Por: Camilx Cristal

Cualquier excusa es buena

para invitarte a pasear.

Te reís mientras yo camino

tres centímetros por encima

de las baldosas flojas.

Quién hubiera dicho

que tirarías con tu llegada

el muro de Berlín.

Ni a los conspiranoicos más creativos

se les hubiese ocurrido semejante cosa.

Decís que la ciencia inventó la ansiedad,

si supieras que algunas noches

hago 478 para poder respirar

tal vez no pensarías igual.

Las calles húmedas de la ciudad

son el puente que encuentro

para que no nos perdamos

en una red industrial.

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