12 años sin Sandra, 12 años buscando justicia

Por: Soledad Santalucía

Bajo el lema #ElEstadoEsResponsable, el pasado 22 de febrero se llevó a cabo una radio abierta y diferentes actividades artísticas tras cumplirse 12 años del asesinato de Sandra Ayala Gamboa, la joven peruana que llegó a Argentina en busca de oportunidades en el año 2007.

El encuentro se realizó en el ex edificio de Rentas, en las puertas de calle 7 y 45, donde hoy funciona la Casa Ayala Gamboa que brinda asistencia a víctimas de violencia de género.

En Conferencia de prensa a los medios, Nelly, la madre de Sandra, expresó:

“Tengo 50 años y ya van a hacer doce que estoy acá. Me duele como si me hubieran arrancado a mi hija ayer; todavía no puedo aceptar lo que le pasó”.

Por otra parte, contó que la causa contra la policía sigue abierta, ellos que fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos y que tenían que investigar no lo hicieron. Por eso “la lucha continúa y no vamos a parar hasta que todos los responsables estén presos”.

Los hechos

Corría el año 2007 y Sandra había llegado a Argentina para estudiar medicina en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), pero como tantxs otrxs, debía trabajar para costear sus estudios. Es por eso que en la búsqueda de trabajo, fue citada en un local de ARBA que estaba en obras, el ex edificio de Rentas provincia, en donde fue violada y asesinada.

El cuerpo, hallado días después, presentaba cinco ADN diferentes, uno de ellos era de Diego José Cadicamo, conocido como el “Sátiro de las niñeras” quien en noviembre de 2012 fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 a 21 años de prisión, por además ocho casos de violaciones.

Con respecto a los cuatros ADN restantes, no hay ningún implicado y la causa que investiga las complicidades estatales y el encubrimiento de la Departamental Primera de La Plata quedó estancada.

En esta línea, Nelly exigió políticas eficaces para erradicar la violencia de género y finalizó: “No queremos ninguna mujer muerta más. Queremos justicia, queremos leyes. Tienen que parar a estos asesinos, no es posible seguir viviendo con esta angustia de que si salimos no vamos a poder volver a casa”.

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