Lo que wittig me dejó

Por: Quimey Figueroa

 

En mis deseos

antiCIStemicos

me juego la libertad.

Abandono refugios

casi al mismo tiempo

ke nace un niño

en el mundo ke será acogido

en el glorioso seno familiar.

La explotada de su madre

lo acunará en sus brazos.

Por algunos meses.

Por algunos años

mientras su padre

escala en la sociedad.

Roba sus horas.

Su trabajo.

Sus deseos

durante el tiempo que SU mujer,

invierte en la crianza

a la ke está destinada puertas adentro.

Reniego del destino.

Reniego de la historia y los mandatos.

Me sumerjo en caminos inciertos.

¡Las renuncias abren tantos caminos!

Me prendo un faso y los contemplo.

En mi mente se dibujan como seductores abismos.

Busco información en las redes,

tirada en el sillón del living.

Leo,.

Veo videos.

Escucho discursos en la tele

que hablan de igualdad.

De una lucha apasionada.

Que busca la equidad de género.

Hombres y mujeres iguales.

Ocupando los mismos puestos de trabajo.

Las mismas menciones académicas.

Haciendo las mismas tareas domésticas.

Batalla tan utópica como luchar

por la igualdad de ricos y pobres.

Ey mi queridA,

Vivimos en un CIStema capitalista y patriarcal,

no existen amos sin esclavos.

La categoría de sexo que te han asignado

es la cárcel que te montó el CIStema.

Escribió tu destino.

Formó tus deseos.

Montó el escenario para que de forma natural,

mantengas un orden social normado, binario.

Donde el varón cis y heterosexual,

jamás renunciará a su privilegio,

mirá a tu alrededor y hace la cuenta.

Quizás sea hora que rompas algunas cadenas

o que al menos empieces a preguntarte cosas.

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