No es un aparato, es una aplicación que sin celular Android, ni crédito, ni señal, el “botón” no funciona.

Por: Soledad Santalucía

Hace pocos días se conoció el Primer Informe de Estadísticas Oficial de Femicidios y Femicidios Vinculados, tras la intervención del Ministerio de Seguridad de la Nación y la Defensoría del Pueblo, el cual señaló que en 2017 fueron asesinadas 308 mujeres en Argentina. Por otra parte, el Informe Parcial del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación registró 251 víctimas en 2018.

Y finalmente, desde el 1° de enero de 2019 hasta hoy, 10 de febrero, ya son 24 los casos de femicidios que se conocen, dos de los cuales tuvieron lugar en la ciudad de La Plata.

Debido a estas cifras alarmantes, la Municipalidad de la Plata dio a conocer datos arrojados por la Dirección General de Políticas de Género y Diversidad, que establecen que durante el 2018 se entregaron más de 500 botones antipánico en la ciudad.

“El botón antipánico es una herramienta más en el marco de una política de abordaje integral de la violencia de género, no es una solución en sí, sino un nuevo instrumento que se suma a otros programas que lleva a cabo la Dirección de Políticas de Género”, sostuvo hace unos meses, Marta Vedio, ex subsecretaria de Derechos Humanos del Municipio.

Lo preocupante es que el vaciamiento a los programas de género en la ciudad fueron foco de atención desde que asumió el gobierno de Cambiemos, con el despido de cinco trabajadoras de la Línea 144 y con otros en la Dirección de Políticas de Género, por lo que si el botón anti pánico funciona en relación a otros programas de estos espacios hay que ver cuanta efectividad puede llegar a tener.

La ley provincial N°12.569 de Violencia Familiar, en su artículo 7, habla de varias medidas que el juez o la jueza pueden tomar al momento de decidir sobre una situación que se denuncia. En el Inciso H especifica que:

“Toda otra medida urgente que estime oportuna para asegurar la custodia y protección de la víctima. Desde el conocimiento del hecho hasta la adopción de las medidas no podrá exceder el término de las cuarenta y ocho horas.
En caso de no dar cumplimiento a las medidas impuestas por el juez o tribunal, se dará inmediatamente cuenta a éstos, quienes podrán requerir el auxilio de la fuerza pública para asegurar su cumplimiento”.

A partir de esta ley es donde entra el botón antipánico en escena y es desde donde actúan lxs juecxs que determinan su uso, pero hay que aclarar que las mujeres víctimas de violencia de género no reciben un aparato el cual activan inmediatamente ante una situación de peligro, sino que es una aplicación para bajar en el celular.

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, para descargar la aplicación es necesario tener un celular con sistema Android y, está por demás aclarar que no todas las mujeres tienen o pueden comprar uno. Por otra parte, para que la aplicación funcione hay que tener crédito para mandar un mensaje o llamar, lo que es improbable puesto que muchas mujeres no cuentan con un sustento económico para poner saldo.

Florencia Tittarelli, abogada y militante del frente de mujeres de unidad ciudadana, expresó que la falencia más grande que tiene la aplicación del botón antipánico es que no cuenta con sistema de geolocalización:

“La realidad es que no se cuenta con un botón, sino que te dan un programa para instalar en tu teléfono y cuando el agresor está vulnerando la perimetral, la víctima debe mandar un mensaje de texto o realizar un llamado, lo que implica que si la mujer está huyendo tiene que contar con una gran frialdad para ubicarse e informar desde donde llama. Además, depende de la capacitación del operador/operadora que está recibiendo la llamada para ver si cuenta con los recursos simbólicos para poder operativizar la ayuda”.

La violencia no sabe de tiempos, no espera llamados ni deja mandar mensajes de texto. Las emergencias deben solucionarse como tales, no darle la responsabilidad a las mujeres para que encuentren las herramientas y que el botón funcione. Éste tiene que ser gratuito, debe funcionar como en otras jurisdicciones donde se les da un aparato que cuenta con sistema de geolocalización (esto quiere decir, que estas rastreada sin necesidad de tener Wi-Fi, saldo o paquete de datos).

Florencia aclaró que en el caso de Carla Soggiu, la joven de 28 años que activó dos veces el botón y luego fue hallada asesinada en el riachuelo, no fue porque falló el botón, sino porque el sistema de geolocalización no funcionaba ya que Horacio Larreta, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no lo estaba pagando.

“Modificar la situación de la ciudad de La Plata para asemejarnos a otras jurisdicciones implicaría un esfuerzo presupuestario de la provincia, claramente no están dispuestxs a hacerlo, conforme al lineamiento que se les baja desde el presupuesto nacional que es $11,36 por mujer destinado a políticas de género”.

Y agrega que en cuanto a la dinámica de la llamada y del mensaje de texto del botón en la ciudad está todo bárbaro mientras haya señal de teléfono. Pero si la víctima anda por un barrio de la periferia donde no hay señal, donde tiene que hacer la parabólica para que entre o salga un mensaje de texto, no funciona para nada.

“En cuanto a las insuficiencias de las políticas de género es eminentemente presupuestaria, aunque también cultural, porque tenemos la paradoja de que contamos con recurso humano calificado, desocupado o precarizado en espacios de asesoramiento. Y los espacios más vinculados a las mujeres en situación de violencia, que son donde más se concurre, policía y poder judicial, son laburos mejor remunerados y en donde más se necesita perspectiva de género”.

Es importante establecer que no todos los casos de violencia terminan en femicidios, pero en la mayoría de los femicidios antes hubo una situación de violencia y es necesario centrarnos no sólo en todos los femicidios sino también en la cotidianidad de las mujeres víctimas de violencia.

“La calidad de vida de las mujeres se ha pauperizado porque acarrean el incumplimiento de las medidas perimetrales dispuestas que les termina complicando el día a día”, cuenta Florencia.

Por ejemplo, pierden sus trabajos, tienen miedo de salir de sus casas, o temen constantemente por su vida o por las de sus hijxs. Además, cuando una medida es vulnerada no proceden de oficio a comunicar ante el juzgado penal en turno que se incurrió en el delito de desobediencia, sino que le informan a las mujeres que tienen la posibilidad de hacerlo y, como explica Tittarelli, “otra vez la carga recae sobre la víctima”.

Por último, y no menos importante, el Estado no sólo está fallando con su responsabilidad al vulnerar los derechos e incumpliendo las normativas nacionales, sino que se está incumpliendo con compromisos internacionales, con la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer) y con la Convención Belem do Pará (La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer) y eso, eventualmente, puede llegar a derivar en que el estado argentino sea denunciado ante la Comisión Interaméricana de Derechos Humanos o ante la Corte Interaméricana de Derechos Humanos.

INFORMACIÓN ÚTIL:

– El botón antipánico se otorga en el Pasaje Dardo Rocha, en 50 entre 6 y 7 número 575, 1° piso, Oficina 115 en la Dirección de Género del Municipio, únicamente después de que se realiza la orden judicial de la perimetral.

Teléfono: (0221) 4232232 de lunes a viernes de 9 a 14hs.

Mail: politicasdegeneromlp@gmail.com

– Atención para mujeres en situación de violencia: https://www.argentina.gob.ar/linea144

– Para recibir contención o asesoramiento LLAMÁ AL 144

– Mapa de centros de atención para mujeres: https://www.argentina.gob.ar/mapamujeres

– Centro de Atención a Víctimas de Violencia de Género UNLP

Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales calle 48 entre 6 y 7, subsuelo.

Teléfono: (0221) 6442070

Fuente foto: Crónica

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *