La mostraporca: una introducción a la pornografía de YlaRonson

Por Bárbara Haurie

 

Del campo a la ciudad, de la niñez a la madurez. De un extremo al otro del mundo, viaja la mujer-cerda; su carne, húmeda de deseos puercos, es germen de una PornoCultura que se expande, con cada nuevo orgasmo, entre los suelos mojados de Argentina, España y Alemania.

Nacida y criada en la Siberia Extremeña, YlaRonson –como se elige llamar- descubrió su nombre y vocación en Buenos Aires, donde vivió entre los años 2010 y 2015 y donde su feminismo punk y su espíritu autogestivo encontraron su expresividad: “Preludio a la carne viva”, “Vértigo, confusión y fiebre”, son parte de ese trabajo pornográfico que comenzó en la Usina local, continuó en Badajoz y culminó en el Porno Film Festival de Alemania con el estreno, el pasado octubre, de la primera pieza su #PornoDehesario. Hoy, tres años después de haber dejado la Argentina (digamos que su GPS interno la redireccionó cuando Macri entró en escena), comparte entre Gmails y audios de Whatsapp, su experiencia con @visibles:

Comencé a pensar en hacer pornografía sólo después que llegó Chus Orellana, amigo y performer queer español a Buenos Aires, recuerdo que a finales del 2010 donde nos encontramos y con quien compartí casa, vida y proyectos en Barracas”, explica Yla, quien un año después ya comenzaría a dar vida a la que sería luego la protagonista de su “pentaporca” –así le dice a su #PornoDehesario, cuyo episodio final planea para el 2019- , un personaje con cuerpo de mujer y cabeza de cerda.

En “Pornodehesario” justamente hay una aceptación absolutamente liberadora de la Puta que llevamos dentro, como un ser poderoso e insaciable dueño de todos los misterios y dramas que la memoria de lo femenino, arrastra”, dice ella.

La película, cuyo título es un juego de palabras entre Deseo, Dehesa y Bestiario, narra de manera simbólica el viaje iniciático de una “cerda” española desde su Extremadura natal hacia la ciudad de Buenos Aires, capital de la Magiak, el Under y el Posporno Latino. A través de un particular universo sonoro, la ‘cerda’ reconstruye la memoria originaria de su deseo, sus miedos y fantasías sexuales en pequeños cuadros de realidad surrealista”, explica Yla y aclara, además, que parte de su trabajo individual no es más que el reflejo de esa apuesta colectiva por desarrollar iniciativas: “autogestionadas, transfeministas, surrealistas y erótico-pornográficas”; experimentando con el cine digital, Yla construye una narrativa guiada por el deseo como “un agente liberador que impulsa el no relato”.

En relación a la explosión del posporno en Argentina, Ylalo recuerda de esta manera: “Si bien, llegaba con algo de retraso respecto a su eclosión inicial a finales de los 80, y después de un segundo auge entre el 2002 y el 2010 en Europa, tuvo su efecto rebote en Sudamérica donde había vuelto a renacer transformado creando focos de actividad importante en México, Perú, Chile, Colombia y Brasil. Estos se trasladaron por primera vez a Buenos Aires a mediados del 2011 de la mano del ‘Festival Porno Porsi Performan Sex’ germen de otros festivales que se hicieron posteriormente en la ciudad, entre ellos el Festival Garpa! que tuvo varias ediciones y el “Festi Domingas Prrrn” que organicé en colaboración con Rosario Castelli en abril del 2015.”, recuerda la Ronson cuando se le pregunta acerca de la composición de aquella Usinay de la que, tres años después y más allá de las fronteras, no parecer haberse alejado mucho:

Decididamente fue liberador encontrar un espacio no solo de reflexión político artística sino de acción creativa donde verter miradas, pensamientos y deseos disidentes que desafiaran al modelo binario de representación sexual, aportando más y mejores fantasías al feo, aburrido, infantil, y repetitivo panorama del porno hetero mainstream, creando nuevas formas de producir placer a través de las artes visuales, el punk (DiY) y la mirada transfeminista”, reconoce Yla y apuesta: “Sigo pensando que puedo crear al margen de las rígidas, industriales y un tanto clasistas normativas; aburridas y patriarcales estructuras del cine narrativo convencional”

En todo ese tiempo tuve la oportunidad de conocer el trabajo y establecer lazos con otrxs performers, cineastas y teóricxs argentinxs y sudamericanxs. También en La Plata a un lado y a otro de la imagen pornográfica, como el colectivo Cuerpo Puerco, Diego Stickar, Edgar de Santos y César Jones, entre otrxs.

Ahora y de vuelta a España desde el 2016, trato de sacar adelante mi productora, creando modelos económicos alternativos que me permitan seguir filmando, llegar a fin de mes y expandir la semilla del posporno a mi manera y por donde vaya”

Respecto al discurso abolicionista de corte victoriano, moralista y pacato, cómplice del sistema capitalista patriarcal, es evidente que no tiene nada que ver conmigo ni con mi trabajo. Por el contrario, estoy claramente a favor del trabajo sexual, su legalización y autonomía profesional y la abolición eso sí, del estigma puta.”

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