Identidad Marrón: Descolonizar el feminismo

Fb: Identidadmarron

Por: Victoria Briccola

Identidad Marrón es un colectivo de personas marrones – hijxs y nietxs de indígenas y campesinos de América- unidas para debatir sobre el racismo estructural en Latinoamérica y buscar respuestas a ello: “Nuestro nombre tiene que ver con una postura política de visibilizar esas inequidades que están relacionadas estrictamente con nuestro color de piel. Por ser personas que habitamos estos territorios latinoamericanos y que tenemos una presencia contundente pero sin embargo no tiene el peso que tienen otras identidades hegemónicas, como son las personas blancas” detalla Sandra Hoyos, integrante del colectivo y añade: “E incluso estas personas están atravesadas por una estructura profundamente racista y colonial que hace que nuestras corporalidades se ubiquen en lugares de mayor desventaja”.

Sandra forma parte, además, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y es militante feminista del conurbano. Así describe parte de su identidad: “desde allí construyo estrategias con otrxs para luchar por una sociedad libre de machismos, violencias, por una sociedad más justa”

“Nos interpelan constantemente las imágenes blanqueadas, estilizadas y hegemónicas que vemos a diario. El camino para entender que no estamos en los lugares visibles es visibilizarlo. Aunque muchos no quieran verlo, existimos: somos cientos y cientas en las marchas aunque no salgamos en la portada del diario ni formemos parte visible de la revolución. Existimos y militamos sabiendo que ya nos van a ver” afirman desde su página de facebook: Identidad Marrón y en este proceso para establecer el nombre del colectivo, Sandra cuenta que a partir de juntarse con otrxs, ha logrado pensar su color de piel de una forma más política, y con ese color que tiene su corporalidad es también cómo se posiciona en los lugares que habita.

“Me ha dado la posibilidad de pensarme en cómo lxs que llevan este color de piel están ubicados en determinados lugares de la estructura social. Esos terrenos están vinculados a sectores que tienen menos acceso a, por ejemplo, la vivienda, la educación, que son más criminalizadxs, que padecen los trabajos precarios y la sobreexplotación”.

Por otra parte, plantean el racismo como un concepto distinto del hegemónico, convirtiéndose en un espacio de pregunta, de pensar los lugares que ocupan: “Tenemos que diferenciar el tema que si bien la definición plantea una exclusión en cuanto a características étnicas, visibles o invisibles no es lo mismo una definición en el contexto anglosajón como en el contexto latinoamericano; las estructuras y las valoraciones no son las mismas” afirma Alejandro Mamani, integrante de Identidad Marrón y abogado: “El colectivo, justamente, hace una respuesta al tema de la no-enunciación porque las personas marrones hemos sufrido racismo a través de nuestra vida de diferentes formas: exclusiones que para nosotrxs se basaban en un sin-sentido pero que es racismo”.

Detalla que lo que ha impedido entender esta cuestión es no haber podido nunca nombrar su color: “Porque para una persona marrón que ha pasado generaciones de lejanía con respecto a las comunidades originarias es muy difícil autodefinirse o autopercibirse como indígena” explica Alejandro. “Porque también hay una cuestión de respeto hacia las comunidades indígenas que entendemos que no sufren la misma exclusión estructural que sufrimos las personas marrones en contexto de la ciudad. Hay algo muy diferente en estas exclusiones pero algo que une todo ello es el tema del color: por eso para nosotros es tan importante nombrar entre lo blanco y lo negro, lo marrón”.

Fb: Identidadmarron

Identidad Marrón es, sin dudas, un espacio de entretejido para poder construir preguntas, respuestas u acciones concretas que tengan incidencia social: “Definimos al racismo como una exclusión en base a lo étnico e incluso, en base a ciertas costumbres, actitudes o cuestiones particulares del colectivo. No ha sido estudiado ni tampoco debatido en el contexto latinoamericano con respecto a las personas marrones indígenas, por lo cual nos ha llevado a descubrir cómo estas cuestiones se activan a lo largo de la estructura social”.

Desde el colectivo también utilizan herramientas para generar conocimiento y hacer análisis de otros espacios como en la tv, el cine y el resto de los medios de comunicación: “Nos damos cuenta de esta no existencia de la perspectiva audiovisual, estética, gráfica; entendemos que no hay personas marrones con rasgos indígenas en puestos de poder, de enseñanza, en ciertos lugares de visibilidad y que hay un techo de cristal para estas personas. Lo que venimos a hacer es tratar de enunciar este racismo estructural que deviene del contexto latinoamericano particularmente con el contexto argentino, darnos un nombre y también entender esta cuestión: no es lo mismo la discriminación en el contexto anglosajón que en el contexto argentino”.

Morena Alcaino tiene 24 años y estudia en la escuela de Artes Visuales “Antonio Berni” de Buenos Aires: “Empecé el profesorado hace poco. He notado que en mi grupa de clase soy la única estudiante mujer marrona pero igual hay muchos más marrones en la Berni. Nosotrxs estamos aquí, somos protagonistas en este espacio: pintamos, estudiamos, dibujamos, reímos. Vamos a las clases de práctica docente los días sábados, nos formamos para ser docentes. En ese día somos más marrones en la clase”.

Sandra Mamani, es trabajadora social y poeta: “El feminismo, ya de por sí, esta centralizado en la capital, en lo urbano, en la ciudad. Lo cual es de una teoría práctica anglosajona y euro céntrica. En eso nosotrxs estamos en las periferias, en los márgenes, en esos no lugares. Por eso el surgimiento de otras formas de hacer o de pensar el feminismo, diferentes sentidos que empiezan a irrumpir tienen que ver con territorios” asegura.

Desde ese sentido, y desde Identidad Marrón, se plantea ese entretejido de diferentes identidades políticas que son mujeres racializadas, mujeres migrantes racializadas, indígenas campesinas, trans, travas, les: “También intentamos dialogar con formas que tienen que ver con un pasado, que es la memoria ancestral, de 500 años, donde ponemos en escena el colonialismo y el racismo sumando al patriarcado como horizontes comunes donde queremos, obviamente, hacer la revolución” agrega Sandra.

Plantea que lo importante es hacer entender a ese feminismo eurocéntrico, urbano, anglosajón e incluso académico, que deconstruya privilegios y la deconstrucción tiene que ver con saber en qué lugares están y a qué espacios acceden.

En el último tiempo, desde Identidad Marrón, realizaron un ciclo de talleres en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti en la que abordaron el racismo en distintas instancias y espacios.

“¿La belleza puede ser marrona?”, “Racialización del trabajo precarizado”, “Nuestras representaciones en los medios audiovisuales” y “Marrones ¿dentro o fuera del colectivo Lgtbiq?” fueron los nombres de cada uno de los encuentros.

Flora Alvarado tiene 23 años, es ex alumna del Colegio Nacional de Buenos Aires y estudiante de la Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad Nacional de las Artes (UNA): “Desde los talleres tratamos de mostrar que no nos encontramos dentro del canon de belleza hegemónico impuesto, sólo ocupamos determinados puestos de trabajo, es decir, desde los medios audiovisuales se nos estigmatiza o ridiculiza, y no figuramos en las representaciones de ningún movimiento. Sin embargo, aquí estamos” detalla Flora.

El colectivo Identidad Marrón, desde hace más de tres años, busca hacer hincapié en que las personas marrones existen, habitan espacios y principalmente desean no tener a la academia blanca explicando e interpretando cómo son sus propias vivencias.

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