Por: Maria Etcheverriborde

Menstruar, si menstruar. Estas leyendo bien.

Este texto habla del periodo. Puntualmente, de la representación en los medios de comunicación sobre la menstruación.

Me vino, estoy indispuesta, vino Andrés, estoy en mis días. Son oraciones que resuenan en la cabeza de todxs. Todxs las dijimos o las escuchamos. Es normal, forma parte de nuestra rutina. De nuestras rutinas de personas que menstrúan.

Los varones, muchos, no forman parte de estas conversaciones, porque aunque muchos tengan parejas menstruantes, son solo parte de las llamadas “conversaciones de mujeres”.

Pedir/ preguntar quién tiene una toallita o compresa, ¡se hace entre mujeres! Contar que estas menstruando, que te duele, que hay molestias, sucesos que se relacionan con el periodo, también.

La menstruación parece ser un proceso secreto, íntimo, “sucio”, que debe ocultarse, silenciarse, y si duele, negarlo con medicamentos. Aun sabiendo, que dolor es signo de que algo está mal. (Una vez más, la industria farmacéutica, anestesiando todo).

La menstruación, se convierte así, en tema tabú, cuyo proceso genera confusión sobre lo que sucede en el mismo cuerpo que habitamos, generando vergüenza, miedo, y violencia, en muchas ocasiones, por los profesionales de la salud. Pero lejos de ser un asunto privado e individual es un tema de salud pública. Es político y social.

La publicidad y el cine también contribuyeron al hecho. En la publicidad, se reforzaba la borradura con un líquido “azul príncipe”. El mismo era vertido en cantidades mínimas, demostrando la rápida absorción y evidenciado la supremacía del producto. Convirtiéndolo en un acto cuasi científico: un súper sistema, con toda la tecnología, para construir un paño capaz de neutralizar olores, salvaguardar la sangre en la compresa y no manchar la ropa, permitir movimientos físicos, no obstaculizar la vida laboral, mantenernos limpias e higiénicas, etc. Pero sobre todo, poder usar pantalones blancos.

El cine, desde los guiones nunca mostraba mujeres atravesando su período, y de hacerlo, cumplía perfectamente con el estereotipo de “gorda histérica y desequilibrada”. Invalidando muchos de nuestros pensamientos, argumentado que estamos menstruando. Como si existiera una correlación cerebral que nos impide establecer sinapsis por ser cíclicas y sangrar.

En Argentina, el movimiento de mujeres organizadas llenó en dos oportunidades el Congreso pidiendo la sanción de una ley que reconozca su cuerpo y las decisiones que merece, como propiedad de cada ser que lo habita. Devolviéndoles la posibilidad de legislar y decidir sobre sus propios cuerpos. Estamos hablando del aborto legal, seguro y gratuito.

Desde esta ola feminista, los medios de comunicación debieron empezar a revisar la producción de sentido que generaban y los contenidos. Algunos pidieron disculpas, pero continúan por la senda del mal. Otros solo cambiaron las apariencias para seguir vendiendo. Porque como dijo algún marxista alguna vez, el capitalismo es el mundo donde se edita en forma de libro y se vende, el manifiesto comunista. Convirtiendo todo, incluso la revolución, en un insumo de compra venta.

Pese a esto, algunas decidieron comenzar a revisar la historia larga, compleja y repleta de prejuicios.

Nosotras, la línea de toallitas, el 8 de marzo subió a su canal de youtube, una publicidad llamada #espartedenosotras.

No es ingenuo el día que es subido, pero nuestra propuesta es analizar que construye y que nos dice esa publicidad acerca de algo que transitamos muchxs de nosotrxs:

El video comienza con el típico plano de publicidad de toallitas pero lo llamativo es que del tubo de ensayo vierten un líquido rojo espeso, semejante a la sangre. Este primer plano irrumpe en la pantalla. Dejamos de ser interpelados como seres pitufos del mundo, para ser interpeladas desde la experiencia menstruación.

Hola, me sale sangre.

Después vemos una juntada de amigos, y eso que sucedía en un susurro, deja de ser ocultado para mostrar a una mujer parada (está sentada en la punta de la mesa, lugar que se atribuye al jefe/jefa de hogar) y pregunta a chica 2: ¿Tenes una toallita? Es una pregunta directa, no hay vueltas. Vos, sos otra, estas ahí. ¿Tenes? ¿Me prestas? ¿Me ayudas?

En el plano vemos que asiente con la cabeza, y se mueve como en acción de ir a buscar.

Pregunto; ¿nos pasó en la vida real?

Continuo: Vemos a un varón, que se acerca a la góndola, toma un paquete de toallitas y va a la caja a pagar. El cajero la toma y continúa la compra.

Este plano, al igual que los de la sangre me parece que están zarpados. ¿A nivel estético? No, sino como constructores de una nueva hegemonía. Me parecen transgresores porque construyen normalidad. Es normal que menstruemos, tendría que ser normal representarlo del color que sucede en la vida real, y estaría zarpado que si me quedo sin toallitas y le tiro un whatsapp a mi pareja/amigx/ser humano la pueda ir a comprar sin fumarse que el cajero sea un pelotudo y haga chistes como: ¡a vos te gobierna tu mujer!

(Respondería: a vos te gobierna Macri pero prefiero seguir)

La menstruación no es cosa de mujeres. Es cosa de quienes menstrúan y un asunto de salud pública. Y toallitas, tampones, bombachas piolas, compresas, copitas, debiera ser algo que se pueda pedir fuerte y conversar en voz alta.

Hablar de menstruación es importante en cuanto a ser respetuosxs con nuestros cuerpos, relaciones sexuales, cuidado y autocuidado. Es importante en cuanto Educación Sexual Integral. Es importante porque es llamar las cosas por su nombre. El Estado debería dar suficiente información sobre la menstruación. Pensemos que aún muchas mujeres no saben qué les pasa, ni tienen cómo contener esa sangre. También deberían entregarse productos gratuitos para el sangrado en niñas y mujeres en situación de vulnerabilidad social. Ya que no deben seguir siendo un privilegio de clase, sino un derecho por ser un producto de primera necesidad.

Es importante el plano de la ducha donde cae la sangre entre mis piernas. Es importante porque es empezar a ganar terreno en la representación que hacen de lo que nos sucede a nosotras.

Es importante esta publicidad, comentarla, charlar, discutirla, acordar con ella y reprocharle cosas, porque esta publicidad es parte y consecuencia de la ola verde que armamos, y no vamos a parar, hasta filmar nosotras y decidir cómo queremos ser representadas.

Es importante porque pone de manifiesto que no solo legislan contra nuestros cuerpos, sino que también, acuerdan como debe ser representado.

MOSTRAR LA SANGRE DEL PERIODO ES INACEPTABLE. Dijo la comisión de autorregulación de los medios de comunicación en el 2017.

Nosotras contesta: el período es normal, mostrarlo también debería serlo.

Las pibas les decimos en el 2019: lo inaceptable es normalizar la violencia sobre nuestros cuerpos menstruantes.

Menstruar es un acto político.

María etcheverriborde.

M cine por nosotras.

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