Galiani, Florencia Monasterio y Valeria Selva Juárez

Dirección y codirección: Gustavo Delfino, Valeria Selva Juárez y Macarena Banegas.

Iluminación: Alejandro de Reatti

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