Buena vida y poco vergüenza

Por: Soledad Santalucía

Actriz, escritora, cantante y docenta argentina nacida en Balvanera el 06 de diciembre de 1968. Su infancia estuvo plagada de abrazos, de esos de los que suele hablar para que todxs lxs niñxs puedan crecer: “es necesario abrazar y dejarse abrazar, aunque nunca es fácil llegar hasta el abrazo. Y para valorarlo, primero hay que saber de que no te abrasen, y de eso, las travas, saben bastante”.

Susy nunca dejó de tener los abrazos por ser quién es, ni de la gigante de Nelly, su mamá, ni del Belincho, su papá. Obrero textil y portera de una escuela en la que era casera, tuvo una etapa feliz en donde el niñito que fue, tuvo la autoestima completa. Le gustaba vestirse con la ropa y los zapatos de su mamá y disfrazarse de Rafaela Carrá, bailar y cantar sus canciones para Aldo, su hermano menor, que siempre la aplaudía.

Su búsqueda artística comenzó en el teatro comunitario a los 14 años y uno de sus maestros fue Héctor Propato, a quién recuerda con mucho amor ya que le enseñó que el teatro es ser miles de personas distintas y es como seguir jugando.

Antes de convertirse en una artista trans sudaca, como se define, Susy pasó por muchos trabajos: pintó casas, fue cajera de un supermercado y siguió actuando. Luego ingresó a una fábrica textil en donde entre almuerzos cantaba para sus compañerxs la canción “Duerme, negrito” y cuando llegaba a la parte que dice “trabajando y no le pagan” todxs la acompañaban bien fuerte ya que en ese momento la fábrica no pasaba por un buen momento; además, la reducción de personal se hizo frecuente.

Ahí conoció a Edu, su primer amor, con quién hasta el día de hoy tiene una buena relación y con quien tiene una hija, Anahí -artista plástica, tatuadora y gran compañera de sus dos mamás-. Un día, Edu se enteró de que fue despedidx de la fábrica y Susy lx consoló. Se sentaron en el tronco de un árbol y se dieron su primer beso. Aún hoy tienen guardado un pedacito de ese tronco en su casa para recordar que así empezaron y que, más allá de las idas y vueltas en la vida, siguen compartiendo el amor”.

“A veces nos separamos y nos juntamos, a veces somos dos o tres. Y cada familia arma su propia historia. Para la nuestra, la del tronco es importante: podemos tener dinero o no, vivir en la misma casa o no, pero siempre nos queda el amor como lo fundamental”.

Luego de trabajar en la fábrica textil comenzó a autogestionarse y vivir de la actuación, dio talleres de teatro y empezó a hacer un show donde también hacía música en vivo. Por otra parte, escribió su libro “Crianzas” donde le envía cartas a su sobrino Uriel y le cuenta historias cotidianas de su tía trava. “Creo en la infancia como un mundo de posibilidades, un lugar en el que todos los colores que existen están incluidos. Como grandes, hay que dejar que elijan lxs niñxs todas las formas de sentir que encuentren en el camino”.

Hoy escribe columnas en la Revista MU de la cooperativa Lavaca y desde noviembre de 2013 lleva adelante el ciclo radial Crianzas. Editó un poemario en 2011 en donde escribió su famosa frase: “Que otrxs sean lo normal”. Además, protagonizó la película “Deconstrucción” bajo la dirección de Sofía Bianco en 2016.

Susy es una poeta, cree en la poesía como primer lenguaje. Tiene un grupo musical llamado “la bandada de colibríes”, cuyo nombre hace referencia a un pájaro de muchos colores. Y tiene un primer y único disco que se llama “Buena vida y poca vergüenza”, en alusión a una frase de su abuela Rosa, la tucumana, editado en 2015.

Susy Shock formó parte del Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género, una alianza de más de quince organizaciones que impulsó la sanción de una ley nacional para el otorgamiento de los documentos personales con los nombres y el género elegidos por las personas, así como el acceso a tratamientos médicos de quienes soliciten intervenciones sobre su cuerpo.

Junto a grandes compañeras como Lohana Berkins, Diana Sacayán y Marlene Wayar lucharon hasta que la Ley de Identidad de Género fue aprobada por el parlamento argentino el 09 de mayo de 2012 y promulgada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner pocos días después.

Marlene cuenta a los medios por qué siguen marchando: “Para dejar un contexto transformado para que cada niña y niño nazca en una Argentina, una Latinoamérica y un mundo mejor. Un mundo que resguarde su derecho al desarrollo libre y a crecer en contextos amorosos”.

Susy habla de una utopía anticapitalista, antipatriarcal y anticlerical, de una infancia con más herramientas a diferencia de la suya en donde creció viendo un mundo heterosexual que no la veía. Habla de nuevas estéticas desde donde mirarse y desde donde avanzar. Y por supuesto, habla de quién es.

“Si me gritan trava, yo les grito heteros. Como me va a doler lo que soy. Es gozoso ser lo que somos”.

Ilustración: Ylem-Ilustración

Foto: Agencia Presentes

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