Fuente: Oneclub.org

Por: Soledad Santalucía

En la era feminista donde arrasan los conceptos preestablecidos por el sistema patriarcal y machista (el cual atraviesa todas las relaciones humanas), aún no se ha dado la batalla y la discusión en torno a qué se piensa, qué se dice y qué tabúes y prejuicios subyacen sobre los diferentes tipos de vulvas, sobre la masturbación femenina y sobre los orgasmos.

¿Cómo percibimos la mirada del otrx? ¿Cómo reaccionamos a nuestra propia mirada? ¿Qué es la belleza y qué belleza buscamos? ¿Qué hacemos con lo que sale de los parámetros?

La vulva: un tema tan poco explorado desde la visión cultural, social e incluso política, y de la cuál sólo se conocen miradas biologicistas que caracterizan y encierran en conceptos sus visiones. ¿Cuántas veces hablaron de sus vulvas con amigxs? ¿Cuántas veces hablaron de la masturbación femenina con la misma naturalidad que la masculina? ¿Cuántas veces les hicieron un comentario por la existencia (o la falta) de vello púbico, por la forma o tamaño de sus labios, o por la manera en que llegan al orgasmo?

Wikipedia nos “enseña” que la vulva “es el conjunto de los órganos sexuales primarios externos de los mamíferos hembras. Está constituida por el monte de Venus, los labios y el clítoris”. Hasta ahí, lo que se aprende en la escuela. Además, se sabe que hay ocho tipos de vulva: ojo cerrado, herradura, cisne, tulipán, llama olímpica, mariposa, bata de cola e inflamada.

Se habla de vulvas estrechas y cerradas, de labios menores más grandes que los mayores y viceversa, del clítoris cómo un capuchón de mayor tamaño que el órgano que recubre, de labios colgando o de color más oscuro.

Sin embargo, las vulvas no son iguales ni todas son tan diferentes. Están clasificadas como pedazos de carne cuando en realidad es mucho más profundo puesto que cada una es particular pero comparten características.

Dolores Rueda*, psicoanalista y sexóloga feminista, dialogó con Visibles e hizo referencia a estos temas. Explicó que “todas las vulvas tienen sus partes, como una cara tiene nariz, ojos y boca. Pero cada mujer viene con distinta coronación, con distinta forma, con distintos pliegues. Hay un gran desconocimiento de la propia mujer sobre su propia vulva por una cuestión cultural, por falta de exploración a diferencia del hombre que tiene los genitales mucho más expuestos y a la vista.”

Frente a ese concepto errado de que la vulva debe ser de tal o cuál forma, han aparecido en los últimos diez años cirujanxs que llevan adelante intervenciones para transformar la vulva “anormal” en socialmente aceptada.

Dolores asegura que estas operaciones generalmente son estéticas y no tienen causas médicas. “Creo que esto es una moda y un negocio en general para lxs cirujanxs estéticos en poner cierto énfasis en la sociedad y en las mujeres en particular, en que algo está mal con su vulva. Realmente creo que tiene que ver más que nada con esta tiranía de la belleza perfecta de la mujer, que siempre se le ha exigido más y que ahora ha llegado hasta la parte más íntima. Esto es algo a tener en cuenta para enseñar a las niñas pequeñas a cuidar, amar y querer sus vulvas y que hay de todo tipo y que una forma u otra no incide en el placer que ella puede sentir en su sexualidad con un otro u otra.”

Se puede pensar que la inseguridad que genera una parte del cuerpo con la que no se está conforme genera insatisfacción. Sin embargo, Dolores entiende que el autoestima y la seguridad no necesariamente se va a solucionar por una operación estética: “El problema es que si un compañerx hace un comentario sobre la vulva de su compañerx y esta persona portadora de vulva está un poco insegura, esto la puede marcar. Por eso es muy importante trabajar sobre esto. Por ejemplo: los hombres se bañan en vestuarios y se ven, pero las mujeres capaz no ven otras vulvas nunca, entonces se preguntan: ¿Mi vulva será normal? ¿Será linda?

Es muy difícil definir que es una VULVA LINDA, porque esto es algo de lo que mucho no se habla; y porque la belleza es muy subjetiva.”

TIPOS DE OPERACIONES

Dolores Rueda comenta que las opciones estéticas son muchísimas y están al alcance de las personas. Asegura que hay ver si se está haciendo por una gran falta de autoestima e inseguridad, y qué expectativas se está poniendo en la operación.

“Hay operaciones que son para volver a hacer el himen, lo que es común en las culturas musulmanas cuando, por ejemplo, una mujer tuvo sexo antes de casarse – lo cuál es considerado una deshonra – entonces se acude a unx cirujanx para volver a crear el himen, y simular una virginidad. Hay operaciones para achicamientos de vaginas para mujeres que han tenido muchos partos o incontinencia urinaria, esta sí sería una posible operación que tiene un sentido más de salud. Pero hay otras operaciones como por ejemplo para achicar el clítoris, lo que puede provocar que se pierda sensibilidad.”

La sexóloga explica que es mucho más importante todo lo que la vulva nos puede dar a nivel placer y encuentro con el otrx que creer que hay una perfección posible dentro de una vulva, o un único modelo estético que se puede considerar bello.

“Hay otra operación para achicar los labios menores, porque una característica de los tipos de vulva es que un labio menor puede ser más largo que otro. Hay operaciones de montes de venus, porque hay mujeres que sienten que los tienen muy hinchados; hay también operaciones de injerto de vello para mujeres de determinada edad que han perdido vello en su pubis. Y también está el tema de las vulvas niñas. Hay hombres o mujeres que le gustan las vulvas depiladas, otrxs que al revés, le gustan las selvas. Por eso es subjetivo, lo importante es que le guste a una y a partir de ahí proyectará a sus compañerxs sexuales su sentir. Esto tiene que ver con un sentir sobre todo el cuerpo, como unx se proyecta y si unx se gusta va a gustar al otrx”.

¿Qué está estéticamente valorado? ¿Acaso lxs cuerpxs blancxs, flacxs, heterosexuales, depiladxs y con vulvas “lindas” son el parámetro de miles de mujeres que no se asemejan a esta construcción de belleza? ¿Qué cuerpxs vemos en las publicidades? ¿Qué cuerpxs vemos en los medios de comunicación, en las tapas de las revistas y qué cuerpxs realmente se ven en las calles?

Dolores explica: “Lo que yo trabajo mucho en terapia es el tratar de ser la mejor versión de una misma, y no tratar de ser otra o un cuerpo ideal que se muestre en la publicidad, o el que una tiene en la cabeza como el esperado, porque siempre va a haber una diferencia y una frustración y, por consiguiente, una falta. Hay que tener mucho cuidado con las niñas pequeñas y con las cosas que decimos, como si algo estuviera mal en su aspecto físico, porque todas las cosas que vamos diciendo tienen una gran influencia en ellas con respecto a lo lindo y lo estéticamente validado.”

MASTURBACIÓN FEMENINA

Hombres y mujeres tienen los mismos deseos, las mismas inquietudes, las mismas ganas de explorarse y descubrir qué es lo que les gusta, qué les da placer y qué no. Socialmente está mejor visto las charlas entre varones hablando de sus pajas, de fantasías y de hasta cómo. Las mujeres siempre estuvieron calladas. Pero no más.

La revolución será en las calles pero también en nuestras camas, frente a nuestro deseo, a qué gusta y qué no, a poder hablar en el ámbito privado como se quiere en el público. La vergüenza en torno a estos temas fueron y son infundados por un cuestionamiento moral del deber ser que hay que quemar y tirar a la hoguera. La religión, lo esperado por la familia, por la pareja y por la sociedad queda chico frente a las ganas de ser, de descubrir y de romper con todo lo socialmente construido.

La masturbación femenina sigue siendo en muchos ámbitos un tabú. La psicóloga y psicoanalista Dolores Rueda asegura que está bueno que la mujer se conozca, se mire y conozca las particularidades de su vulva y para esto la masturbación ayuda muchísimo para cuando después se quiere tener un encuentro con un otro o una otra, es fundamental saber de qué forma a una le gusta, que le excita, y cómo puede llegar a un orgasmo.

“Siempre se ha naturalizado que el hombre se toque y creer (o suponer) que la mujer no necesita estas cosas. Aunque hoy haya mucha liberación sexual, no lo veo en la realidad del consultorio. Hay muchísimos prejuicios con la masturbación, como si fuera malo, sucio. Esto trae muchísimos problemas de orgasmos femeninos. Por ejemplo, yo no tengo una sola consulta sobre falta de orgasmos masculinos, y esto es simplemente porque hay una práctica en los varones desde muy jóvenes en saber como llegar a un orgasmo. Creo que la masturbación femenina es para todas las edades, hay momentos que no se está en pareja y es una forma de actividad sexual que es tan válida como el encuentro sexual. En el tema de la vejez se cree que no se necesita y ¿por qué no?. Muchas veces funciona como un antidepresivo sentir sensaciones placenteras en el cuerpo otorgadas por una misma. O también una forma de prepararse para un encuentro próximo con un otrx.”

Otro de los tabúes o prejuicios en torno a la sexualidad es creer que sin penetración o sin orgasmo, la relación sexual fue un fracaso. Según estudios, el 75 % de las mujeres acaban por clítoris*1, entonces ¿ tienen menos validación del sexo que quiénes acaban por penetración? ¿el orgasmo corona el sexo pero sin orgasmo hay fracaso?

“Un prejuicio de la sexualidad coitocéntrica es pensar que sin penetración o sin orgasmos no hay un buen sexo, que se viene trasmitiendo de generación en generación, donde se creía que un encuentro sexual era siempre pene adentro de la vagina, mujer sintiendo orgasmo por el pene en la vagina, y esto tiene sus orígenes en esta cultura patriarcal en la que, vos mujer, tenes que gozar con mi órgano, y esto es lo que trae a muchas mujeres al consultorio a decir: ´no siento el orgasmo por penetración´, en el caso de las relaciones heterosexuales”, cuestiona Rueda.

Además asegura que muchos hombres piensan que algo anda mal en la mujer si no siente un orgasmo vaginal, como si el orgasmo clitoriano fuera menos satisfactorio, cuando el 75% de las mujeres siente su orgasmo por frotación de algún modo del clítoris sea por sexo oral, contacto manual o por frotación de un pene o un juguete, o una vulva.

“Hay que empezar a disfrutar la intimidad sexual como un intercambio entre dos personas que se están conociendo, dando placer y no poner tanta expectativa en ello.”

¿Pero qué sabemos sobre disfrutar? ¿A qué edad aprendimos a poner un preservativo? ¿A qué edad lxs xadres se sientan a hablar con sus hijxs? ¿Lo hacen? ¿Por qué sigue sin implementarse la Educación Sexual Integral si es ley?

Rueda explica que hay muchísima resistencia a que se implemente la ESI: “ Que se empiece a hablar de educación sexual en las escuelas, y que lxs chicxs puedan escuchar cosas que muchas veces lxs xadres no se animan a hablar en casa. Es muy importante para la prevención del abuso. La educación sexual da la oportunidad para escuchar alguna cosa que los alerte, los ayude a protegerse o a hacer alguna pregunta.

Y agrega: “Lo mismo con el tema de la diversidad, para que empiecen a saber que ellxs también son parte del mundo. También para la prevención de embarazos, noviazgos violentos, para romper con la naturalización del maltrato, posesiones o celos excesivos. Mientras antes se aprendan, más rápido van a dejar de ocurrir.”

La lucha por emancipar los cuerpxs de los parámetros establecidos es un camino largo, inexplorado, ajeno y, aún, cuestionado. Apenas se empiezan a ver cuerpxs gordxs y disidentes en publicidades de ropa interior como proyecto independiente, en charlas feministas y en el ámbito académico. Pero aún existen miles de cuestionamientos: ¿por qué las mujeres no se depilan? ¿por qué en las escuelas se habla de sexualidad? ¿Por qué en los vídeos musicales sólo hay cuerpxs flacos y hegemónicos? ¿Por qué queremos cambiar nuestras vulvas? ¿Por qué no hablamos de nuestras masturbaciones, mujeres? ¿Por qué, por qué y por qué? Porque mientras se siga permitiendo que lo invisibilizado siga oculto, no habrá respuestas.

* Dolores Rueda, psicoanalista y sexóloga. Matrícula 96540.

*1: investigación realizada por el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, Estados Unidos

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