Transfemicidio en El Salvador:

Foto: Agencia Presentes

la mataron y la tiraron debajo de un puente

Jade Camila Díaz fue encontrada muerta el pasado sábado 9 de noviembre. Según el informe policial, una mujer reportó al 911 el hallazgo de un cuerpo flotando debajo de un puente del río Torola, en El Salvador. Aunque aún no se conoce el informe de la autopsia, que determina la causa de la muerte, se sabe que Jade tenía una soga con una piedra atada a la cintura.

Otro crimen de odio, otro transfemicidio, otra historia detrás de una muerte. Jade tenía 27 años y había trabajado en restaurantes atendiendo a lxs clientxs pero, a partir de la hormonización femenina a la que se sometió hace dos años, ya no lo logró conseguir otro empleo. Sin más opciones, desde ese entonces se dedicó a ejercer el trabajo sexual en las calles de San Miguel.

“Me dijo que cuando trabajaba con apariencia de chico gay no tenía ningún problema, pero cuando hizo su transición a mujer trans fue rechazada en los trabajos. Se quejaba que le ponían excusas y no la quisieron contratar más”, contó una amiga a los agentes policiales.

Con este caso ya se contabilizan al menos seis crímenes de odio a mujeres trans en lo que va del año. La situación es alarmante para la comunidad travesti trans de El Salvador. El mes pasado, en octubre, habían asesinado a puñaladas a Anahy Miranda Rivas, de 27 años de edad, en una avenida de San Salvador.

Por su parte, la Asociación Solidaria para Impulsar el Desarrollo Humano (ASPIDH) Arcoiris Trans denunció en sus redes sociales “la ola de violencia y asesinatos cometidos a nuestras compañeras trans en El Salvador”. Mientras que la organización Comunicando y Capacitando a Mujeres Trans (COMCAVIS TRANS) demandó al Estado realizar “una investigación inmediata y diligente de los hechos y que emprenda medidas urgentes que garanticen la protección de personas LGBTI”.

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