“Puta pero no tuya”: el libro sobre las trabajadoras sexuales

Por: Victoria Briccola

Las mujeres o identidades feminizadas que ejercen el trabajo sexual, son constantemente estigmatizadas, violentadas y ubicadas en la categoría de víctimas. La mayoría siente sobre sus hombros el deber de “tener que sentir vergüenza al respecto”, y guardar silencio sobre su actividad económica.

No sorprende ni aterra que cuenten que la pasan mal, sino todo lo contrario: llama la atención cuando escuchamos que dicen que “no es tan terrible como socialmente se cree, que hay otros trabajos que sí lo son” y que respondan que esa supuesta violencia que ejercen los clientes – según la sociedad –, es la misma a la que todxs estamos expuestxs por ser mujeres o identidades feminizadas, en una cultura patriarcal.

Es el mismo mundo capitalista y patriarcal lo que ha convertido a la sexualidad femenina, a los órganos y a las prácticas corporales de las mujeres en objeto de un proceso de privatización, de captura y de expropiación.

Ese cruel panorama se traduce en la corriente del abolicionismo, que arremete contra el trabajo sexual, todos los días y en variados ámbitos.

“Cuando busqué en Google información sobre la prostitución, la verdad me dio mucho más temor lo que se decía ahí. Se hacía hincapié en los supuestos padecimientos de una prostituta. Las cuestiones que se narraban, que se escribían y sobre todo desde el ámbito académico eran victimizantes, y de un reduccionismo total”, contó Georgina Orellano, Secretaria General Nacional de AMMAR, en Últimos Cartuchos, por Radio Vorterix.

“A las mujeres nunca nos enseñaron que la sexualidad podía ser una transacción económica. Nos educan que sólo se da a través del amor, y desde un plano de la monogamia: debemos casarnos, tener hijxs, tener un esposo que sea el proveedor. Y mi trabajo rompía con todos esos mandatos”, reveló Georgina sobre sus comienzos como trabajadora sexual.

En nuestro país, el trabajo sexual no es delito. Sin embargo, está criminalizado con multas o arrestos a través de códigos contravencionales en distintas provincias. Este presente conlleva la vulneración diaria de los derechos de las trabajadoras sexuales.

Con el objetivo de continuar echando luz sobre esta continua persecución, nace “Puta pero no tuya. Crónicas sobre el trabajo sexual”, el libro publicado por editorial Malisia, y escrito por las periodistas Micaela Hilgenberg y Belén Robledo.

Ellas, a raíz de la tesis de grado de la Licenciatura en Comunicación Social de la UNLP, deciden hablar sobre las putas.

Se encontraron con Georgina a través de las redes sociales y empezaron con la investigación: textos, materiales literarios pero, ante todo, empezaron a forjar un vínculo con ellas: las protagonistas.

“Tuvimos la oportunidad de viajar al Encuentro de Rosario, en el 2016, que era el regreso del taller sobre trabajo sexual, después que el último haya sido en el 2003”, contó Belén a Visibles. Y añadió: “Entonces, una vez allí, compartimos todo el fin de semana en el mismo lugar, dormimos unas al lado de las otras, generamos una relación que fue más allá de lo periodístico”.

Después, en el 2017, vino el Encuentro Feminista en Chaco y las posibilidades de verse, charlar y vincularse fueron diversas: “nos abrieron las puertas de sus casas, de sus espacios de militancia, en sus esquinas – es decir, en el espacio público que habitan, y en donde trabajan”, reveló.

“El vínculo era de cercanía, como si estuviésemos hablando con una vecina, una amiga, una tía; trascendió lo periodístico sin negar que alimentó nuestro papel de cronistas”, aseguró Belén.

Tras realizar un recorte, debido a la cantidad increíble de historias de vida, y de relatos, se publica “Puta pero no tuya”, un día antes del 34° Encuentro feminista en nuestra ciudad. El libro se enfoca en ciertas aristas: las diferentes edades, condiciones sociales y modalidades dentro del ejercicio.

“Fue una experiencia hermosa porque al ser un Encuentro tan masivo, tuvimos la posibilidad de que nos conozcan compañerxs de todo el país y que se lleven su ejemplar: de Mendoza, La Rioja, Córdoba, del interior de la provincia de Buenos Aires. La verdad que es muy gratificante”, relató Belén.

Sobre su postura – en torno al trabajo sexual – dijo: “Las protagonistas no somos las periodistas sino las trabajadoras sexuales, claro está. Son las que todos los días sufren violencia, estigma, discriminación; las que no pueden acceder a una jubilación, a sus derechos laborales básicos; y quienes todos los días luchan por ser reconocidas como trabajadoras por parte del Estado”.

Como el trabajo doméstico y la educación de lxs niñxs, el servicio sexual debe ser gratuito. El dinero es la independencia. Lo que ataca la moral en la práctica del sexo pagado, no es el hecho de que la mujer no encuentre placer, sino que se aleje del hogar y que gane su propia independencia. La puta es “la criatura del asfalto”, la que se apropia de la ciudad. Trabaja fuera de lo doméstico y de la maternidad, fuera del círculo familiar”.

  • Teoría King Kong, Virginia Despentes (2006)

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