Por: Soledad Santalucía

 

Hace dos años se llevó a cabo el primer paro nacional de mujeres en Argentina con el objetivo de repudiar el asesinato de Lucía Pérez, la joven de 16 años que, el 08 de octubre de 2016, fue brutalmente asesinada en la ciudad de Mar del Plata, pocos días después del Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Rosario. Dos años después de este hecho, el Tribunal Oral Criminal N°1, integrado por los jueces Aldo Carnevale, Pablo Viñas y Juan Facundo Gómez Uso, absolvieron a los tres acusados.

Se trata de Matías Farías, Alejandro Maciel y Juan Pablo Offidani, quiénes fueron condenados a ocho años de prisión por la comercialización de estupefacientes a menores de edad cerca de la escuela a la que asistía Lucía. Sin embargo, fueron absueltos de toda responsabilidad por la violación y el crimen de la menor.

Fue femicidio, fue femicidio, fue femicidio” expresó con dolor Marta Montero, asegurando que la lucha por justicia para Lucía sigue, y repudió el fallo, al que calificó como una vergüenza, ya que insistieron en el “consentimiento” de la menor a mantener relaciones sexuales con Farías, y descartar el hecho de que haya sido drogada, abusada y a causa de esto se haya provocado su muerte: “Ellos no la violaron, no la mataron, no le dieron nada. Y la muerte de mi hija qué, ¿es de regalo?”.

Sesenta y cinco hojas en donde sólo se exponen ideas vagas, argumentos pocos sólidos y culpas ajenas. Este jurado, compuesto por tres hombres que, en todo momento, se encargaron de asegurar que ellos no eran quiénes para juzgar la vida sexual de Lucía, explicaron que ella “no era una drogodependiente que echara mano a cualquier recurso para conseguir satisfacer sus deseos, solo mantenía relaciones sexuales con quien ella quería y que porque Lucía tenía 16 años y Farías 23 sería muy forzado hablar de una situación de desigualdad o superioridad, sobre todo teniendo en cuenta la personalidad de Lucía, quien no se mostraba como una chica de su edad y que además había referido mantener relaciones con hombres de hasta 29 años”.

Volvemos a las absurdas justificaciones de la opinión pública, medios de comunicación y hasta jueces de “qué ropa usaba al momento de su violación”, “¿por qué estaba sola a esas horas de la noche?”, ¿qué estaba buscando?, “si primero dijo que sí es porque quería” y, “ya había referido mantener relaciones con hombres de hasta 29 años”.

¿A caso las relaciones anteriores de Lucía tienen que ver con el abuso propiciado por este hombre de 23 años que le vendió estupefacientes y la violó?

Parece ser que para los tres jueces sí, es más, se plantean otros interrogantes para justificar su veredicto:

– ¿Se encontraba Lucía en una situación de dependencia a los estupefacientes de tal magnitud que le imposibilitaba dirigir su voluntad hasta el extremo de mantener relaciones sexuales a cambio de ellos?

– ¿Era Lucía una adolescente que podía ser fácilmente sometida a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento?

¿Las conductas previas y posteriores de Farías se corresponden a las de una persona cuya intención es abusar sexualmente de una menor y proporcionarle drogas hasta su muerte?

Estos jueces asumen que las relaciones sexuales entre Farías y Lucia fueron consentidas valiéndose de sus relaciones pasadas. Por eso el debate empieza a girar en torno a dejar de hablar de los hechos para hablar de la víctima y argumentar su decisión respecto a los siguientes conceptos:

– el mal ejercicio de sus funciones de la fiscal María Isabel Sánchez por haber instalado en la opinión pública el hecho de que Lucía habría muerto a raíz de un brutal empalamiento por parte de los tres detenidos. Hecho que, según los jueces, no sucedió.

– Las relaciones previas de Lucía, sus relaciones sexuales, los chat con sus amigas y con Farías en las horas previas al hecho y, la actitud de éste frente a los hechos posteriores a la muerte de Lucía.

 

 

Estas actitudes no son las asumidas habitualmente por las personas con intención de cometer un hecho tan aberrante“, remarcó Carnevale. Además, el fallo explicita que “Acá no ha existido ni violencia física, psicológica, subordinación ni humillación ni mucho menos cosificación“. Para los jueces, el contexto dio margen para la especulación. “Gente de ‘mal vivir’, venta de drogas, marginales, pero eso no los convierte en violadores ni en asesinos, salvo que, por supuesto, violen o asesinen. Lo que no se probó”.

 

Luego de la sentencia, el papá de Lucía, Guillermo Pérez, expresó que la Fiscal María Isabel Sánchez, quien estaba a cargo de la investigación desde un principio del caso, le “arruinó la justicia a Lucía” y, añadió que el tribunal “no entiende nada de violencia de género. No nos esperábamos esto, esperábamos una condena mayor”.

 

Recordemos que hace dos años la fiscal Sánchez, señaló que el 08 de octubre cerca de las 9 de la mañana, Farías y Offidani, pasaron a buscar a la joven en la camioneta y la llevaron a la casa de Racedo al 4800, donde vivía Farías, con la finalidad de abusar sexualmente de la adolescente aprovechándose de su condición de adicta. La investigadora planteó violencia y abuso de sustancias y que esa situación llevó a la muerte a Pérez, a quien Offidani, junto al cómplice, llevó en su camioneta al hospital. 

 

Ahora, tras la sentencia dictada del caso, los jueces solicitaron al procurador General provincial, Julio Conte Grand, “evaluar el posible delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público de la fiscal Sánchez, por haber impulsado la hipótesis de que Lucía murió víctima del reflejo vagal producto de un empalamiento, lo que fue descartado por los especialistas involucrados en la causa”.

Foto: Infobae

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