Nueve años sin “La Pepa”

Por: Soledad Santalucía

Desde el 2010, todos los 7 de marzo se celebra el Día de la Visibilidad Lésbica en conmemoración a “La Pepa” Gaitán, asesinada por su orientación sexual, fusilada por lesbiana.

En el día de la visibilidad lésbica se celebra el lesbianismo, evidente y manifiesto. Y se recuerda a La Pepa, quien por ese entonces tenía 27 años, vivía con su novia en Parque Liceo, un barrio de la periferia de la ciudad de Córdoba, y llevaba orgullosa una masculinidad disidente.

Nació el 11 de diciembre de 1982, era la mayor de cinco hermanos, y su sueño era tener un trabajo en blanco, pero su “aspecto poco femenino” era un rechazo asegurado.

Natalia fue el nombre que recibió al nacer, pero a los nueve años una vecina le dijo: “Mirala a la cabeza de pepa”, por los rulos que tenía y así, sin más, se convirtió en “La Pepa” para todxs, y le reclamaba a sus amigas que la trataran en masculino.

Aunque ganó la batalla en su casa y obtuvo el apoyo de sus xadres y hermanxs, en el barrio su presencia molestaba. Así lo explicaría su hermano, Mauricio: “Siempre fueron los hombres en el barrio los que la insultaban y la trataban de machona. Porque, además, como ella era tan entradora, tenía su levante y eso era como que molestaba más, como que no tenía derecho a eso.”

La masculinidad de La Pepa hacía evidente la triste realidad, no importa cuántas veces una lesbiana salga del closet, al negarle su existencia, al discriminarla e invisibilizarla, es devuelta a la sombra de la que creyó estar fuera.

El 7 de marzo de 2010, La Pepa fue asesinada de un escopetazo por Daniel Torres, el padrastro de su novia, quien no toleraba la relación de las dos mujeres.

Según el testimonio de su mejor amiga, Gabriela Cepeda, “él dijo un día que la entendía porque a él también lo calentaban las hijas de su mujer, pero la Pepa le paró el carro, no entraba en ese tipo de conversaciones”.

“Sin embargo, todo se fue al pasto cuando Silvia, la madre de Dayana, su novia, dijo a todo el barrio que ella estaba enamorada de La Pepa”, testimonió Karen Herrera frente al tribunal, también ex pareja y amiga de Gaitán. Por eso, no toleraba la relación que tenía con su hija y la echó de su casa a los dos meses de iniciada la relación.

Dayana se fue a vivir con una tía hasta que finalmente se mudó con La Pepa. Sin embargo, su madre la denunció ante la policía por supuesta fuga y le dijo al juez estar preocupada por la homosexualidad de su hija y acusó a Gaitán por corrupción de menores.

Aquel 7 de marzo de 2010, Silvia Suárez comenzó a discutir frente a su casa con La Pepa y una amiga de ella llamada Gabriela. Torres, que escuchaba todo desde adentro de la vivienda, no dudó y, como quien tiene todo fríamente pensado, sacó la escopeta que había pedido prestada dos semanas atrás, apuntó contra la novia de su hijastra y disparó. Los perdigonazos le dieron a Natalia en uno de sus hombros.

El traslado al Hospital Municipal de Urgencias se demoró más de la cuenta y cuando llegó, ya había perdido mucha sangre. Murió asesinada, fusilada, a sangre fría. Por lesbiana, por torta, por ser quien era.

Torres fue condenado a 14 años de prisión y los fundamentos de la sentencia hacen referencia a la “discriminación por orientación sexual”.

El asesinato de La Pepa se convirtió en una bandera de la lucha por la igualdad y la visibilidad de las mujeres lesbianas en todo el país. En su memoria, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires convirtió en ley la declaración del 7 de marzo como Día de la Visibilidad Lésbica.

Ilustración: Ylem.Ilustración

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