Nepal: una mujer murió por la tradición del ‘exilio menstrual’

Junto a sus hijxs, se vio obligada a pasar los días de la menstruación en una pequeña choza y falleció por asfixia al inhalar el humo de una hoguera que tuvieron que hacer para sobrellevar el frío.

Por Victoria Briccola

La menstruación en el siglo XXI sigue actuando como un estigma. Me atrevería a decir que todas sufrimos, en alguna instancia de nuestra vida, vergüenza cuando sabíamos que el ciclo menstrual se acercaba. De esta forma, un proceso natural de nuestro cuerpo se convertía en un tabú, y se construía entorno a él una especie de demonización. Hasta nosotras mismas hemos llegado a odiarlo. Increíble pero real.

Sin embargo, estar menstruando no es igual en todos los países del mundo; en algunos, las mujeres son consideradas impuras durante este trascurso.

En Nepal, por ejemplo, las mujeres que tienen su regla son confinadas en las llamadas cabañas menstruales, situadas generalmente en la periferia de sus pueblos. En nombre de la tradición son obligadas a pasar frío y hambre; son expuestas a animales dañinos y otras vejaciones.

Todos los meses, las mujeres en la región de Bajura tienen prohibido acercarse a su familia, al agua potable, a la comida, al ganado y a lugares de rezo mientras tienen su período y después de dar a luz.

La antigua práctica se llama ‘Chhaupadi’. La costumbre se realiza en todo Nepal pero en diferentes estilos, en algunos lugares hay cobertizos construidos en las colinas y los distritos montañosos remotos. En Doti, Baitadi y Darchula, la mayoría de las mujeres se quedan en chozas de ganado. En las áreas urbanas, las mujeres se quedan en una habitación separada y no se les permite cocinar y tocar a las demás personas.

Si bien se encuentra abolida por el Tribunal Supremo de Nepal desde 2005, la prohibición no fue suficiente ante la superstición existente en las zonas rurales de la pequeña nación del Himalaya, de mayoría hindú.

Durante una década, organizaciones nepalíes dedicadas a la defensa de los derechos de la mujer, exigieron una ley particular que endureciese las penas y mejorase los sistemas de prevención. Así, en agosto de 2017, el Parlamento nepalí tipificó como delito la práctica, condenando a todo aquel que la promoviese a tres meses de cárcel y una multa de 23,5 euros.

Miles de niñas y mujeres en países vulnerados sufren más su menstruación por falta de servicios sanitarios, agua y el precio de los productos de higiene íntima. Muchas usan trapos insalubres que aumentan el riesgo de enfermedades e infecciones. En India, por ejemplo, el 10 por ciento de la población rural cree que el periodo es una enfermedad. Mientras que el 20 por ciento abandona sus estudios tan pronto comienzan a menstruar. Hasta el año pasado, las mujeres de la India pagaban 12 por ciento de impuestos en la compra de tampones y toallas femeninas.

Fuente: https://bit.ly/2GOqkdA

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