Semana contra el acoso callejero: el 93% de las argentinas lo sufre

Ilustración: Ylem.Ilustración

Por: Soledad Santalucía

Del 7 al 13 de abril se llevó a cabo la semana nacional en contra del ACOSO CALLEJERO, el cual está tan arraigado en la sociedad que se ha convertido en una práctica naturalizada en la cotidianidad: según un relevamiento de la agrupación Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá), el 93% de las argentinas lo sufrió alguna vez.

El acoso callejero hace referencia a aquellas acciones o palabras no deseadas que muchas mujeres padecen a diario y que, muchas veces, es enmarcado en la categoría de “piropo” para su aceptación. Incluso, el presidente, Mauricio Macri, lo justificó en su momento: “a todas las mujeres les gustan los piropos, aunque les digan qué lindo culo tenés”.

Silbidos, comentarios sexualmente explícitos, miradas fijas, cierre del paso, manoseo, seguimiento, ofensas verbales, mostrar los genitales en la calle, todas estas prácticas machistas las padecen a diario las mujeres.

En el año 2018, la diputada radical por Córdoba, Olga Rista, presentó un proyecto de ley en la Cámara de Diputados que tenía como objetivo sancionar el acoso callejero en la calle, en el transporte público y en espacios privados de uso público: centros comerciales, lugares de trabajo y universidades, enmarcarlo como delito contra la integridad sexual e introducir modificaciones en el Código Penal.

Sin embargo, este año el proyecto se fusionó con un proyecto presentado por Victoria Donda, diputada nacional por Somos, y ahora ambos proyectos buscan penar con hasta 30 mil pesos a los acosadores callejeros y exigirles participar de talleres o encuentros de concientización sobre violencia de género.

Los detalles conocidos sobre este proyecto indican que la pena será de entre mil y 15 mil pesos cuando el acoso se perpetúe en lugares públicos o de acceso público, mediante gestos, palabras, expresiones, contacto físico, arrinconamiento con connotación sexual que perturbare la dignidad, libertad, integridad física, psicológica, sexual o el libre tránsito de una persona con motivo del género, orientación sexual o identidad de género.

Por otra parte, la multa será de 5 mil a 30 mil pesos si la víctima fuese menor de 18 años o el autor fuere un funcionario público o miembro de una fuerza de seguridad, policial o penitenciaria.

En diálogo con Visibles, Victoria Donda, hizo alusión a que “es fundamental sancionar estas conductas que atentan contra la integridad física y sexual de las mujeres y contra su libertad. Necesitamos, a partir de este proyecto, contribuir a un cambio cultural que esté basado en el respeto entre los géneros.”

Además, expresó que el rol del Estado es determinante para desandar este tipo de violencia y que el abordaje debe ser integral, llevando adelante campañas de concientizacion, diseñando ciudades seguras para las mujeres y es por ello que las fuerzas de seguridad deben tener formación sobre derechos humanos para garantizar la seguridad de las mujeres en el espacio público.

Fuerzas de seguridad que, según el Registro Nacional de Femicidios presentado hace tan solo una semana por el “Observatorio MuMaLa, mujeres, Disidencias, Derechos”, arrojó que varios de los 192 femicidios de este 2019, fueron cometidos con armas reglamentarias, es decir, el victimario pertenecía a algunas de las fuerzas de seguridad ya sea policía o gendarmería.

Betiana Cabrera, perteneciente a MuMaLa Córdoba, charló con Visibles y explicó que el acoso callejero es el tipo de violencia más frecuente que padecen las mujeres.

“Desde que nos chiflen en la calle, nos toquen bocina, hablen de la ropa que tenemos puesta hasta que se masturben al frente nuestro y nos muestren los genitales, nos persigan, o nos rocen o nos toquen sin consentimiento. Comienza a los nueve años, según datos del Observatorio MuMaLa, pero ocurre a lo largo de toda la vida”

Respecto al nuevo proyecto, Betiana opinó que “encarar la problemática desde una mirada punitivista y recaudatoria es bastante corta, poco integral. Para nosotras sin lugar a dudas, es sólo el 10% de la solución que tiene que dar el Estado a estas problemáticas, porque después hay un 80, un 90% de medidas que se deberían a adoptar, que tienen que tender a la promoción y prevención de una vida libre de violencia y no están”.

Además, explicó que el Estado y los gobiernos en sí, hacen muy poco y encaran siempre estas problemáticas desde una mirada marketinera y facilista. Por ejemplo, es más fácil inaugurar una casa refugio, o tener una ley nueva que penalice un poco más, pero nunca el Estado adopta políticas o profundiza políticas que tiendan a erradicar el problema de raíz. “Es decir, un cambio cultural en todes nosotres”.

“Hace mucho tiempo no hay campañas publicitarias, o campañas de sensibilización de estos temas que no provengan de alguna ONG, o de las organizaciones feministas como la nuestra. Eso es un problema. Como sociedad hemos avanzado muchísimo, pero para que eso no quede en la nada tiene que ser ratificado constantemente por las instituciones, públicas como privadas y los varones tienen que ofrecer una alternativa a la masculidad hegemónica de las cuales somos víctimas las mujeres y las disidencias sexuales”, arremetió.

En la misma línea, Elisa Deschamps, arquitecta y creadora de MIAA –Mapa Interactivo del Acoso y del Abuso– junto a Irene Bilmes en la ciudad de La Plata, explicó a Visibles que la solución tiene que venir por el lado de la educación, construir nuevas prácticas e invitar a las masculinidades a deconstruirse también y a pensar juntxs la pregunta de como se construye una nueva masculinidad, no violenta, no abusiva y con prácticas más humanas.

En relación al nuevo proyecto de ley presentado, cree que es un avance pero la gran complejidad del asunto radica en como se llevaría a cabo.

“Esto de la aplicación tiene que ver con la gran complejidad del acoso y del abuso sobre todo cuando no configura como un delito por ser considerado entre las “prácticas menores”. Se sabe que no se denuncian justamente porque no hay herramientas, no hay un sistema que garantice nada y al ser una práctica cotidiana es difícil encarar una denuncia”.

Añadió que “respecto a la pena económica, si bien no creemos que es la salida, algunas cuestiones se han modificado con las multas y podría aportar. La multa serviría siempre y cuando lo recaudado vaya a una caja directa para tratar el tema de la violencia de género y no a las arcas del Estado para enriquecer a los presupuestos. La multa por si misma no creemos que sea una respuesta, pero si creemos en la aplicación de talleres o de trabajo comunitario con respecto a la temática. Tiene que ser más constructiva y de obligatoriedad la pena.”

Finalmente, reflexionó que los pequeños avances que se han conseguido es por la lucha de las pibas y no por las acciones del Estado: “el presupuesto se ha reducido en materia de género, la justicia sigue siendo patriarcal, se han cerrado líneas telefónicas, espacios de mujeres y refugios.”

SEMANA CONTRA EL ACOSO CALLEJERO

MIAA, tiene como objetivo principal mostrar la invisibilización de las prácticas de violencia en el ámbito público, privado y en las instituciones; así como herramienta que permita hablar, contar e identificar que no son hechos aislados, para desnaturalizar las prácticas de violencia, y lograr su posterior transformación cultural.

http://www.facebook.com/miaamap/

En la semana del acoso callejero, MIAA programó sacar a la luz a través de las redes sociales los señalamientos artísticos que estuvieron trabajando en el mes de marzo con varios colectivos de artistas. Hay audiovisuales o performaticos.

https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=1r4BGL3OWz2WlYhL8kc760k4pUfI&ll=-34.91464745600059%2C-57.95177673128853&z=15&fbclid=IwAR3af57em13f3MwwOXo9imj_cvvR-AORhxchV66scA7bJLkYdpcaAdDEhIE

Con el mismo objetivo, las MuMaLa están por lanzar una nueva encuesta de acoso callejero, pero también de acoso y violencia virtual, porque creen que hay otras nuevas formas de violencias, y eso se ve en en las redes sociales: mandar sin consentimiento fotos de los genitales, hostigar a las mujeres y a las disidencias. Eso, según Betiana, es muy importante medirlo porque es un fenómeno que está cada vez más en alza.

www.facebook.com/MumalaLaPlata/

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