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Las cadenas que me separan

De aquél
Son fuertes como robles:
Sus raíces se expanden
Sobre la base de todas las cosas
Y el tronco crece
Seguro de su posición.

Un privilegio de altura
Pues son más grandes que tú
Y por ello a veces me pregunto
Si la mujer no será más menuda
Tras tantos años agachando la cabeza.

Nos educaron delicadas
Y sensibles
Nos enseñaron a temer
Una noche llena de extraños
De malvados que abusaban
De tu cuerpo empequeñecido;
El mortal miedo de ser
Y creerse ser presa
Hasta para las sutilezas
Que lleva el amor.

Nunca fuimos débiles

Aún menos con el abrazo sororo
Pero el mundo nos gritó a vivir
En una eterna sumisión.

Mujer:

Fuiste valiente desde el momento
En que la brisa rozó tu piel
Por vez primera.

Patrizia Blek

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