Fútbol Femenino: de la ilusión en Francia a la realidad en Argentina

Fuente: Infobae

Por: Leticia Mendoza

Luego de haber finalizado el Mundial de fútbol, nuestras pibas regresaron al país y fueron recibidas con todos los honores en el aeropuerto de Ezeiza.

Todo el plantel quedó liberado, algunas volvieron a sus casas y otras resolvieron su futuro deportivo. Lo cierto es que después de estos días de descanso, las jugadoras debían reencontrarse para retomar los entrenamientos de cara a un nuevo desafío deportivo: a fines de Julio comenzarán a disputarse los Juegos Panamericanos en Lima, Perú.

El DT, Carlos Borrello, presentó días atrás un listado de 20 jugadoras convocadas de las cuales quedarían las 18 definitivas que viajarán al país vecino. Para sorpresa de muchos, en esa lista se notaron algunas ausencias importantes como Estefanía Banini, Ruth Bravo, Lorena Benítez, Belén Potassa y Gabriela Garton. Tres de las cuales fueron titulares en el Mundial.

En ningún momento se mencionaron los motivos por los cuales se daban estas bajas, pero las especulaciones crecían cada vez más. Ruth Bravo anticipaba la situación en un Programa de TV (El Var): “Al parecer se filtró información de una reunión que tuvieron las jugadoras y el DT decidió no convocarlas”, afirmó.

El lunes 15 se presentó la lista definitiva y a las ausencias ya mencionadas se le sumaron Florencia Bonsegundo y Soledad Jaimes. Minutos después de que se confirmará el listado explotaron las cuentas del Instagram de algunas de las jugadoras apartadas.

La primera de ellas fue, nada más y nada menos, que nuestra capitana Estefanía Banini, quien arrancó con un contundente mensaje: “Ni descanso, ni lesiones, ni permisos de mi club […] El cuerpo técnico decidió dejarme afuera”. El descargo fue bien claro, las jugadoras habían sido excluidas por ser las caras visibles de un descontento aparentemente general de todas hacia el cuerpo técnico. Luego de quedar eliminadas en primera ronda, las jugadoras se reunieron entre ellas para reflexionar acerca de su participación; ellas fueron las protagonistas de esta revolución y llegaron hasta ahí por amor a los colores más que por los recursos que les fueron brindados.

En este encuentro todas habrían llegado a la conclusión de que el cuerpo técnico que las comandaba no se encontraba a la altura de lo que pretendían para esta selección, de cara a lo que se venía: ellas buscaban fortalecer la disciplina y seguir con el envión anímico para crecer como conjunto y demostrar el potencial que tenían. Las jugadoras estaban convencidas de que este equipo técnico había cumplido un ciclo y necesitaban aires nuevos.

“Siento pena porque esperaba que todas lucharan de la misma manera pero entiendo que quizás les ganó el sentimiento tan lindo de defenderla, quizás a veces para crecer hay que resignar”, escribió la capitana, en clara alusión a aquella reunión que mantuvieron en la que, por lo visto , no todas estaban de acuerdo. Esta vez no pudieron coincidir ni en la forma ni en el momento, como sí lo habían hecho en aquella Copa América con el recordado Topo Gigio.

Belén Potassa, una de las referentes de este plantel, que jugó los Mundiales de China 2007 y Francia 2019, fue otra de las apartadas. Ella también publicó su descontento, con un texto similar al de Banini. “Queremos personas capacitadas con experiencia suficiente para aprender de ellos y no sacando a referentes del camino”, resaltó.

Por su parte Florencia Bonsegundo quien sí había sido preseleccionada, anunció en su cuenta de Instagram que decidió bajarse voluntariamente en solidaridad con las jugadoras no convocadas. En su descargó apuntó al cuerpo técnico: “Mientras 18 compañeras arman las valijas para los juegos Panamericanos yo decido quitarme de esa lista. El motivo de esta decisión tan difícil y dolorosa es por no compartir decisiones de ese cuerpo técnico”, afirmó en el comienzo de su carta.

Contando los dos años de inacción que tuvo esta selección entre el 2015 y el 2017, el DT Borrello lleva comandando la selección durante casi 20 años, e incluso también estuvo al frente de las selecciones sub 17 y sub 20, cosa que no sucede con el seleccionado masculina. Si lo que se busca es el crecimiento y el fortalecimiento de la disciplina no puede haber un solo cuerpo técnico para tres selecciones, porque cada una de ellas requiere la mayor atención posible, horas de práctica y preparación. Esto demuestra el exceso de poder que tiene el DT. Y eso se ve reflejado en sus acciones, cuando una jugadora decide levantar la voz por cuestiones incómodas, desaparece de las convocatorias sin explicación alguna.

Esta crisis ya se había vivido años atrás cuando la selección volvió a jugar luego de un tiempo sin actividad. Por aquel entonces cuando la selección decidió llevar a cabo un paro, dos jugadoras referentes decidieron apartarse en claro descontento con la situación de desamparó que sentían por parte de la AFA. Florencia Quiñonez y Elizabeth Mining quienes alternaron la cinta de capitana, habían dado un paso al costado. Pero después de que se resolviera parcialmente el conflicto estas jugadoras no volvieron ser convocadas por el DT. Y así como estas jugadoras sufrieron este destrato, lo mismo pasó con otras jugadoras que también expresaron sus opiniones en su momento, como la arquera Laurina Oliveros y Luana Muñoz, quienes formaron parte del plantel en varias convocatorias previas a la Copa América y el Mundial de Francia.

Muchos medios de comunicación se hicieron eco de esta noticia sin conocer el trasfondo de esta realidad que hoy le toca vivir a esta Selección que hace unos meses se encontraba en boca de todos por sus tremendas actuaciones en el Mundial. En pocos días volveremos a verlas jugar y a pesar de estas grandes ausencias es importante poder seguir acompañándolas.

Una vez que finalice la misma, la AFA deberá oír a las jugadoras y tendrá que evaluar la situación, si realmente pretende enfocarse y llevar adelante una disciplina que viene creciendo a pasos agigantados. Queremos ver a las jugadoras disfrutar de este deporte, y no que tengan que preocuparse por poder expresarse o no, por miedo a ser excluidas de esta selección.

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