Milena Salamanca: “Hay un tránsito psicológico, social y personal en el que la mujer tiene que defender lo que quiere”

Por: Fernanda Quiss

Milena Salamanca es cantautora platense con un largo recorrido en el mundo del folclore, a los 18 años se subió por primera vez al escenario de Cosquín y, 7 años después, en la última edición 2019, se animó a realizar un homenaje a las mujeres que admira y dar un mensaje junto con un grupo de cantantes que llevaban su pañuelo verde en la muñeca.

Lejos de enojarse con quienes se opusieron o criticaron, Milena asegura que lo importante es poder expresar su “posicionamiento ideológico” y agrega que no tiene nada que ver con cuestiones partidarias. En esta entrevista, nos cuenta cómo fue su recorrido como mujer feminista en el universo folclórico, las luchas que tuvo que afrontar y las que planea encarar.

¿Cómo nace la idea de hacer un homenaje a las mujeres en Cosquín?

A partir de que me considero una mujer feminista, en lucha, en sororidad con mis colegas. Cosquín es un espacio muy importante de apertura nacional y mundial que te permite jugar con un discurso artístico en el cual podes dejar un mensaje. Además, este último tiempo estuvo muy presente la discusión sobre qué pasa con las mujeres en los festivales y en la vida en general y todo lo que se genera con el movimiento feminista.

Cuando pensé en esa propuesta artística no tenía bien en claro cómo iba a ser, no me gusta hablar en vivo, entonces me pareció óptimo y creativo generar algo artístico, por eso las proyecciones de las imágenes, siempre le busco la vuelta para que tenga esa cuota artística, como una intervención.

¿Cómo fue la elección de las imágenes de mujeres que se proyectaron?

Me senté y empecé a buscar algo que me clarifique y en principio se me vinieron a la cabeza las imágenes de mujeres que admiro en toda América Latina, y arranqué por Frida, Violeta Parra, Chavela Vargas, Chabuca, Martha Graham, Mercedes Sosa, María Elena Walsh. Cuando pensé en ellas empezaron a aparecer otras mujeres como Eva Perón, Cristina y Milagro Sala, fue una cadena de hechos que hicieron que llegara a esas imágenes.

¿Y la decisión de subir al escenario con el pañuelo verde?

Tenía un poquito de miedo a la crítica y después de mucho reflexionarlo dije “ya fue, es obvio que llevar el pañuelo es un acto de valentía y de un posicionamiento ideológico”. El movimiento feminista no es un movimiento político, que eso a veces se confunde mucho. Y la lucha por la ley del aborto seguro y gratuito es una de las luchas más grandes en Argentina.

Mis colegas y compañeras me incentivaron y me acompañaron, tuve un par de internas pero no tengo recelo con quienes tienen otra postura, a quienes les dije que si querían llevar su pañuelo celeste, que lo lleven porque me parecía un espacio democrático.

¿Cuáles fueron las críticas que recibiste después del show?

Las críticas fueron duras, fueron muchas, los medios sacaron lo que quisieron en cuanto a Cristina, Milagro y Eva, diciendo que soy kirchnerista, y no saben nada porque me cuesta mucho sentirme identificada con un partido político, me cuesta ponerme la camiseta por alguien, no me enamora ninguno. Pero no soy tonta, estudié, me enseñaron, me rodeé de gente que me informa, me comunica.

Acompaño el proceso histórico, político y social que sufre la Argentina, hay mucho camino que recorrer como sociedad, como parte de un pueblo, como vecino, como compañero, nos viven diciendo que somos un país sin memoria, y la verdad es que es cierto, es muy triste, pero pasan cosas que hacen que tengamos un presidente como el que tenemos ahora.

Una vez viajé al interior y escuche la frase “los argentinos son como el Ave Fénix, mueren y resucitan de las cenizas”, y bueno, ahora estamos básicamente muriendo para en el próximo mandato resucitar de las cenizas. Es una buena metáfora porque somos un país con muchos golpes de estado, con derrotas incluso en democracia.

¿Cómo fue el recorrido que hoy hace que te asumas como feminista?

Mi relación con el feminismo es directa, hace unos años no me quería hacer cargo por miedo pero hoy estoy en una organización de mujeres músicas, que se llama MuPlaR (Músicas Platenses en Red) donde nos juntamos a charlar, debatir, generar y gestionar proyectos, propuestas, vamos a las marchas del 8 de marzo y ya es un ritual.

Por otra parte, mi papá es provinciano, y los provincianos tienen esa cosa del patriarcado y me tocó vivir esa en mi casa. Uno cuando tiene una realidad, la ama y la transita como si fuera la única. Cuando se abre la puerta de la casa y se ve que no es la única, tu felicidad y tu parte emocional empieza a transitar otra realidad y te preguntas ¿qué onda?, y empezás a decidir y decir no, yo no quiero esto para mí. Ahí empecé a deconstruirme y a los 20 años me fui de mi casa, mi relación con mi viejo va y viene.

Contanos de MuPlaR …

MuPlaR es una organización independiente de mujeres músicas, nació a raíz de la masividad por la ley de aborto, pero ahora se instaló como una agrupación, hay muchas por todo el país. Nos juntamos a tener asambleas, hay comisiones, nos organizamos para el 8M. Que seamos músicas hace que tenga una cuota de sentido común al hecho de acoplarnos en la lucha. Una de las propuestas que queremos hacer es exigir dentro de los festivales y programaciones oficiales más cupo de mujeres.

Ya hace un año y medio que estamos, somos un grupo nuevo. La idea es que el movimiento nos encuentre más unidas, con una impronta de plantarnos cuando haya maltratos o situaciones adversas.

¿Cómo es el rol de la mujer en la escena del folclore?

Dentro del folclore no hay mucho espacio para las mujeres, pero es una situación larga la que se tiene que vivir, yo estudié música desde los 9 años, vivo y respiro arte. Para ser quien soy y lograr un espacio no sólo tuve la convicción de que se puede hacer, sino que me tuve que defender ante otros y a su vez me formé para poder hacerlo, porque a veces las ganas solas no alcanzan.

Cada mujer, no sólo tiene que informarse, estudiar, tener herramientas para concretar sus sueños, sino que hay un tránsito psicológico, social y personal en el que la mujer tiene que defender lo que quiere. El sistema es muy duro, no soporta tanto talento, hay una sola Soledad en el país, hay una sola Mercedes, no va a haber otra, y hay un montón de mujeres que circulan, pero no han llegado a tener la magnitud de las que te nombro.

Cada vez que recorro el país me voy encontrando con más mujeres en los escenarios locales y quitando esa cosa del miedo y demostrando que a mí también me cuesta por más que me vaya bien. Nos han hecho creer por años que no podíamos salir a la calle con una minifalda ¿por qué me tengo que cuidar si hace un calor tremendo? lo mismo pasa en el arte. En el arte pasa que te tenés que quedar en la casa, ser madre, no podés irte de gira. La imagen de la mujer es necesaria, se la ve presente en la danza, incluso como algo que embellece, pero en la música es más difícil. Abundan más los varones, porque han tenido la libertad y el derecho de poder hacer lo que quisieron.

Ni hablar de los prejuicios que rondan, porque soy joven y estoy donde estoy es porque estuve con tal o tal otro, nunca falta el comentario feo de denigrar la imagen de la mujer, es muy cotidiano. Son cosas que me tuve que bancar de chica, y ahora de grande, estoy más allá del bien y del mal. No odio a esas personas, sólo quiero ayudar a que despierten y entiendan que hay otra forma de ser más justos para con todas y todxs.

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