Orphan Black: historias de mujeres contadas por mujeres

Por: Ana Laura Dagorret

 

Sin duda Netflix es una caja de sorpresas o, al menos, lo ha sido para mi desde que lo descubrí, hace sólo algunos años. Las únicas series con las que realmente me había entusiasmado eran las más clásicas, de esas que pasan por televisión y que tienen mil capítulos distribuidos en varias temporadas que, en muchos casos, se vuelven interminables. Algunas siempre vuelven y otras aparecen de repente, sin demasiados motivos, pero con títulos prometedores e historias fascinantes, como es el caso de Orphan Black.

Para quienes no la vieron, acá va un resumen con algunos puntos que la hacen irresistible. Orphan Black es una historia de ciencia ficción filmada entre 2013 y 2017 en Toronto, Canadá. Desde el inicio de la serie, ya en el capítulo uno, se devela la incógnita que, a lo largo de la primera temporada, será descifrada por la protagonista Sarah Manning, una mujer inglesa que llega a la ciudad donde vive su madre adoptiva con su hija de seis años. En la estación de tren una secuencia la detiene: una mujer deja su cartera, se saca los zapatos y la mira a los ojos segundos antes de lanzarse a las vías. En esos momentos previos, Sarah no puede dejar de notar el asombroso parecido físico y una vez que el suicidio se hace inevitable, toma el bolso abandonado y corre hacia la salida.

Desde ahí, y a lo largo de cinco temporadas, la historia comienza a girar en torno a diferentes mujeres con historias e intereses muy diferentes pero con algo en común que las definirá de por vida. Madres con hijxs propios y adoptados, una bióloga homosexual, una ucraniana que pasó su vida en un convento, una policía canadiense y una hacker finlandesa son sólo algunas de las personajes que se revelan. Y un dato sorprendente: todas ellas son interpretadas por la actriz Tatiana Maslany, multipremiada por su trabajo en la serie y orgullosa de haber participado de un proyecto cuyo foco estuviera puesto en las mujeres.

Algo que resulta fascinante y se mantiene a lo largo de las seis temporadas es la estética dark, tanto en el vestuario de los personajes como en los cielos grises y lluviosos, las casas y edificios que pasan de lo tradicional a lo moderno en segundos y los sitios que frecuentan los personajes. Muchas de las escenas son filmadas de noche y la música de la serie ayuda a recrear ese ambiente de intriga y obscuridad. A su modo todas muestran su “lado obscuro” y con mayor o menor intensidad cada una de las protagonistas va aportando su cuota de identidad y conflicto a la historia general, lo cual genera reconocimiento y favoritismos, aunque al final todas sean merecedoras de un amor auténtico.

Orphan Black es un hallazgo único dentro del océano que representa esa lista interminable de películas y series que ofrece Netflix y que se renueva cada día. Sin dejar cabos sueltos y con historias que se acercan más a la realidad de muchas mujeres que al guión de una serie de ciencia ficción, la historia de Sarah Manning y sus “hermanas” no tiene desperdicio.

 

 

Foto: Hollywood.com

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