Mucho chongo como nunca

Por: María Etcheverriborde

Está frase de la One (hoy puesta en discusión por su manifiesta gordofobia y no entendimiento del feminismo) quedaría en el imaginario social de les bizarres y publicx en general para siempre. Pero, sobre todo, ese audio remite a una cantidad: muuuchos chongos: “tengo harem”. Harem de  hombres blancos cis-heterosexuales , cuyo acuerdo y compromiso era pasarla bien.

Hace un tiempo, mirando fotos de rodajes y créditos de películas , con amigues reflotamos está frase, porque sí , de nuevo:  mucho chongo como nunca.  De nuevo el “harem”, filmando, comiendo asadito, charlando entre ellos, desde el ghetto.

Estos chongos, también eran blancos, cis heterosexuales y hacedores del placer, pero con algún que otro privilegio burgués más, cómo ser universitarios, clase media/clase media alta, con bienes, en posiciones de poder laboral y sobre todo (y para mí lo más peligroso) constructores de imágenes.

Laura Mulvey es quien acuñó este concepto para dar cuenta de la objetivación a la que se somete a las mujeres y disidencias en los medios audiovisuales, ya que son los hombres heterosexuales quienes controlan las cámaras. Y que como consecuencia, impacta en la representación que se hace, la idea que transmiten de nosotrxs y en la construcción de nuestros cuerpos.

Hay quienes responden conmovidos e interpelados, y a partir de entonces convocan mujeres a los rodajes. Otros siguen haciendo la vista miope al problema, y responden cosas irrisorias como: “justo todas las chicas que iban a venir hoy no pudieron”; O “claro que están: en arte, catering y make up.”

A la hora de los papeles, se sabe que los chongos, trabajan 20 veces más que nosotras en la industria audiovisual, sea con financiamiento privado o autogestivamente.  Y la pregunta que me asalta es cómo está presencia chongeril dialoga con las producciones y discursos que sobrevuelan el audiovisual. ¿Por qué para contratarme me miras más el culo que el cv? ¿Por qué necesitás que algún varón nos recomiende? ¿Por qué no vale nuestra trayectoria y laburo? ¿Posta nunca te pones a pensar en tu privilegio audiovisual? No sé , pregunto. Aunque no te creo.

Durante las últimas semanas se llevaron a cabo varios festivales de cine,  música, danza y fotografía que visibilizaron aún más la falta de cupo entendido como una necesidad real e innegable. Entre los papelones que se sucedieron encontramos cortos programados en cualquier sección, espacios “donados” al feminismo como algo aislado, apartado o que sólo le importa a un público muy específico. O peor, hacer publicidad con laburo de compañeras pero no ponerlas en los créditos ni nombrarlas.

Lo que le falta a estos chongos es entender que ustedes también necesitan de nosotras para poder habitar otra masculinidad que no sea esa caja de cartón frágil en la que viven, que se daña con cualquier conversación que no los ponga en el centro de la escena. Entiendan que ustedes sobran en muchísimos espacios  y que lo que falta en esos sitios son compañeras capaces de diálogo que ponga en jaque conceptos dados, que proponga  posicionamientos políticos y perspectiva de género. Porque nos ponen cuál decorado para mostrar que ustedes no son la policía, pero siguen sosteniendo que  el decorado se calla, y nosotras señores, no nos callamos más.

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