Pupé Calzón: un paso más para la visibilidad de todxs lxs cuerpxs

PH: Luciana Demichelis

Por: Victoria Briccola

Poder elegir cómo vestirnos, qué prendas usar para sentirnos cómodxs y plenxs es parte fundamental de nuestra identidad ¿Alguna vez lo pensaste de esta forma? En esa construcción de nuestro ser individual tenemos como enemigo indiscutido a la industria de la moda que funciona y trabaja para un solo tipo de cuerpo: el hegemónico; y que, por el contrario, no abre lugar a la diversidad corporal sino que la ubica en la vereda de enfrente bajo total oscuridad.

Un cambio cultural en torno a la percepción de las apariencias es imperioso pero no es de ahora ni pertenece a un sector: le pasa a muchas mujeres (y hombres también) desde hace muchísimos años.

Con respecto a esto, ¿no sentiste que con los talles disponibles en un local te estaban diciendo implícitamente cómo tenía que ser tu cuerpo para encajar? ¿Encajar dónde?

El tema resulta mucho más complejo y violento, porque “ser gordx” para esta sociedad heteropatriarcal capitalista es sinónimo de estar enfermx, de ser fex respecto al estereotipo de belleza dominante, de no tener “voluntad de ser flacx”, no ser sujetxs de derecho ni deseantes (directamente se lxs insivisiliza dentro del mercado del deseo). En resumidas cuentas: ser gordx es sinónimo de no ser merecedor/a de una vida digna.

“La meritocracia del cuerpo, sos gorda porque no hiciste el merito suficiente como lo hicieron las flacas”, así lo resume Pupé Martínez en la página de Facebook de Pupé Calzón, su proyecto de diseño de ropa interior para todxs lxs cuerpxs.

Ph: Luciana Demichelis

“Mi cuerpo es el lugar que habito y si no lo tuviera yo no estaría, así que lo amo y no lo cambiaría por otro, porque yo soy ésta, y me gusta ser quien soy” afirma. De la mano de este autoemprendimiento Pupé busca señalar las normativas corporales que se centran puramente en la delgadez como valor de consumo: “Pupé Calzón es para quien se quiera poner un calzón cómodo y bello, las prendas son a medidas realizadas por mí”.

En la misma vereda encontramos una ardua pelea de hace años por parte de un grupo de compañeras que buscan la creación de una Ley Nacional de Talles, que a fines de marzo obtuvo media sanción en el Senado.

El pasado 20 de marzo, más específicamente, se llevó a cabo la sesión ordinaria de la Cámara de Senadores, donde se votó el Proyecto de Ley de Talles Nacional y, con 51 votos afirmativos, fue aprobado habilitándolo para ser tratado en la Cámara de Diputados.

Tiene como eje principal “la creación de un sistema nacional de tallas homogéneo, basado en el estudio antropométrico de la población argentina (a cargo del INTI), en prendas de vestir y calzado”. Se trata de un consenso de todos los proyectos presentados durante el último año por varios Senadores y que obtuvo dictamen favorable en las Comisiones de Industria y Comercio (Senadora María de los Ángeles Sacnun) y de Derechos y Garantías (Senadora Inés Brizuela y Doria)

Cabe destacar que en nuestro país existen, actualmente, 14 leyes de talles entre regionales y provinciales, pero no existe una legislación a nivel nacional que facilite el cumplimiento por parte de la industria.

PH: Luciana Demichelis

Pupé Martínez se define como “budista antes que nada”, también es actriz, profesora de teatro, feminista, su hobby es hacer karaoke y desde ahora también es “calzonera”: “Cuando empiece con el ‘showroom’ de Pupé Calzón va a ser con karaoke y voy a abrir un par de días a la semana para que la gente que pida sus calzones pueda venir a buscarlos y vamos a estar ahí cantando, haciendo pochoclos y calzones”.

Pupé abrió en el mes de abril con la primera publicación en la página de facebook y ahí nos enteramos de este hermoso abrazo de telas que nos estaba preparando. En sus primeras líneas ella lo dejó bien claro: “porque todxs merecemos tener calzones que nos queden cómodos y que sean bellos”.

Pero toda la planificación había empezado mucho antes, con un curso de lencería y una puerta hacia ese otro mundo que la industria había censurado: “En la segunda clase, la profesora me enseñó lo que era una tabla de talles y me explicó cómo se calculaba y ahí le respondí asombrada: ‘¿cómo? ¿Se puede hacer cualquier talle? ¿Cualquier persona puede tener cualquier talle?’ A lo que me respondió ‘obvio’, entonces le volví a preguntar por qué no los hacían. Me explicó un poco por qué la gente se limitaba a hacer pocos talles y ahí se me ocurrió la idea de poder vestir todos los culos posibles. Porque todos merecemos tener un calzón”.

En este momento, 7 de cada 10 personas tiene problemas para encontrar ropa de su talle o sufre problemas con la estructura de talles, según datos establecidos por la ONG “Anybody”.

Hoy por hoy, en estos primeros pasos de Pupé Calzón, ella es la imagen de la marca: “Igual es el principio, después habrá otros cuerpos con esos calzones. Pero como mi cuerpo es particular…bah, no es particular, soy gorda, me pareció importante ponerme y dar la cara. Y decir ‘esta soy yo, mi culo es grande y también me puedo poner una bombacha porque todos merecemos esto’”.

PH: Luciana Demichelis

Además de ser la mente creadora y la imagen, Pupé también es la diseñadora de este emprendimiento sin antecedentes en la ciudad de las diagonales: “La ropa la hago yo, hago los moldes. Lo corto y lo coso. Lo hago yo sola pero quien está dándome una mano enorme es Luciana Demichelis”. Luciana es la responsable de la documentación fotográfica de esta primera temporada de Pupé Calzón. “Lo que yo publico en Facebook y en Instagram, lo que escribo es mi pensamiento pero tengo su ayuda porque su visión estética es más abarcativa que la mía”, añade Pupé.

Es verdad que hay un contexto crítico y crucial que hace que dudemos si cada unx de nuestrxs cuerpos resulta soberano en sus decisiones corporales o si es que nos encontramos frente a una serie de dispositivos de control que se posan sobre nosotrxs constantemente: desde las publicidades hasta el sistema médico hegemónico.

“Entonces me senté en la computadora, me tomé un café y me puse a escribir algo: traté de ser sincera y de contar por qué hacía Pupé Calzón y escribí, lo publiqué e invité a mis contactos para que se unieran a la página de face, esperando que mis primas me pongan un Like, mis amigxs, nada más que eso”, cuenta Pupé sobre cómo fue el día que le dio rienda suelta a este proyecto.

Si hay algo cien por ciento seguro es que Pupé no se esperaba que adopte esta forma y este color: “En el momento que lo publiqué, a las dos horas me empezaron a caer notificaciones de personas que yo no conocía y empecé a ver que compartían la publicación y la respondían. En la bandeja de entrada me empezaron a llegar mensajes de personas de un montón de lugares. Había chicas que me escribían de Córdoba, de Rosario, de Chubut, Hurlingham, muy pocas de acá. Entonces les explicaba que estaba en LP, que era yo solita con mi máquina de coser y una amiga que es re grosa sacando fotos pero no es una empresa gigante”.

Lo que sigue es pura organización porque la carta de presentación ya está muy clara: “Mi idea es hacer las prendas a medida de la persona para que se sientan cómodas y que usen la bombacha que tengan ganas de usar y no la que está en vidriera que generalmente a un culo como el mío no le entra. No es únicamente para culos grandes sino para cualquier tamaño”, cuenta Pupé quien agrega que también tendrán corpiños y bóxers (‘pupiboxer’).

Pupé Calzón es como un cable a tierra, un espacio que nos susurra que es posible, nos garantiza que es posible tener acceso a nuestro derecho a la identidad y a vestirnos como queremos. Y esto también es una forma de libertad, de autonomía corporal.

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