Deportistas trans en dudas para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Por: Melina Mendoza y Leticia Mendoza

Faltan solo 9 meses para el inicio de la máxima competencia mundial con la que todx deportista sueña. Este prestigioso evento está abriendo camino a la participación de deportistas trans. Aunque, sin dudas, este tema ha traído un reciente debate, debido a las diferentes posturas entre los científicos y lxs atletas.

El punto en discusión surge a raíz de lo que plantean algunas figuras y deportistas en cuanto a las diferencia físicas que podrían existir en relación a la participación de personas de trans, entendidas como ventaja deportiva teniendo en cuenta una cuestión biológica, referida principalmente a la cuestión hormonal. Es por ello que el Comité Olímpico internacional (COI) puso en pausa esta directriz hasta llegar a un acuerdo con lxs científicxs que asesoran al organizador de este evento.

Cabe aclarar que en 2015, la Comisión Médica y Científica del COI resolvió que les atletas transgénero podrían competir en los JJOO de Río 2016. “Los cambios anatómicos quirúrgicos, como una condición previa a la participación, no son necesarios para preservar la competencia leal y pueden ser incompatibles con el desarrollo de la legislación y las nociones de derechos humanos”, transmitía el documento presentado.

El comunicado decía que los varones trans competirían “sin restricciones” en las categorías masculinas. Sin embargo, los deportistas trans tendrían que esperar un año de terapia hormonal antes de participar en las competencias femeninas. El propósito de este requisito era minimizar cualquier ventaja en la competencia de mujeres, por lo que tenían que demostrar que su nivel de testosterona total en suero estaba por debajo de 10 nanomoles por litro durante al menos 12 meses antes de su primera competencia.

En las mujeres los niveles de testosterona tienden a oscilar entre 0,12 y 1,79 nanomoles por litro, por lo que muchos sugieren que aunque lx deportista trans llegue a menos de 5 nanomoles seguiría siendo superior al de cualquier mujer, porque no disminuye su fuerza muscular. Para otrxs esta reducción es razonable y equilibra, en cierta forma, esta competencia.

Sin embargo, las directivas se encuentran en pausa hasta tanto no se resuelvan estas controversias en el ámbito científico y deportivo. Es interesante resaltar que cada Federación debe también adecuarse a esta norma que resolverá el COI, para evaluar la situación de lxs atletas en las diferentes disciplinas olímpicas. “Cada federación nacional elige quién ha de representar a su país. El COI no realiza controles sobre lxs atletas transgénero, sino que sólo ofrece una serie de normas. Son las federaciones nacionales las que realizan el auténtico control”, afirma Johana Harper, física clínica ex atleta y única mujer trans que trabaja desde hace cuatro años en el grupo de asesores del COI.

Aunque también señala que suelen haber muchos desacuerdos entre el COI y las Federaciones Internacionales de cada disciplina respecto a esta cuestión.

Una deportista que se ha alzado en contra de este avance en materia de equidad es la ex-tenista Martina Navratilova, quien ha calificado de “tramposos e insanos” a las personas trans que quieren participar de competencias femeninas. Ella afirma que: “Es una locura y es un engaño. Me complace dirigirme a una mujer transgénero en la forma que prefiera, pero no me gustaría competir contra ella. No sería justo”. La ex tenista y activista por los derechos de la comunidad LGBT fue duramente criticada y tildada de transfóbica por su fuerte oposición.

Ahora bien, pensar en la identidad de género no sólo nos reduce a un DNI,  sino que nos introduce a discutir las implicancias en todos los ámbitos de la vida, y dado que el deporte es un derecho para todxs, transformar este espacio, los Juegos Olímpicos en este caso, nos llevará años.

Cómo resolver los interrogantes de: ¿Qué es ser mujer? y ¿Qué es ser varón? y ¿cómo es su impacto en el desarrollo de las disciplinas deportivas? ¿es necesario sostener el binarismo?. Pensar en la relación entre los cuerpos, las identidades y las prácticas deportivas,  también se relacionan con las leyes, con un planteamiento y una visión política e ideológica en relación al deporte.

Y acá viene como un punto de anclaje la ley de identidad de género que también tiene impacto en las prácticas deportivas, que en Argentina tuvo como ejemplo la conquista de Jessica Melman, quien se hizo popularmente conocida como el primer caso donde se respetó la identidad autopercibida. Ella logró llegar a la liga profesional de hockey gracias a la aplicación de la Ley de Identidad de Género, que la habilitó a jugar en la división intermedia del torneo de hockey.

Además, la base para poder sostener estos prejuicios respecto a la inclusión de personas trans en las competiciones de alto rendimiento deportivo se centran en las ventajas o desventajas que se desarrollan principalmente en las disciplinas femeninas. Consideramos que esos supuestos que ideológicamente sostienen la inferioridad física de las mujeres  no nos permiten dar luz a otros de los inconvenientes respecto al desarrollo de las disciplinas femeninas y que no son ni serán solamente una cuestión biológica, sino también político- ideológica. Esto quiere decir que si logramos hacer una historización de los inicios del desarrollo de las competiciones femeninas vamos a ver un desfasaje en el tiempo de su introducción,  por lo tanto podríamos decir que la disparidad de niveles vendría de la mano de la falta de políticas públicas deportivas, de inversión, de desarrollo, de entrenamiento y preparación adecuada, más que del lado d la cantidad de testosterona que alguien podría tener o de la superioridad/ inferioridad física biológica. 

La inclusión de las personas trans en el deporte trae mucha tela para cortar, y va a costar mucho tiempo desandar estos caminos  de arcaica ideología. Pero quizás sea un inicio pensar cómo superar estas reducciones binarias a la hora de las competiciones, inclusive a la hora del juego, del deporte que sea de la actividad deportiva, ya sea recreativa o profesional. 

Introducir estos interrogantes al deporte, a las instituciones a los clubes a las escuelas es importante. Quizás una forma de ir trabajando el terreno sea a partir de las actividades mixtas, ya que implicaría destrabar no sólo esta discriminación, sino que sería importante para equiparar la formación y el desarrollo de las diferentes disciplinas.  Este no será un tema que cierre por lo pronto, sino que nos trae más interrogantes, dado que hay mucho por aprender. De este modo, militar en las canchas y en los clubes el derecho al deporte para todxs, no debe ser sólo tarea del Comité Olímpico Internacional, o de las federaciones e instituciones y agencias deportivas. Ganemos desde la calle, desde la militancia, desde las tribunas por prácticas deportivas para todxs.

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