En Angola la homosexualidad dejó de ser un delito

Fue dado a conocer el viernes pasado y la tipificación ahora abolida provenía de la época de la colonización portuguesa.

Por Victoria Briccola

Empezamos un 2019 en donde el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, excluyó a la comunidad LGBTTTI de políticas públicas destinadas a la promoción de derechos humanos del Ministerio de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos.

Y a su vez, donde la ministra encargada, Damares Alves dijo que Brasil comienza una nueva era, “donde los niños vestirán de azul y las niñas de rosa”, a través de un video que se viralizó en redes sociales, y que causó polémica a nivel internacional.

Bajo este panorama, es real y necesario reactivar la militancia lgbtiq a nivel mundial por todxs lxs activistas que no pueden defenderse en sus países.

Pero la buena noticia en el primer mes del año ha llegado desde África y fue así que nos enteramos que Angola ha despenalizado las relaciones homosexuales.

El antiguo Código Penal, en vigencia desde 1886 y no reformado en ningún momento tras la independencia de Angola de Portugal (en 1975), contemplaba “internamientos en una casa de trabajo o en una colonia agrícola” de 6 meses a 3 años para quienes practicasen “actos contra natura”, una fórmula muy utilizada en varias legislaciones africanas para criminalizar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

Además, luego de años de debate, se despenaliza el aborto en ciertos casos: peligro de la vida o salud de la mujer o del feto, y por violación. Sin embargo, el nuevo marco legal penalizará de 2 a 8 años de cárcel cuando el aborto se practique fuera de los supuestos contemplados.

Ahora hace falta luchar para que también los otros 69 países del mundo en los cuales las relaciones homosexuales son criminalizadas sigan el ejemplo de Angola.

Además es sumamente necesario encender una alarma sobre lo que está pasando cerca de nosotrxs. Porque cuando se trata de derechos humanos no es opcional, o el país está a favor y se alza la voz cuando hay una amenaza o ataque a la dignidad de las personas o no se está a favor, no hay medias tintas.

Foto: El Intransigente

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