Foto: Maya Cruz

Por: Victoria Briccola

La data ya estaba publicada en las redes desde el viernes a la noche. Ya sabíamos de la reubicación de la apertura y de los talleres a causa de la lluvia que amenazaba y que en la madrugada del sábado se convirtió en realidad. No importó. Nada frenó a la rueda del Encontrolazo: empezó a girar, y ahora nadie quiere que pare.

Cerca de las 11 de la mañana ya eran varios los grupitos de mostris que se acercaban a la puerta de Casa Unclan, en calle 5 esquina 63. Todxs miraban con timidez hacia adentro, viendo cómo se iba preparando este “otro Encuentro” que nace y vive en los márgenes de La Plata y del “Encuentro Nacional de Mujeres” (como lo denominó la Comisión Organizadora).

Desde la calle se veían mesas/stands armándose, guirnaldas colgándose, y los grupos más ansiosos se acercaban a la puerta, mientras que otros se sentaban en los cordones de la vereda a tomar unos mates y a esperar.

Más tarde, y ya adentro del lugar, las “conductortravas”: La Yoyi y La Mane arriba del escenario dieron el puntapié inicial con un micrófono abierto que invitaba a gritar, expresarse, cantar y/o anunciar “lo que pinte”.

Posiblemente casi nadie de lxs que estaban ahí – bailando, tomando mate, birra, chusmeando el cronograma con amigxs – sospechaba que era el preámbulo de un fin de semana poderoso y distinto.

El sábado, los talleres teórico-prácticos del Encontrolazo, tomaron lugar en GAYA Galería de Arte, en calle 1 entre 64 y 65 y en Cosmiko Galería Club, de calle 10 y 71. Ese día se llevaron adelante: “Identidad marrón y feminismo”, “Putas tejedorxs: encuentro para trabajadorxs sexuales”, “Peluquería púbica”, “Economía, cómo nos cuidamos y nos sostenemos entre trolxs”, “Antiespecismo y disidencia”, “Discas, diverses funcionales, neurodiverses y sordes: no todxs somos cisgénero y/o heterosexuales”.

Sin embargo, más temprano que tarde, los espacios públicos fueron habitados y las calles fueron copadas. Fue así que cerca de las 17 horas comenzó la Marcha “Puti-Mostri” – con las putas y contra los travesticidios – en calle 1 y 64 y terminó en Plaza Matheu alrededor de las 20 hs. Fue un recorrido de más de 20 cuadras conectando la zona rosa y la zona roja y pasando por la Comisaría 9na.

Cuadras y cuadras de color, de orgullo e irreverencia. Paradas en distintos kioskos y almacenes del barrio para conseguir birra o algo para comer. Cánticos referidos a la libertad sexual, una invitación constante a correrse de las “paki-normas”, abrazos entre amigxs de antes y amigxs nuevxs, y mucha risa.

Foto: Maya Cruz

Justamente, el Encontrolazo se armó para recibir a lesbianas, bisexuales, travestis, trans, no binaries, trabajadorxs sexuales y a todas aquellas personas que no se sientan parte de la “norma cis-heterosexual”.

Para que esa “disidencia” de la que tanto hablan y escriben – desde el Encuentro Nacional de Mujeres o mismo desde la Campaña Pluridisidente – se haga cuerpa y nombre. Hay una necesidad crucial de ser nombradxs, y no encasilladxs dentro de un término y listo. Hay diversidad y esa diversidad necesita ser nombrada unx por unx.

El Encontrolazo fue refugio. En todo momento se pensó en todxs: desde la organización, en las semanas previas, se pensó en que los lugares a habitar sean accesibles para todxs. Por eso se buscaron ámbitos con baños cuyo acceso sea fácil así como intérpretes para sordxmudxs que acompañen en las distintas actividades.

Foto: Maya Cruz

El sábado continuó adentro y afuera del Olga Vázquez, en calle 60 entre 10 y 11. Una fiesta que empezó cerca de las 21 horas y explotó durante toda la noche, con varios parlantes en la vereda y música para bailar y moverse “como a unx le pinta”. En toda la cuadra se sintió la fuerza mostri.

El domingo se amaneció con un sol que daba ese guiño para seguir encontrolándose pero al aire libre, copando el espacio de Plaza Rocha, con más ranchadas. Los talleres, que devinieron en charlas entre amigxs, fueron de poesía, de astrología, de autodefensa, y sobre la cuerpa marika.

El Encontrolazo fue, sin dudas, un hecho político que en este 2019 tiró una piedra al agua y que provocó una onda que seguirá expandiéndose. No fue, entonces, un Encuentro paralelo; fue un nuevo movimiento que viene a echar luz a un grupo que no segrega ni aparta, por el contrario, abraza e invita a todxs a la misma fiesta.

Foto: Maya Cruz

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