“El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo”

*Lohana Berkins

Esta semana comenzó el juicio oral contra Mariana Gómez, la joven de 25 años que terminó procesada por “resistencia a la autoridad y lesiones” luego de que se defendiera de un policía que la agredió por estar fumando y besándose con su novia en el subte. Un claro caso de lesbo-odio.

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Por: Victoria Briccola

A comienzos de mayo, la activista polaca Elżbieta Podleśna fue arrestada por la policía por distribuir posters donde la Virgen María y el niño Jesús lucen un halo con los colores del arcoíris, símbolo de orgullo LGBTTIQ. Está acusada de “profanar las creencias religiosas”, y ahora enfrenta una absurda pena de hasta dos años de cárcel.

En Cuba, en el marco de la 4ta. Primavera libertaria – que es un intento de organización y coordinación libertaria dentro y fuera de la isla – fueron detenidos dos activistas libertarios de la comunidad LGBTTIQ, Isbel Díaz y Jimmy Roque. La detención se produjo cuando ambos se dirigían a las actividades de cierre y con el correr de las horas hubo manifestaciones exigiendo su liberación y la misma se produjo horas después.

El 24 de marzo, en Santa Fe, detuvieron arbitrariamente a Alexis Do Santos y a Nahuel Taborda. ¿Qué pasó? En cuanto los oficiales se dieron cuenta que eran pareja comenzaron una serie de abusos y torturas. Más de quince policías fueron partícipes de este acto, pero sólo seis fueron detenidos.

¿Qué es lo que encontramos en común en estas breves historias? Sí, a la policía criminalizando a la comunidad LGBTTIQ, avasallando contra sus libertades individuales y derechos, así como estigmatizando a las disidencias. Estas situaciones no tienen que suceder más y por el contrario, dar vuelta al dedo acusador y señalar a lxs policías represores.

Mariana Gómez, de 25 años, fue detenida en octubre de 2017 por besarse con su esposa, Rocío Girat, en el playón de la Estación Constitución de la línea C del subte. La excusa de la justicia heterocispatriarcal fue haber estado fumando un cigarrillo en un lugar donde miles de personas lo hacen –y lo estaban haciendo ese mismo instante – sin tener ningún tipo de problema. En el marco de su injusta detención, fue golpeada y maltratada por la policía: la humillaron haciéndola desvestirse delante de todo el personal policial masculino y durante todo este tiempo se referían a ella como “pibe”: “Che pibe, apaga el cigarrillo”. Cuando decidieron irse. Luego de apagarlo, el policía arremetió: “Pibe, no te vas”.

Le abrieron una causa por los delitos de resistencia a la autoridad (típica figura que utiliza la policía cuando quiere justificar las violencias físicas que ejerce sobre nuestras cuerpas) y lesiones graves (las “lesiones graves” son por un mechón de pelo que Marian le arrancó a la policía femenina cuando intentaba evitar ser arbitrariamente detenida).

“Terminé reducida por desacato a la autoridad y lesiones graves. Mi esposa también estaba fumando, al igual que otras personas más. Pero la Policía se la agarró conmigo porque nos estábamos dando un beso. Cuando me estaban por trasladar la trataban de ‘amiga’ a Rocío”, contó en su momento Mariana.

En cuanto a esto último, ella detalló que el oficial de la Ciudad le exigió el certificado de matrimonio para avalar lo que estaba diciendo. No creía en sus palabras. No creía que estuviesen casadas.

No quedó ahí, porque si bien Rocío tenía en ese momento la libreta en la billetera, el agente hizo la suya y en el informe escribió que era soltera: “No entendía cómo pasé de estar en Constitución con mi esposa a estar desnuda en una comisaría”.

Luego de atravesar varias instancias judiciales, el caso desemboca en el Tribunal Oral Criminal y Correccional Nº26 donde Mariana tendrá que enfrentar la acusación pública y someterse a la opinión de la jueza Marta Aurora Yungano. Así como estás leyendo desde el principio de la nota a este punto: a Mariana la imputaron por ser lesbiana y por un beso. Así de ridículo, así de nefasto como suena. Suena así y lo que genera es muchísima bronca.

Rocío y Mariana están casadas desde el 2018 y ambas pasaron por la terrible experiencia de ser abusadas sexualmente por familiares. En el caso de Rocío fue su padre, el suboficial de la Armada Marcelo Girat, y en el de Mariana su padrastro y el padre de éste: Guillermo Osvaldo Sosa, y Víctor Osvaldo Sosa. Los dos casos se hicieron públicos en 2014 y fue en ese contexto cuando se conocieron. Se encontraron por primera vez en un programa de televisión: “Nos conocimos en una situación que era límite, las dos exponiendo nuestras vidas”.

Ambas fueron víctimas de abusos sexuales y de violencia de género por parte de familiares cercanos en sus propias casas. Juntas tratan de superar los dolores del pasado con todo el amor que se tienen hoy, día tras día.

Sin embargo, en esa liberación o aceptación de nuestro pasado también forma parte crucial la reparación. Reparación que muchas veces llega de la mano de un juicio en donde se juzga y condena a un quien ha cometido el delito contra nuestra integridad y contra nuestra historia.

Mariana está esperando todavía que comience el juicio a su padrastro y su abuelastro, quienes abusaron de ella por dieciséis años y a quienes denunció en el 2012.

“Le dieron 8 años abreviados por abusar a más de dos personas pero jamás, nunca los llamaron a juicio así que haber llegado yo a juicio por desacato a la autoridad y lesiones graves es algo que me deja helada, y con mucha impotencia”. contó Mariana a Visibles.

La discriminación, persecución y criminalización de las personas LGTBIQ no es nueva y si el caso de Mariana avanza es un antecedente nefasto, que avasalla con los derechos ya adquiridos. Pero exigimos su absolución.

“No me hace nada bien todo esto pero hay que enfrentarlo igual. Lo que espero en las próximas audiencias así como desde el inicio de esta causa es la absolución. Espero que en la próxima y segunda audiencia de este juicio puedan ir aquellas personas que estén cansadas que el Estado y sus instituciones nos avasallen nuestros derechos como les plazca”, agregó.

“La pericia demostró que Mariana no lastimó a la oficial Villarreal. No hay más explicación que la detención arbitraria se produce porque al oficial Jonathan Rojo le molestó que Mariana y Rocío se demostraran afecto en la estación”, dijo el abogado Lisandro Teszkiewicz, defensor de Mariana. Y concluye: “¿Qué queda? Que lo único que les molesta es que Mariana ame a Rocío”. La única explicación de esto es una Policía de la Ciudad y un Poder Judicial estructuralmente machistas y lesbofóbicos.

La próxima semana habrá una nueva audiencia donde se van a ver los vídeos y se va a incorporar la prueba pericial. Finalmente va a haber una tercera audiencia donde se harán los alegatos y la jueza dictará la sentencia.

La invitación está hecha por parte de Mariana y nosotras la extendemos hacia ustedes, para participar, acompañar decir presente junto a ella: el próximo martes, 11 de junio, a las 11 de la mañana en en el Juzgado nº 26, Paraguay 1536, 4to piso, CABA. Porque todxs sabemos que besarse no es ningún delito.

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Besarse en los rincones oscuros

besarse frente al rostro del guarda

besarse en la puerta de la Santa Catedral de todas las Canalladas

besarse en la plaza de todas las Repúblicas

(o elegir especialmente aquellas donde todavía te matan por un sodomo y gomorro beso)

besarse delante de la foto del niño que también fuí

(y sentir que me hace un guiño para que siga, que no pare, que no interrumpa, porque le gusta ese beso…)

besarse sabiendo que nuestras salivas arrastran besos denegados/ opacados/ apagados/ cercenados/ mutilados/ hambrientos/ que no son solo los nuestros

que tu labios y los míos mientras rajan la tierra la construyen

y hay una historia de besos que el espanto no ha dejado ser

y que por eso te beso

lxs beso

me besás

besaremos

por eso el beso

beso

  • Poema de Susy Shock, “Beso”

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