EE.UU fallará sobre la exclusión laboral del colectivo LGTBIQ

Foto: Cubadebate.cu

Por: Victoria Briccola

El año que viene y de una vez para siempre, el Tribunal Supremo de Estados Unidos tendrá la tarea de resolver si lxs trabajadores homosexuales, lesbianas, bisexuales y transgénero pueden ser despedidxs por su orientación sexual o su identidad de género.

El pasado lunes, la máxima corte aceptó tres casos distintos para estudiarlos en el curso judicial. Estos tres procesos mantienen divididos a los tribunales federales y a algunas agencias de la Administración de Donald Trump sobre el famoso Título VII de la Ley de Derechos Civiles: esta disposición fundamental de 1964 prohíbe la discriminación de lxs empleadorxs sobre la base de color, raza, sexo, origen nacional o religión.

Lo cierto es que cuando se aprobó la norma, bajo la Administración Johnson (Lyndon Baines Johnson), no se tenía en mente a homosexuales y personas transgénero. Ahora, la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Trabajo, que forma parte del Gobierno y que Barack Obama impulsó, considera que el Título VII tiene una lectura más amplia, una que se corresponde con la sociedad actual.

Sin embargo, y como era de esperarse, el Gobierno de Trump no está de acuerdo con esta visión: ha argumentado ante el alto tribunal que el Título VII no incumbe a las personas englobadas dentro del colectivo LGTB.

A partir de octubre, el Tribunal pondrá bajo lupa tres casos distintos. Dos de ellos afectan a dos trabajadorxs que aseguran que fueron despedidxs por ser homosexuales. En el primer caso, Donald Zarda, instructor de paracaidismo, demandó en su momento a la empresa Altitude Express alegando que había sido despedido por ser homosexual. Zarda murió en octubre de 2014 en un accidente de caída libre en Europa, pero su familia ha seguido adelante con el proceso.

En el segundo caso, Gerald Lynn Bostock, coordinador de servicios sociales infantiles, demandó a un condado de Georgia por despedirle en 2013 tras descubrir que era gay y pertenecía a una liga LGTB de softball.

El tercer proceso que verá la Corte será el de Aimee Stephens, una mujer transgénero que fue despedida de su trabajo en una funeraria dos semanas después de que le dijera a su jefe que a partir de entonces viviría como una mujer. Aimee trabajó durante seis años en la funeraria como Anthony Stephens: “Al final de mis vacaciones en agosto de 2013, regresaré al trabajo como mi verdadero yo, Aimee Australia Stephens, con la ropa que me corresponde”, escribió Stephens a sus compañeros. Dos semanas después de acudir cada día a trabajar vestida como una mujer, Stephens fue despedida.

Se trata de los primeros procesos que conciernen a los derechos LGTB tras la composición del nuevo Tribunal Supremo, que ahora tiene en su bancada al juez conservador Brett Kavanaugh, quien reemplazó a Anthony Kennedy, defensor de los derechos del colectivo. Este cambio puede ser muy significativo e inclinar de un lado o de otro la balanza de la justicia.

Ahora, el Tribunal Supremo tiene la oportunidad de clarificar esta área de la ley para asegurar protección a las personas LGTBIQ en muchas áreas importantes de su vida. Sin dudas, el impacto de esta decisión tendrá consecuencias muy reales para millones de personas en todo el país.

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