La perspectiva de género en los Mass Media

Entrevista a Lala Pasquinelli, creadora de “Mujeres que no fueron tapa”

Por: Soledad Santalucía

Según el último censo, en Argentina hay 43 millones de habitantes, de lxs cuáles 22,1 millones son mujeres. Irónicamente, a pesar de ser casi la mitad de la población, siete de cada diez tapas de revistas están protagonizadas por hombres. Y además, son hombres de todo tipo: gordos, flacos, pelados, panzones, trabados, intelectuales, profesionales o estudiantes. Y por supuesto, los temas que ahondan son de diversa índole, siendo parte de una gran diversidad desde que los medios son medios.

¿Pero qué pasa con las mujeres?

Mujeres blancas, delgadas, de pelo largo y lacio, sin arrugas, sin panza, heterosexuales y pertenecientes al mundo de la moda o del espectáculo son las que aparecen en las tapas de revistas, ya sea en las exclusivas de moda o en las que, por descarte, no hay hombres. Los temas por los que se las convoca tiene que ver casi siempre con peleas entre mujeres, chimentos, si están enamoradas o no de determinado hombre, sobre la maternidad, sobre el deseo de tener hijxs, mostrarlxs cuando nacen o en dar una imagen irreal de sus cuerpos.

Esas son las mujeres que nos deberían “representar”. Por ende, si son las únicas mujeres que hay, o por lo menos las que son visibles, son con las que deberíamos cruzarnos en la calle todos los días, compartir un ascensor, ser compañerxs de trabajo, de estudio, de actividades extras o ser, incluso, quienes admiramos. Pero cuando la realidad choca con esta construcción, encontramos que en la calle, en el ascensor, en los ámbitos donde nos movemos no está esa representación que nos quieren imponer.

¿Dónde están las gordas, las bajas, las peladas, las negras, las lesbianas, las trans, travestis, putas o viejas? Están fuera, no existen; o al menos, no son visibles. 

Las mujeres que aparecen en los medios están ahí por su apariencia en general, no por lo que hacen o por sus trabajos mayormente; sino, lo que tiene que ver con sus aspectos físicos, con su cuerpo”, expresa Lala Pasquinelli, artista visual, comunicadora, escritora, narradora, oradora y creadora de Mujeres que no fueron tapa (http://www.mujeresquenofuerontapa.com)

Y añade que, cuando comenzó a mirar revistas, se encontró con un modelo homogéneo de mujer, un modelo único. Las imágenes se repiten siempre iguales en donde se ven mujeres jóvenes, con cuerpos dispuestos como objetos para el consumo. “Cuerpos irreales, torneados por el Photoshop o el bisturí; pieles iguales, cabellos iguales, gestos iguales; muchos centímetros de piel”.

Este proyecto que encabeza Lala, se trata del hackeo a revistas, redes sociales, publicidad y todo lo que tenga que ver con el uso de la representación de lxs cuerpxs. “Tratamos de usar esa información para desnaturalizar los estereotipos de género, la cosificación, la violencia simbólica, y trabajamos con los ejes dentro de estas ideas con todo lo que tiene que ver con estándares de belleza, el estereotipo de varón, el estereotipo de mujer, el amor romántico, todo lo que tiene que ver con lxs niñxs, la cosificación, la sexualidad, y también lo que sucede en el deporte”.

¿Qué pasa cuando no encajamos en los parámetros que nos marcan, cuando las imágenes de las mujeres que aparecen en las tapas no condicen con nuestro cuerpo? ¿Por qué no tenemos las tetas más levantadas, el culo sin celulitis o la cara sin arrugas? ¿Por qué no tenemos esa panza flaca, sin rollos y la piel lisa como de terciopelo? ¿Por qué nos preguntamos el porqué de algo que no nos representa?

Porque los medios de comunicación forman opiniones, forman modelos y estereotipos y si no perteneces estás por fuera, y si no es igual al que te imponen, sos unx otrx que no encaja. Entonces hay que moldear, hay que encajar. Hacer dietas eternas, mirarse al espejo cada mañana para ver si algo de lo que ves cambia, incentivar que la bulimia y la anorexia se inserte en la juventud y que la discriminación a lx distintx, a lx gordx, a lx no heterosexual, sea algo “normal”.

Creemos que ser mujer es ser eso; lo creemos porque lo absorbemos desde que nacemos, y mucha de nuestra energía vital se va intentando encajar en ese modelo, en un estereotipo que no existe realmente. Tratamos de ser `normales´, parecernos, alcanzar un estándar de belleza inalcanzable. Aún estando advertidas de la irrealidad de lo que vemos, hay una comparación constante, una percepción disvaliosa de nuestro cuerpo, de nuestro ser”, explica Pasquinelli. Y arremete que, “si sentimos que no encajamos, es porque estamos falladas. Algo está mal con las mujeres que muestran otros intereses. Somos raras cuando no buscamos la felicidad exclusivamente en el amor de un hombre, en la maternidad o en la preservación de una juventud que se nos escabulle como agua entre los dedos”.

Mujeres que no fueron tapa tiene tres objetivos: primero, mostrar esto que pasa en los medios de comunicación, hacer visible lo que existe y pasa; ver las formas y los mecanismos. El segundo objetivo es desnaturalizarlo y, el tercero, darle visibilidad a esas mujeres que no son mostradas, que no se conocen, que no se sabe de sus carreras ni de sus espacios. Ella se pregunta: “¿dónde están las científicas, intelectuales, líderes sociales, políticas, artistas, luchadoras, mujeres comunes que trabajan todos los días para sostener a sus familias?”.

 

Ser distintas del modelo no es valorado, ser quienes somos no tiene prensa; no hay valor ni potencia en lo diverso. Ese es el mensaje y ese mensaje nos limita. Mutila lo diverso, lo vuelve problemático y patológico”.

 

Además del blog y del activismo digital, Mujeres que no fueron Tapa, y su trabajo de hackear diarios y revistas, se extendió a una propuesta pedagógica y este año participaron más de 400 escuelas de todo el país. Por otra parte, se trasladó también a la creación de podcasts en donde Lala charla con mujeres que admira sobre sus vidas: tal es el caso de señorita Bimbo, actriz, guionista y artista; Marcela D´Alessandro, doctora en economía, autora del libro “Economía Feminista”y fundadora del colectivo que lleva el mismo nombre; o Diana Maffia, doctora en filosofía, y quién dirige el observatorio de género del concejo de la magistratura de la ciudad de Buenos Aires.

El podcast surge de la idea de darle voz a esas mujeres que a nosotras nos hubiera gustado escuchar o conocer cuando íbamos creciendo y con la idea de que no se puede ser lo que no conoces. ¿Cómo podes desear otras cosas sino sabes que existen?, si no conoces otras mujeres que están haciendo otras cosas alrededor del mundo. Hay mujeres en todos los ámbitos, en actividades humanas haciendo cosas súper destacadas, pero no las conocemos porque solamente conocemos a los hombres que están haciendo esas cosas”, cuenta Lala acerca de la idea de realizar los podcast como una nueva herramienta de visibilización, los cuáles pueden escuchar en: https://wetoker.com/author/lala-pasquinelli/

Otro de los temas de los que Lala habló con Visibles es que el hecho de que cada vez haya más portales feministas, revistas o espacios periodísticos hecho por feministas, hecho que da cuenta de la ausencia de perspectiva de género en los portales masivos. Por el contrario, prolifera el sexismo, el machismo, la cosificación, desde los títulos hasta las imágenes. Y explica que el patriarcado está muy arraigado en estos medios donde está resistiendo.

De las mujeres en los medios se habla de los cuerpos, no hay grandes cambios, por eso esta emergencia de medios y portales feministas. Es nuestra construcción. Es utópico pensar que una mujer va a entrar a un medio y lo va a cambiar, pero sí podemos pensar en construir nuestros propios medios, nuestra construcción. Realmente no confío en estas corporaciones que existen desde que el mundo es mundo, y que están absolutamente tomadas por las prácticas patriarcales”.

Lala comenta que, por un lado, la televisión no cambió nada en cuanto al rol de la mujer. Siguen habiendo mujeres desnudas, bailando, peleándose entre ellxs, hablando de sus cuerpxs, de sus hijxs y de hombres. Por el otro, hay un mundo paralelo, como por ejemplo Youtube, en donde se construyen otros espacios donde las nuevas generaciones están haciendo otras cosas interesantes y es ahí donde hay que apuntar. Y finaliza con una declaración contundente: “La TV es el pasado”.

 

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