“El fuego somos nosotras”

Foto: Camila Casarico Fb: @CCasaricoFotografía Instagram: @_ccfoto

Por: Julia Lastra

Las mujeres y las disidencias venimos organizándonos y luchando contra el patriarcado y la violencia machista desde distintos lugares. Y como las colectivas de artistas no son la excepción, se han organizado las murgueras, las tangueras, las cirqueras y también las candomberas.

En la ciudad de La Plata se conformó la colectiva candombera “Prendidas Fuego” integrada por mujeres, lesbianas, disidencias y niñxs de distintas comparsas de Camdombe. “Nuestro compromiso es poder construir colectivamente a Candombes Libres de Violencias”, expresa desde su página de facebook.

Desde Visibles dialogamos con Gabu, candombera integrante de la colectiva: “Dentro del candombe ya sentíamos este machismo preexistente a la hora de comunicarnos, de habitar el espacio como mujeres y disidencias. Nos costaba ocupar roles que estaban asignados a los hombres”, comenta.

Si bien la militancia feminista estaba presente en la cotidianeidad de muchxs de ellxs hace tiempo contó que fue “a partir de un par de hechos de violencia de género de hombres de las comparsas a compañeras que se decidió empezar a juntarnxs, charlarlo, organizarnxs y apoyarnxs”.

“Había perimetrales que tenían compañeras hacia personas del candombe y en las fiestas estaban los pibes re impunes tocando, bailando, jodiendo y las compañeras se tenían que ir”, explicó Gabu y agregó: “¿Por qué siempre nos tenemos que ir nosotras si somos las perjudicadas? Que se vayan ellos, pero el tema era cómo hacer para que se vayan”.

Desde la colectiva armaron un protocolo sobre cómo actuar en las fiestas o en los encuentros: se reúnen en plenarias y se organizan desde comisiones. Además participan de eventos y movilizaciones feministas.

El nombre Prendidas Fuego fue inspirado en la frase de Susy Shock “Para dar luz hay que prenderse fuego”, y en un poema escrito por una de las integrantes:

“Somos fuego, de todo nos alimentamos. Nos encendemos de rabia. Nos encendemos de deseo. Nos encendemos de lucha, de ver a nuestra hermana luchar. Porque somos una y cada vez somos más, y en cada una estamos todas. Nosotras presentes. Nosotras furiosas. Nosotras orgásmicas. Nosotras vivas. Nosotras avivadas. Nosotras encendidas. Nosotras…el fuego somos nosotras”.

En el 8M del 2018 realizaron la primera intervención de la colectiva. “Fue sobre víctimas de femicidio entonces se discutió si el nombre podía malinterpretarse pero lo resignificamos por eso el fuego somos nosotras, nosotras nos encendemos. Todas acordamos que prenderse fuego no era sólo sinónimo de lucha sino también de goce”, explicó. A partir de entonces decidieron autoconvocarse como colectiva.

Foto: Ida Vázquez

Las comparsas están compuestas por los tambores, el cuerpo de baile y lxs personajes ancestrales como el gramillero, la mamá vieja y el escobero. El cuerpo de baile suele estar compuesto en su mayoría (o totalidad) por mujeres. Los tambores constituyen la esencia de la comparsa. El ritmo del Candombe surge de la denominada cuerda, grupo formado por tres tipos de tambores: piano, repique y chico.

“Los solían tocar los varones hasta que las mujeres empezamos a querer participar y nos decían ‘toquen chico’”, contó Gabu y explicó: “El repique es el más fuerte de los tambores, el de más presencia porque es el que dirige. El piano y el repique son los que juegan más, pueden improvisar, charlar entre ellos. El chico lleva la estabilidad, si bien puede jugar pero no puede improvisar y llamar a otros”.

Para comprender plenamente lo anterior, agrega un detalle fundamental: “Entonces tenés que aprende a tocar chico porque sino no podés tocar nada y tenés que tocar fuerte, rápido, violento; como es el machismo, imitar la masculinidad para poder pasar a otro tambor. Recién ahora se están planteando en las comparsas más grosas dejarles el espacio a las mujeres para que aprendan a tocar los otros tambores. Y, en realidad, ya los tenemos aprendidos porque nos gusta el candombe, tocamos candombe pero tenés que pagar un derecho de piso”.

Y recordó, luego, su propia experiencia: “Yo a los 16 años (ahora tengo 34) la primera vez que me quise acercar a una comparsa quería tocar, fui directo a tocar, no quería bailar. Y me decían ‘¿Por qué no bailas? No hay bailarinas, nos estamos formando’. Y me terminé yendo porque yo no quería bailar. Y eso nos pasó a muches compañeres”.

El 25 de mayo se realiza una llamada en Tolosa en la que participan distintas comparsas de la ciudad y de otros lugares. La fecha evoca el hecho de que, durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, se permitió por primera vez que la población negra de Buenos Aires pudiera expresar su música en las calle. Dicha manifestación hasta entonces había estado prohibida y se realizaba a escondidas de las autoridades. Este año la colectiva Prendidas Fuego acordó con las demás comparsas abrir la llamada.

“Esa fue la primera experiencia grande donde convocamos mucha gente, abrimos el espacio a otras compañeras que se quisieran sumar de otros lados y terminamos siendo como 100 mujeres y disidencias”, contó Gabu.

Y recordó: “Fue una linda experiencia porque nos encontrarnos con otras compañeras y compañeres que se motivaron por nuestra experiencia. Así como están las Prendidas Fuego en La Plata también están en otras regiones y territorios: Mar del Plata, Buenos Aires, en el sur. Nos ayudó mucho para ver la fuerza que teníamos como organización, como candomberas”.

“Sonó espantoso porque nunca ensayamos todas juntas, no estamos acostumbradas a tocar entre todas, a organizarnos. Estamos creciendo en experiencia. Salió hermoso porque pudimos comunicar desde el corazón y desde el goce por qué estábamos, para qué lo hacíamos, por qué somos candomberas, por qué nos quedamos. Nos ayudo a crecer en todo sentido”, agregó.

Foto: Camila Casarico

Gabu reflexionó sobre qué significó para las candomberas organizarse en una colectiva: “Sentís contención y tranquilidad al saber que hay compañeras y compañeres que están caminando por lo mismo. Acá nos encontramos las que pensamos, sentimos y vivimos lo mismo y es importante saber que no te pasó sólo a vos, que le pasa a les otres. Sentir ese respaldo, esa caricia. Es hermoso cuando nos encontramos como mujeres artistas con un sentido”.

“A mí me reavivó porque yo había dejado el candombe por estos temas, por las estructuras que no me permitían dejar fluir como yo quería”, relató sobre su propia experiencia y expresó: “Volví al candombe para ser parte, aprender y llevar la enseñanza a amigues, hijes, compañeres y familiares. Ahora tengo otro mensaje para dar, más allá de lo bonito, de lo artístico puedo militar eso que a mí me produce el candombe: la liberación”.

A su vez, explicó que desde Prendidas Fuego buscan reivindicar un candombe sin violencias y que éste empiece a ser un lugar de goce para ellxs. “De goce real sin tener que estar pensando si nos van a mirar el culo, si tocamos mal. Gozar el candombe como lo hacen los chabones, que van y no se preocupan. Nosotras también queremos eso y lo estamos logrando”, expuso.

Por último nos contó que desde la colectiva acompañan todas las “luchas feministas y revolucionarias de ahora”: están a favor de la legalización del aborto, dicen Ni unas menos, piden justicia por Johana Ramallo, entres otras.

Foto: Ida Vázquez

Fotógrafa: Ida Vázquez

Redes:
(Fb: Ida Vazquez
I: @ida.vazquez)

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