Logro histórico: el fútbol femenino será profesional

Foto: Página 12

Por: Sofía Sánchez

El predio de Ezeiza fue testigo de un hito que será recordado en la posteridad, un día histórico, la pata institucional que completó una lucha que comenzó de la mano de las mujeres en las canchas, en las calles y en las redes sociales. Este 16 de marzo de 2019, la AFA anunció la creación de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, la cual implica la puesta en marcha de diversos dispositivos tendientes a mejorar las condiciones de aquellas que practican la disciplina en la Primera División nacional.

La jornada comenzó con la firma del convenio entre el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y el secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados, Sergio Marchi. Durante la introducción a cargo de un presentador y en los comienzos de las locuciones de los dirigentes, había una especial atención en remarcar los términos en femenino: “Todas y todos”, se repetía una y otra vez.

Se expuso que la Casa Madre del fútbol argentino, se encargará de transferir 120 mil pesos de manera mensual a cada uno de los 16 clubes de Primera con el objetivo de costear los ocho contratos mínimos que establece esta etapa de la profesionalización.

A partir de la temporada 2019-2020, las jugadoras ingresarán dentro del Convenio Colectivo de Trabajo bajo el cual ya están enmarcados los varones de las primeras tres categorías del fútbol argentino. La disciplina de mujeres tendrá un régimen semi-profesional, similar al de la Primera C masculina.

Además, se anunció la conformación de una comisión que estará integrada por dos miembros de AFA y dos de Agremiados, cuya función será monitorear que los clubes den cumplimiento a las pautas que establece esta nueva Liga, no solo en materia de pago de salarios, sino también en la provisión de las condiciones necesarias para la práctica de la disciplina. Es decir, se chequeará que estén en regla las canchas, los vestuarios, las instalaciones en general, la indumentaria, los elementos de trabajo y la logística, entre otras cuestiones.

La AFA también pondrá las canchas de césped sintético del predio de Ezeiza a disposición de aquellos equipos que no cuenten con estadio o con el espacio indicado para oficiar de local.

Esta primera etapa de la profesionalización alcanzará solo a los 16 equipos que militan en la Primera División, que son de Ciudad de Buenos Aires y alrededores. No están amparadas las ligas del interior del país. Para intentar salvar esa brecha, se confirmó la creación de un torneo similar a la Copa Argentina masculina, que recibirá el nombre de “Fútbol en Evolución”. Sin una fecha definida para su inicio (podría ser a fines de 2019 o principios de 2020), este certamen reunirá a conjuntos de las distintas provincias.

Foto: Tiempo Argentino

Marchi, además, se encargó de adelantar que en los próximos meses se organizará un partido mixto: “Es un hecho que cristaliza, que lleva estas ideas al campo de la acción”, recalcó. Tapia, por su parte, reveló que la AFA trabaja en la creación de un centro de alto rendimiento de fútbol femenino que estará situado en Capital Federal.

“Esto te levanta la autoestima. Ya estamos en otro lugar. Es una gran inicio para nosotras y, sobre todo, para las generaciones que vienen”, dijo Miriam Mayorga, capitana de la UAI Urquiza e integrante de la selección argentina que en junio disputará el Mundial de Francia 2019. La futbolista hizo hincapié en que esta es una demanda que lleva muchos años: “Es algo que festejamos todas, las que jugamos y las que ya no lo hacen. Ellas han tenido mucho que ver”.

Mayorga es médica. Sus estudios se desarrollaron a la par de su carrera deportiva. Ella, más que nadie, sabe del empeño que implica ser mujer y jugar al fútbol en la máxima categoría en Argentina: “Es muy sacrificado, requiere de mucho esfuerzo. Más allá de este anuncio, nosotras siempre lo tomamos como profesional, pero a la par siempre se necesita un sustento económico para hacer la actividad que nos gusta”.

Los especialistas, entrenadores, entrenadoras y las propias futbolistas coinciden en que, en la actualidad, una de las mayores falencias se da en la etapa formativa: es difícil -por prejuicios, condicionamientos sociales, trabas, falta de espacios- que las mujeres jueguen desde chicas, por lo que su ingreso a la disciplina se da de manera tardía. Hay toda una etapa de aprendizaje que se pierde y que las deja en condiciones desfavorables respecto de sus colegas varones.

Víctor “Bichi” Paredes es el coordinador general del fútbol femenino del Club Atlético Atlanta y, desde ese rol, analizó cómo incide esta medida en las niñas y las jóvenes: “Cuando las chicas vean que las grandes están logrando algo, se van a contagiar más y lo van a tomar más en serio. Esto es una inyección, un incentivo. Cuanto más cambios haya, más chicas van a querer jugar al fútbol. Se vienen mejores cosas”.

En esa misma línea se manifestó Diego Guacci, el DT de las selecciones Sub 15 y Sub 17 de mujeres. “Para nosotros esto es muy bueno”, se ilusionó, y agregó: “Es un antes y un después en el fútbol femenino, que se va a ir desarrollando cada vez más. No solo la Federación, las escuelas hoy están tomando el rol protagónico y en educación física se implementa como materia el fútbol para las chicas. Eso nos va a achicar muchísimo la brecha que tenemos con las grandes potencias”.

Una y otra vez durante la conferencia de prensa, Tapia se encargó de remarcar que la profesionalización del fútbol femenino es una idea que está presente desde los principios de su gestión como presidente de AFA. Aseguró que las conversaciones con Marchi comenzaron en medio de la frustración tras la floja actuación de los varones en en el Mundial de Rusia 2018. Incluso, recordó que llegó a mencionar el tema “en una reunión en Ferro en el 2017”. Sin embargo, entre los presentes en el predio de Ezeiza ninguno de los consultados por este medio pudo confirmarlo. “Nos enteramos en los últimos días”, dijo un dirigente. “Algo leí en las redes sociales esta semana”, manifestó una jugadora. La medida no parecía ser algo planeado en conjunto con los y las protagonistas, ni siquiera un secreto a voces.

El nombre de Macarena Sánchez recién salió a la luz cuando una periodista le preguntó al “Chiqui” cómo había influido el reclamo de la jugadora en esta decisión de la entidad de la calle Viamonte. En enero pasado, la santafesina fue marginada del plantel de la UAI Urquiza, episodio a partir del cual inició un reclamo contra el club y contra la AFA para ser reconocida como trabajadora. Fue una acción sin precedentes en la historia de la disciplina. Esa iniciativa generó el slogan #FútbolFemeninoProfesional, que se masificó en las redes sociales y que hasta se convirtió en una reivindicación política durante la movilización del Día de la Mujer del último 8M.

Tapia prefirió no responder. “Justo se fue el abogado”, argumentó, y reiteró que la igualdad de género es uno de los pilares de su gestión, la cual inició en marzo de 2017.

Lo cierto es que, en noviembre de 2017 y después de dos años sin competencia ni entrenador, las jugadoras de la selección argentina fueron al paro porque la AFA no les aumentaba (ni siquiera les pagaba) los viáticos diarios por ir a entrenar a Ezeiza. Su pelea no se quedó en lo económico, sino que también pidieron por mejoras en sus condiciones de trabajo: entrenar en canchas de césped natural, tener indumentaria adecuada, viajar en transportes de calidad y contar con giras. En síntesis: ser reconocidas como representantes genuinas de un elenco nacional.

El compromiso que llegó por parte de las autoridades hizo que el plantel volviera a entrenar, pero su malestar se evidenció nuevamente en la Copa América de Chile 2018. En una de las salidas al campo de juego, todas las jugadoras -titulares y suplentes- posaron para la foto oficial con una mano en su oreja, dejando en claro que exigían ser verdaderamente escuchadas. Pedían que, de una vez por todas, les dieran la posibilidad de trabajar como les correspondía por la importancia de su actividad.

En medio de esta situación, las camisetas de la Selección fueron presentadas por modelos y las futbolistas explotaron. Se trataba de otra acción que las marginaba de los primeros planos y que les negaba un reconocimiento cierto.

Las medidas de las jugadoras y el reclamo de “Maca” Sánchez -sumadas a la permanente presencia de Las Pioneras, aquellas que tomaron la posta del fútbol femenino en la década del 70′- se convirtieron el germen de una serie de consignas que fueron tomadas por el movimiento de mujeres de la Argentina, uno de los más potentes del mundo en cuanto a capacidad de movilización y de reivindicaciones alcanzadas en los últimos tiempos. La conciencia de que el fútbol no tiene género y de que el derecho a practicarlo en condiciones dignas corresponde tanto a varones como mujeres se transformó en una de las banderas de un feminismo que comprende al deporte como un espacio de autonomía, de valoración de la diversidad y de goce.

Hoy, esas consignas que se dispusieron y se consolidaron en las calles llegaron a los escritorios. Hoy, se suma un triunfo para un movimiento de mujeres que adquiere una potencia insólita. La conquista tiene aún más valor porque se da un espacio -el del fútbol- que históricamente estuvo reservado a los varones y ligado a lo masculino. Se festeja como un gol.

Lo cierto es que, en noviembre de 2017 y después de dos años sin competencia ni entrenador, las jugadoras de la selección argentina fueron al paro porque la AFA no les aumentaba (ni siquiera les pagaba) los viáticos diarios por ir a entrenar a Ezeiza. Su pelea no se quedó en lo económico, sino que también pidieron por mejoras en sus condiciones de trabajo: entrenar en canchas de césped natural, tener indumentaria adecuada, viajar en transportes de calidad y contar con giras. En síntesis: ser reconocidas como representantes genuinas de un elenco nacional.

El compromiso que llegó por parte de las autoridades hizo que el plantel volviera a entrenar, pero su malestar se evidenció nuevamente en la Copa América de Chile 2018. En una de las salidas al campo de juego, todas las jugadoras -titulares y suplentes- posaron para la foto oficial con una mano en su oreja, dejando en claro que exigían ser verdaderamente escuchadas. Pedían que, de una vez por todas, les dieran la posibilidad de trabajar como les correspondía por la importancia de su actividad.

En medio de esta situación, las camisetas de la Selección fueron presentadas por modelos y las futbolistas explotaron. Se trataba de otra acción que las marginaba de los primeros planos y que les negaba un reconocimiento cierto.

Las medidas de las jugadoras y el reclamo de “Maca” Sánchez -sumadas a la permanente presencia de Las Pioneras, aquellas que tomaron la posta del fútbol femenino en la década del 70′- se convirtieron el germen de una serie de consignas que fueron tomadas por el movimiento de mujeres de la Argentina, uno de los más potentes del mundo en cuanto a capacidad de movilización y de reivindicaciones alcanzadas en los últimos tiempos. La conciencia de que el fútbol no tiene género y de que el derecho a practicarlo en condiciones dignas corresponde tanto a varones como mujeres se transformó en una de las banderas de un feminismo que comprende al deporte como un espacio de autonomía, de valoración de la diversidad y de goce.

Hoy, esas consignas que se dispusieron y se consolidaron en las calles llegaron a los escritorios. Hoy, se suma un triunfo para un movimiento de mujeres que adquiere una potencia insólita. La conquista tiene aún más valor porque se da un espacio -el del fútbol- que históricamente estuvo reservado a los varones y ligado a lo masculino. Se festeja como un gol.

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