Marrón también es color piel

Por: Belén Arias

Fotos: Maya Cruz

El taller de Feminismos Marrones se realizó en el marco del Encontrolazo, que tuvo lugar en los márgenes de La Plata. Aunque en principio se planificó hacerlo en Plaza Rocha, Zona Rosa de la ciudad, por cuestiones climáticas se trasladó a la galería/club CÖSMIKO, en calle 71 esquina 10.

Poco a poco fuimos llegando, porque nos interesaba, porque nos movía la alegría del Encontrolazo y todo lo que tenía para contarnos, charlar y debatir. Porque encontrarnos con nuestras compañeras marronas era un gran incentivo para mover nuestras cuerpas de la comodidad de la casa y enfrentar la lluvia, que no paraba desde la noche anterior.

Arrancó presentando el taller Sandra San, del colectivo Identidad Marrón, contándonos que Identidad Marrón surge al darse cuenta de que los lugares que estaban ocupando estaban expresamente ligados con el colonialismo y también con el racismo: “Al conversar con otres marrones, una de las principales cosas que sucedían era el dolor, el dolor de toda nuestra historicidad,  como la hemos transitado, poder conversar con otres y saber que nos pasaba muchísimas veces lo mismo. Así que es un lugar que también nos abraza fundamentalmente, además de tener que posicionarnos desde un lugar político para interpelarnos.”

El taller tuvo diferentes disparadores, Florencia Mamani nos propuso tres  trabajos audiovisuales:

El primer corto mostró como se veía en el Cine Argentino a las personas originarias: como indios malos en las películas más viejas realizadas en blanco y negro y, en películas más actuales, los personajes atribuidos a personas marrones eran los de policía, mucama, etc. Con este disparador se empezó a hablar de cómo se fue construyendo la imagen de las personas marrones en el cine y cómo ellxs no se sentían representadxs con ese tipo de cine. En relación a esto, Florencia Mamani decía:”Nosotres estamos totalmente invisibilizades, en la historia del cine y en todo lo que es la historia Argentina”. Y agregó: “Todo lo que es imagen construye un imaginario. Nunca nadie consideró, cuando estuve fuera del país, que yo sea Argentina. Y todo eso es una construcción que viene desde hace muchísimo tiempo.”

A su vez, Chana Mamani contó que cada vez que algunx marrón circulaba un espacio de blancos  les revisaban las mochilas o les pedían que ubicarán los bolsos en algún lugar, y que esto, que se daba de manera naturalizada, era en realidad una construcción. De esa misma manera desarmamos el 12 de Octubre como el encuentro de dos mundos, y hablamos de esa fecha como el genocidio para muchos pueblos del territorio del Abya Yala. Genocidio que con el correr de los siglos sigue existiendo.

En el segundo cortometraje se pudo ver a personas marrones cantando un feliz cumpleaños, brindando en navidad, y en otras situaciones cotidianas. Con este audiovisual, Flor comenta que se pretende naturalizar a los marrones, deconstruir imaginarios, que dejemos de quedarnos en nuestras mentes sólo con los registros antropológicos de los marrones.

Posteriormente, surgió una charla en relación al último libro de la periodista  Luciana Peker, y cómo en su tapa se reproducía una imagen esteriotipada del feminismo:chicas jóvenes con determinadas características corporales y mucho glitter. Las marronas, entonces, intentaron generar esa otra tapa con personas marronas, buscando visibilizar que existen más feminismos y que también luchan por el aborto.

Finalmente, se proyectó un tercer trabajo audiovisual, pero antes  piden a lxs asistentxs que cerremos los ojos e imaginemos a alguien marrón; Flor pregunta si nos imaginamos a alguien serio o enojado y, ante la afirmación de la mayoría, se propone desarmar ese imaginario con un ensayo audiovisual “Caramelo de limón”, que cuenta el viaje de Morena Alcaino y Romina Luna al santuario de Gilda. En ese video vemos a More y Romi que sonríen y bailan un montón.

Como en muchos talleres, el debate por lo plurinacional también fue eje de diálogo. San San comentó que en “Encuentro Nacional” no se hace ninguna referencia a las compañeras indígenas que en capital ocuparon el Ministerio del Interior. Ese es uno de los motivos por los que ellxs están acá en el Encontrolazo, porque entienden que en estos otros espacios se puede pensar mucho más desde la marginalidad y desde las periferias. Entender que pueblos originarios es una cuestión que hay que poder pensar y comprometerse. Y que también hay que discutir y reflexionar a qué nos referimos cuando hablamos de la plurinacionalidad, ya que no es solamente un cambio nominal.

Para finalizar el taller se leyeron dos poesías, la primera fue escrita y leída por Sandra San, se llama Soy Marrón y pertenece al fanzine de “Relatos de Sandra San”. La segunda fue escrita por Chana Mamani, se llama Irpasiri, te quiero y pertenece al libro “Yarawis: Erótica Aymara”.

Identificamos, también, la sensualidad de los cuerpes marrones con los dibujos de  de Morena Alcaino y las fotografías de Romina Luna que están expuestas en la sala, reflexionando sobre cómo  colonialidad  construyó cuerpes marrones  no deseables y no bellos.

Nos vamos con algunas reflexiones, que lxs marrones quieren que su historia sea contada por marrones, que tenemos que desarmar muchos imaginarios que se nos han impuesto. Que la única manera de poder lograr un feminismo comprometido es que siempre aparezcan las voces de todxs y las imágenes de todxs.

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