Cannabis medicinal en Argentina

Foto: Canalabierto.com

Por: Soledad Santalucía

En marzo de 2017, y con 58 votos a favor, el Senado de Argentina aprobaba el uso medicinal de la marihuana y garantizaba a ciertos pacientes el acceso al aceite de cannabis, habilitando su importación hasta que el Estado se encuentre en condiciones de producirlo.

Además, se autorizó el cultivo de cannabis por parte del Conicet y del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), con fines de investigación médica y científica, y para elaborar la sustancia para el tratamiento. La ley establece que se fomentará la producción en el país, a través de los laboratorios públicos nucleados en ANLAP (Agencia Nacional de Laboratorios Públicos).

De esta forma, Argentina se sumaba a países como Colombia, Chile y Uruguay, que ya cuentan con medidas que regulan el uso terapéutico del cannabis. Recordemos que la lucha para su aprobación fue gracias a las familias de personas afectadas por epilepsia refractaria o autismo, entre otras dolencias, como Mama Cultiva y CAMEDA, que participaron activamente de los debates en comisiones.

Sin embargo, el autocultivo de cannabis ( lo que reclamaban las asociaciones para producir su propio aceite) sigue siendo ilegal hasta el día de hoy. Solo se autorizó la producción a varios organismos científicos estatales, con fines de investigación, pero no el cultivo particular, que sigue siendo castigado con prisión de hasta 15 años si se trata de más de seis plantas o hasta dos si la justicia considera que es para uso personal.

Valeria Salech, presidenta de Mamá Cultiva, explicaba por ese entonces que el aceite importado en muchos casos no les ha dado el mismo resultado que el que ellas mismas producen, por lo que advirtió que seguirían cultivando las plantas de cannabis.

Dos años después, en el marco de la décima Marcha de la Marihuana que se realizó en el día de hoy, sábado 04 de mayo, en la ciudad de La Plata, Visibles consultó a Fresia Silva Sofrás, quién es la primera becaria doctoral en cannabis medicinal del país del Conicet, sobre las investigaciones que realizan con respecto a este tema y que cuentan con el aval legal.

“Yo soy bióloga y durante toda mi carrera de grado me especialicé en química y botánica de plantas medicinales. En la realización de mi máster también me focalicé en un producto natural derivado de una planta medicinal. Ahora, en el doctorado, también quería dedicarme a plantas medicinales y tuve la oportunidad de presentarme a beca Conicet dentro de un proyecto de unidad ejecutora titulado “Cannabis, evaluación y potencialidad como medicamento”, y de esta forma fue que me incorporé, me parecía un tema súper interesante y controversial”, explica Fresia.

La investigación que realiza permite analizar el contenido de canabinoides de los aceites que están en el mercado actualmente. Esto permitirá diferenciar y especificar las calidades de los extractos.

“El control de calidad de un medicamento, o de algo que se consume con fines terapéuticos es súper importante. Yo trabajo con técnicas cromatográficas y otras más, analizando contenido de principios activos (cannabinoides), y también identificando contaminantes o adulteraciones, incluso preparados fraudulentos.”

Además, destacó que hay suficiente evidencia científica de que el aceite de cannabis ha tenido una respuesta favorable en varias enfermedades como la esclerosis múltiple disminuyendo la espasticidad; en la epilepsia, disminuyendo las convulsiones; en personas con SIDA, ayudando a la estimulación del apetito; y en personas que atraviesan una quimioterapia para evitar las náuseas y vómitos así como también para el dolor neuropático.

El próximo 07 de mayo, Fresia dará una charla en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, donde expondrá el análisis sobre tendencias analíticas nuevas para analizar cannabis y diferentes metodologías para su control de calidad.

Para finalizar, destacó la importancia de que haya un creciente interés en el uso del cannabis de un tiempo a esta parte por parte de la sociedad: “Está bueno que se esté quitando el estigma a la planta”.

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