Valentina Pereyra: “Se quiere tergiversar ciertos feminismos, disfrazarlos de inclusivos y después terminan siendo todo lo contrario”

La militante transfeminista por los derechos de las trabajadoras sexuales relató lo sucedido el 8M durante la lectura del documento en Plaza San Martín donde las compañeras trans fueron invisibilizadas.

Por: Victoria Briccola

Es real que el trabajo sexual autónomo es un tema que continua generando tensión dentro de los feminismos. Pero son muchas las militantes y trabajadoras sexuales que apuntan a dejar de discutir si el mismo debe existir o no y por el contrario, empezar a pensar y generar políticas inclusivas que despenalice dicha práctica, ampliando derechos como cualquier trabajador o trabajadora.

Ellas, hoy por hoy, siguen sin contar con jubilación, obra social, licencia por enfermedad, es decir, no tienen ningún derecho laboral.

Ammar, la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina, nació como respuesta a la violencia policial hacia las trabajadoras sexuales y desde hace ya 23 años reclaman su trabajo en la vía pública con multas y/o arresto de hasta 30 días.

El pasado 8M retumbó en la ciudad de La Plata con una multitudinaria movilización que comenzó en Plaza Moreno y tiñó las calles de verde, violeta y mucho feminismo. Un grupo de mujeres culminó este recorrido en Plaza San Martín y con la lectura de un documento que daba cuenta de diferentes consignas concordadas por la Multisectorial de Mujeres, Lesbianas y Trans.

Valentina Pereyra, integrante de AMMAR, junto con otras compañeras trans y travestis asistieron desde el año pasado a diversas asambleas que se realizaron en la facultad de Trabajo Social junto con la Multisectorial y de cara al Paro Internacional de Mujeres de este 2019: “Nos tomamos el trabajo de ir a esos lugares, de poner el cuerpo, debatir, dejar en claro nuestra postura, con fundamento y respeto. Porque nosotras no queremos divisiones sino poder respetar las diversas voces y puntos de vista”.

Las consignas debatidas entre todxs habían sido:

  • Alternativas laborales para las personas en situación de prostitución.
  • Reivindicar los derechos laborales de las trabajadoras sexuales autónomas.
  • Basta de criminalización y violencia institucional hacia las trabajadoras sexuales.

Sin embargo, arriba del escenario, y con el micrófono en mano, el panorama fue distinto: “No estaba la consigna que reivindicaba los derechos laborales de las trabajadoras sexuales. Solamente estaba ‘basta de violencia institucional hacia mujeres, lesbianas, bisexuales, trans, travestis, personas en situación de prostitución o trabajadoras sexual según se autoperciban’. Lo cual nos pareció bastante amplia, porque por más que sea verdad, nosotras apuntábamos a la violencia que sufren las compañeras que están trabajando en la zona roja por parte de la Comisaria 9°” cuenta Valentina.

La bronca, detalla, se genera al ser ella militante de los derechos de las trabajadoras sexuales y además, porque a la hora de la lectura per se las identidades trans y travestis no tuvieron voz: “Me molestó que hayan expuesto situaciones que a nosotras nos atraviesan y más estando nosotras ahí. Diferente hubiese sido si no hubiésemos asistido. Estábamos enfrente, habíamos pedido hablar y nos invisibilizaron”.

“Es el colmo, que la Multisectorial siendo un espacio plural – como su nombre lo dice- no se considere a todas las identidades que conforman ese ámbito. Siempre son las mujeres cis las que terminan hablando o protagonizando y capitalizando nuestro reclamo. Estamos poniendo nuestras cuerpas y voces a nuestras propias luchas”, agrega Valentina quien afirma que la falta de respeto es también una forma de violencia.

Valentina está cansada de la doble moral, más en estos tiempos donde –a causa del feminismo radical y biologicista- muchas mujeres salen a apoyar al colectivo trans y a levantar sus banderas, pero luego en la práctica hacen lo contrario.

El feminismo que no abre el dialogo y que automáticamente pone a la otra parte en una situación pasiva, no es más ni menos que un feminismo paternalista que reproduce el Patriarcado.

“El debate para con las trabajadoras sexuales es más o menos lo mismo. Por eso me pregunto, para qué nos invitan a nosotras sabiendo que somos un sindicato de TS si después nos van a violentar callando nuestras voces. A nosotras no nos alegra estar en un espacio abolicionista porque llega un momento que te desgasta”.

Mientras muchxs siguen discutiendo el tema de la cosificación, las TS son criminalizadas y las compañeras de la calle -quienes sufren en carne propia la violencia institucional- siguen siendo la caja chica de la policía.

“Ya no tenemos ganas de discutir esas cuestiones. Para nosotras la discusión ya está saldada, es como el aborto, el trabajo sexual va a seguir existiendo, legal o ilegal. Hemos debatido, discutido, ya está. La que quiere el prohibicionismo que se vaya con Garro, con Bolsonaro o con Olmedo” concluye Valentina.

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