Por: Soledad Santalucía

“Si le contás a alguien, no te van a creer”; “Esto es un secreto y nadie lo puede saber”; “Si vos contás algo se van a enojar mucho con vos y te van a dejar de querer”; “Si decís algo, voy a lastimar a tus papás”.

El Abuso Sexual Intrafamiliar es aquel que ocurre dentro de la familia, ya sea por parte de un familiar consanguíneo (de sangre) o unx amigx que es consideradx “parte de la familia”. Esa persona manipula a la víctima, manipula a la familia con una imagen de buena persona y amorosx, y se gana la confianza para continuar con los abusos sin que el entorno sospeche o sin que nadie le detenga.

En Argentina, se dio a conocer en diciembre de 2018, a través de la base de los llamados recibidos en el 0800-222-1717 del Programa “Las víctimas contra las violencias”, una línea destinada a denunciar este tipo de delitos, que en los últimos dos años se recibieron 5.144 llamadas, que implican a 5.433 víctimas, ya que en algunos casos involucran a más de una persona.

Específicamente a través de esta base se pudo conocer que:

– 7 de cada 10 víctimas menores de 18 años son niñas y el 51% tienen menos de 11 años.

– 7 de cada 10 agresores pertenecen al ámbito familiar de la víctima y más de la mitad son padres o padrastros.

– El 67,4% de los hechos suceden en el hogar de la víctima, del agresor o de un familiar.

– El 41,3% de los llamados son realizados por familiares mientras que el 34,1% provienen de instituciones.

Lorena Iglesias, integrante de la Red de Abogadas Feministas y miembro del Poder Judicial de la Ciudad, conversó con Visibles y expresó que “en la totalidad de los abusos sexuales los intrafamiliares son más de la mitad, siendo un porcentaje altísimo, casi un 80%. Y siempre ocurren en un marco de personas conocidas y de la intimidad intrafamiliar”.

“Siempre lxs abusadorxs se presentan ante el mundo como una persona carismática, trabajadora, como la mejor persona del mundo. Suelen tener una personalidad que les permite esconder la morbosidad de lo que hacen. Se justifican y se protegen con la relación que tienen con algún familiar, lo que les da cierto marco de poder frente a la víctima porque en general el abusador tiene relación con la mamá, con alguna tía o alguna persona muy cercana” detalló.

Frente a lo cual, la víctima suele decirse “Yo no puedo decir nada de lo que pasó porque mi mamá, mi papá o mi tía lo quiere mucho porque es bueno”.

Lorena explicó que es ahí cuando la víctima tiene un doble mensaje en la cabeza y le cuesta mucho ver que una persona que puede ser buena para unx puede no serlo para otrx. Entonces, sin que haya un mensaje manipulador por parte del abusador que sea explícito, eso ya funciona como un lema para el silencio y para que la víctima no pueda hablar.

Por otra parte, existe otro tipo de mensaje que es explícito donde se posiciona a la víctima como mentirosa frente al resto de la familia o donde se le dice que nadie le va a creer. Como consecuencia, termina creyéndose que efectivamente va a ser así y que hablando va a ser culpable de tirar abajo “toda la unidad familiar”.

A partir de varios casos conocidos en la televisión argentina, como la denuncia de Thelma Fardin a Juan Darthés por abuso sexual en la infancia, surge el interrogante innecesario, pero interrogante al fin de ¿por qué se callan los abusos?.

Lorena explica que “callan por mucho tiempo porque el vínculo familiar con la persona continúa, entonces el hecho de que unx sea adultx no significa que se tenga la fuerza o la entereza para enfrentar a toda la estructura familiar en general y a ese patrón de ‘mentirosa’, ‘histérica’, que el abusador genera en la víctima. Y eso perdura en el tiempo. Mientras que otras veces, el abusador es quién solventa económicamente a la familia, o es el dueñx de la casa donde unx vive, por lo que la víctima asume la responsabilidad del fracaso familiar en lo económico” sostuvo.

“No es fácil asumir que unx fue víctima de abuso. Primero que sea consciente, porque muchas veces la psique lo reprime, y esos eventos salen por detonante: un olor, una situación parecida, un ambiente, y unx empieza a registrar esas situaciones de abuso” aseguró Iglesias.

Además aclaró “Otra veces porque genera tanta angustia que unx no tiene la fuerza para enfrentarlo, o porque la mecánica emocional de la víctima ha sido dejada para poder avanzar, y eso es como una olla a presión donde los síntomas empiezan a hacerse evidente por otros lados: por enfermedades u otros tipos de trastornos que al enfrentarlos se tiene que hacer cargo de resolver la causa principal que sería el abuso”.

Finalmente, contar o no con un lugar donde acudir después de realizada la denuncia o contar con un apoyo emocional y psicológico es fundamental.

“Parecido a lo que sucede cuando una mujer que es violentada físicamente no se va de su casa. No se va de su casa porque no tiene donde irse, denunciarlo para ir y volver a la misma casa y para que eso tenga represalias, no tiene ningún sentido. En estos casos pasa lo mismo, si una piba va a hacer la denuncia pero tiene que volver a su casa porque no tiene donde vivir y tiene que depender económicamente de sus xadres y va a tener que enfrentar una denuncia, es muy poco probable que esa persona se anime a denunciar” afirmó.

Hace pocos días se conoció el caso de una nena de 13 años que se ahorcó en Mariano Acosta, víctima de abuso sexual intrafamiliar por parte de un tío, embarazada de dos meses producto de este delito y abusada físicamente por parte de su madre.

Melanie, una vecina del barrio, explicó a los medios que “Su tío la violaba, y su madre era cómplice. Ya existían denuncias previas y nadie hizo nada. La molían a palos. La madre la hizo dejar la escuela y la obligaba a ocuparse de sus hermanos y lavar la ropa. Si se demoraba le pegaban hasta con un palo”.

A partir de este caso, es posible que sigan pensando: ¿Por qué callamos?

Lorena Iglesias, explicó a este medio que en cuanto al asesoramiento legal: “si la victima tiene el apoyo de su entorno familiar, de sus progenitores, ellxs tienen legitimación para hacer la denuncia e iniciar una querella. Si no la tienen porque son parte de los que encubren la situación del abuso, existe la figura del abogado del niño que todavía es relativamente nueva y novedosa, y que aún no está muy desarrollada por los tribunales pero que permiten que lxs niñxs tengan una representación distinta de la que pueden llegar a tener sus xadres, porque hay intereses contrapuestos. En esos casos tiene que intervenir una asesoría tutelar para proteger los derechos del niñx”.

La gran cuestión es ¿quién inicia esa denuncia? Si un entorno institucional, una escuela, un club, que tienen obligación de hacer la denuncia ante el conocimiento de un hecho que pudiera consistir en un abuso, desde donde se activa todo el sistema judicial, y deberían asignarle al niñx un abogadx, o una asesoría tutelar, para llevar adelante esa denuncia aunque los xadres no la quieran hacer.

“Si es una adolescente debería poder acudir a cualquier fiscalía o cualquier asesoría, o a alguna comisaría, y ahí se tendria que dar intervención a la fiscalía para que se le asigne una representación. Todo esto lo digo en condicional porque en la práctica pocas veces suceden y se le pide a la víctima que es menor que vaya con su representante: papá, mamá o representante legal” aclaró Lorena.

Además afirmó que se torna complicado lograr que se le reconozca a esa persona menor de edad iniciar la denuncia más allá de lo que quieran o no sus tutores: “Pero están amparadxs por el convenio de los derechos del niñx. Poder se puede, pero hay que conseguir unx abogadx que lo pueda patrocinar”.

En 2011 se aprobó la denominada Ley Piazza, impulsada por el diseñador Roberto Piazza, a través de su equipo de abogadxs, la cual amplió los plazos de prescripción de los delitos que afecten la integridad sexual de lxs menores de edad; ley que en 2015 fue modificada y desde entonces los abusos sexuales a menores son imprescriptibles hasta que la víctima lo denuncie.

En torno a esta normativa, Lorena explicó: “Lo que dice la ley es que los delitos son imprescriptibles durante la minoría de edad, y cuando se cumple la mayoría de edad ahí empieza a correr el plazo de prescripción. El tiempo varía según el tipo de delito, más allá de que son todos delitos de abusos sexuales, hay distintas figuras previstas en el Código Penal con distintas penas. Lo que sí es importante es que mientras la víctima sea menor de edad, la prescripción no corre”.

“Si pasaron 40 años el hecho está prescripto. Pero lxs abogadxs que nos especializamos en el tema tratamos de no poner una fecha sobre el tema de la prescripción porque la víctima o quienes estén asistiendo siempre tienen que consultar a unx abogadx cuando alguien les diga que la causa está prescripta, porque existen planteos que se pueden hacer. Porque puede estar prescripta pero se investiga igual. No se lo pudo condenar al abusador, pero se investigó por el derecho a la verdad que tiene la víctima” finalizó.

Para atención a víctimas de abuso sexual infantil: 0800-222-1717. Las 24 hs, los 365 días del año.

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