Wanderlust: cuerpos en tránsito

Por Micaela Mennuto

Si te fuiste de vacaciones pero ya se terminaron los días de viaje; si estás por emprender una escapada a cualquier destino; y sobre todo a vos, que este año no te podés ir a ningún lugar por la macrisis y tus días libres van a estar dedicados a estar con vos mismx en la ciudad, te recomendamos que veas la película platense Wanderlust: cuerpos en tránsito (2015) que, después de haber ganado varios premios, se estrena el 21 de Febrero en el Cine Gaumont.

Después de romper con su pareja, María Pérez Escalá (Argentina) decide viajar. En la Escuela Internacional de Cine de Cuba conoce a Anne Von Petersdorff (Alemania) y emprenden un viaje juntas. Mejor dicho, un documental autobiográfico de un viaje que dos mujeres, con distintas perspectivas, realizan juntas.

El viaje comienza en Egipto, donde nos enteramos de la única condición de las directoras para su recorrido: no tomar ningún avión. Viajando por tierra y por mar, su destino final es Alemania, el hogar de Anne.

En todo su viaje, ambas manipulan las cámaras y se filman la una a la otra, documentalizando los lugares que conocen, a las personas con las que interactúan, pero más que nada, a ellas mismas. Esta película nos permite ser testigxs de un recorrido donde las protagonistas reflexionan sobre cómo es viajar por el mundo en su condición de mujeres, y reparar también en la diferencia que representa viajar siendo Europea, como Anne, o siendo Latinoamericana, como María.

Las distintas culturas de los países que recorren nos permiten (re)conocer cómo es sentirse observadx por los hombres, rodeadxs por ellos, o incluso recibiendo un servicio como pedicuría brindado, también, por hombres. Se detienen brevemente en la vestimenta característica de algunos países, y reflexionan dialogando con otrxs personajes sobre si eso refiere a tener mayor o menor libertad, o si es meramente una costumbre cultural.

Con una puesta en escena un tanto desprolija, el documental nos acerca a ellas y nos permite conocerlas, con su carácter, sus miedos, y observar cómo van forjando una relación de amistad a través de charlas, de impresiones personales sobre el viaje, y lo más interesante: le confiesan a la cámara y a su compañera de viaje (y a nosotrxs) qué opiniones y pensamientos sinceros tienen sobre la otra, producto de las situaciones que atraviesan; como por ejemplo, la de romper con la única regla establecida (y viajar en avión), o tomar un barco con dos hombres desconocidos y cruzar por aguas abiertas.

Este documental nos invita a ser testigxs de su recorrido pero también nos retrotrae, por un lado, a nuestras experiencias de viaje -para quienes tuvimos la suerte alguna vez de hacerlo, acompañadxs o solxs-: el peso de las mochilas, las ganas de llegar y al mismo tiempo de no volver, los trastornos con los pasajes y las fronteras, los pensamientos con unx mismx, donde todo eso nos permite hacer carne la noción de que nuestro hogar es nuestrx cuerpx. Y por otro lado -para quienes aún no pudieron o no quieren viajar-, el documental te contagia la intriga de suspender nuestras vidas por un tiempo, y encontrarnos con nosotrxs mismxs.

Insisto: si sos de lxs que no pueden pegarse un viaje para reencontrarse (o no tienen el dinero para hacerlo), y tus problemas y crisis existenciales te están comiendo vivx, mirate esta película y viaja con las pibas por una hora y media.

En diálogo con Visibles, ambas directoras (María Pérez Escalá desde ciudad de La Plata y Anne Von Petersdorff desde Alemania), relatan de primera mano lo que significó esta experiencia. Leete la entrevista y ahorrate algunas de las preguntas que van a surgir cuando termines de ver la peli.

El análisis que surge en la película en relación a los cuerpos femeninos en viaje, ¿se fue dando con el correr del viaje/documental o fue el punto de partida para investigar a través de la propia experiencia y documentalizarlo? Si fue el punto de partida, ¿cómo surgió entre ustedes esta idea?

María: En relación a los cuerpos fue un punto de partida. Con Anne nos encontramos en Cuba estudiando cine, y compartiamos la experiencia de venir viajando solas como mujeres. Y hablando, encontramos muchas cosas en común y sentimos que en el cine todavía no estaba documentado el viaje desde la mirada de la mujer. Por un lado, consideramos que viajar con cuerpo de hombre es diferente a viajar con cuerpo de mujer. Y por otro lado, la importancia de poder trabajar con el cuerpo y con la experiencia del cuerpo a lo largo del camino siendo mujeres, atravesando las fronteras a pie, que no es lo mismo que llegar en avión a un espacio. El cuerpo iba a ser algo muy importante como concepto en la película y nos iba a servir como hilo conductor a lo largo de todo el proceso.

En relación a eso, ¿ qué implica que dos mujeres viajen juntas por el mundo? ¿A qué conclusiones llegaron después de la experiencia?

María : En primer lugar, creo que viajar juntas también es muy distinto a viajar solas. Se genera cierto descanso o, por lo menos desde mi lugar, un poco más de tranquilidad. Algo que me parece interesante de la peli es que venimos las dos de culturas muy distintas y antes las mismas situaciones miramos y sentimos diferente. Y eso es algo que nos interesó registrar: cada una con su cámara, que la peli no tuviera una sola voz sino que fueran las dos voces que pudieran ir registrando según lo que nos iba pasando a cada una que era diferente ante iguales circunstancias. Al viajar con ella hubo un florecimiento de la amistad, que también es un tema que pocas películas con mujeres tratan. Andar por el mundo juntas, como mujeres, viajar como mujeres también significaba la mirada delx otrx. Muchas veces era como “¿viajan solas?” y había que explicar “no estamos solas, estamos juntas” .

Anne: Buena pregunta. Yo creo que lo primero que me vino a la cabeza es la idea es que viajar juntas te permite hacerlo, concretarlo; eso en primer lugar. Es como un empoderamiento poder reclamar esos espacios que por lo general son dominados por lo masculino. Poder reclamar este espacio físico, pero también narrativo, porque también la gente que habla de sus viajes suelen ser hombres que publican libros e historias (no exclusivamente, obvio). Es como el estereotipo del héroe colonial, el explorador que va a lugares desconocidos y para mi tiene mucho que ver con eso. Lo desafías, primero, si lo haces como mujer, pero solamente por ser mujer no significa que no vas a poder caer en la trampa o en el error de viajar como “colonizador” ¿no? A lo que voy es que también haberlo hecho juntas, siendo de dos lugares, culturas, historias tan distintas, también te pone en un lugar de mayor reflexión.

Por último ¿hay algo que les haya sucedido en el viaje y que no esté incluido en la película que quieran compartir con lxs lectorxs?

Anne: Para terminar la película tuvimos que seguir viajando. Y tuvimos que viajar a nuestros mundos (cada una al de la otra) En primer lugar es un viaje físico, porque conoces otro país, cruzás fronteras, todo esto. Pero también es un viaje psicológico: a una cultura, a un lenguaje , a estar como medio incómoda en un lugar, metafóricamente y literalmente hablando, que no conoces, en el cual no te sabes mover, y lo que tenes que aprender.

Una anécdota que tiene que ver con el final también, es que llegamos y nos tomamos el vino más caro que tenía mi papá, sin saber (risas). Mucha gente nos preguntaba por qué no mostramos el final, por que no mostramos la llegada con mi familia. Bueno, tuvimos razones que charlamos. No se trata de llegar a un destino sino que se trata del viaje. Eso también me parece divertido, interesante, porque también es una cosa cultural, que mi familia no estaba, que ahí nos quedamos celebrando el fin de viaje, con un vino, solamente las dos. A mi me parece lindo este final también, el final que no mostramos.

María: Coincido con ella, sobre esos momentos del final. Creo que está bueno que quedó para nosotras, y también que la peli se terminó en viaje. La anécdota que podría contar yo es que estando en viaje por Europa, y Anne haciendo su doctorado en EE.UU me mandó un mail proponiendome terminar o empezar la edición ahi. Y viaje para EE.UU, antes de mi vuelta a Argentina, y me infiltré en la Universidad de Michigan como una estudiante más, y estuve un mes trabajando en computadoras avanzadas. Nuestro primer corte lo realizamos ahí, con 14 grados bajo cero, con nieve, con ardillas y yo infiltrada como una estudiante más. Esa puede ser una anécdota y tiene que ver con esto que dice Anne sobre “viajar a los mundos, a nuestros mundos”.

Luego de recorrer diversos festivales, Wanderlust: cuerpos en tránsito (2015) se estrena el 21 de febrero en el Cine Gaumont. Av. Rivadavia 1635, Buenos Aires.

 

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