Simone de Beauvoir, sinónimo de libertad

“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”.

Un 9 de enero pero de 1908 nacía la escritora y filósofa feminista de origen francés, Simone de Beauvoir, quien inspiró y continúa inspirando a muchas mujeres a luchar por sus derechos. Es reconocida actualmente como una de las grandes fundadoras del feminismo.

Sus padres fueron Georges Bertrand de Beauvoir, abogado, y Françoise Brasseur. Dos años más tarde nace su hermana Helene. Georges la animó desde niña a familiarizarse con las grandes obras maestras de la literatura y a escribir.

Sus estudios los inició en la Universidad de la Sorbona donde conoció al filósofo Jean Paul Sartre, cuando ella tenía 21 años y él 24 años de edad.

Ambos se dedicaron a la filosofía, la literatura y el activismo político. Se convirtieron en figuras polémicas para la sociedad de su época: su relación rompía paradigmas, no vivieron juntos, se negaron a casarse y a tener hijos, además de ello, mantuvieron una relación abierta, rompiendo así con el modelo de familia de la tradición burguesa.

En 1943 presentó su primera novela, Vino para quedarse, ligeramente inspirada en un triángulo amoroso con Sartre y otra estudiante. Los libros que le seguirían, seguían las reflexiones sobre la libertad, la presencia del otro y la existencia.

Simone de Beauvoir fue la primera en tomar como centro de su cuestionamiento filosófico a la mujer. Si bien la filosofía había abordado antes el tema de lo femenino, era tan solo un elemento más enmarcado en otras teorías.

El segundo sexo, publicado en 1949, vendió 20,000 ejemplares en una semana. La respuesta internacional fue enormemente negativa, pero Simone de Beauvoir no dejó de recibir cartas de mujeres que agradecían y reflexionaban con ella la idea de que “no se nace mujer, se llega a serlo”.

En ese sentido, señaló que no hay una condición biológica la que determina el devenir histórico de las mujeres, sino que esta es una construcción histórica que se ha pretendido naturalizar a través del dominio del patriarcado en las sociedades.

El libro es considerado un texto fundacional en la filosofía feminista. Ha sido comparado con una biblia, ya que su argumentación, al igual que en el Génesis, parte desde una “caída” en el conocimiento: Simone de Beauvoir cuenta cómo, teniendo apenas un día de nacida, su tía, quien fue a visitarla al hospital, encontró una etiqueta en su cuna que decía “¡Es una niña!”. En la cuna de al lado, la etiqueta decía “¡Yo soy un niño!”.

Además, De Beauvoir publicó siete ensayos más, siete novelas y nueve textos sobre sus memorias. Hizo también una obra de teatro titulada Las bocas inútiles y fundó, junto con Jean-Paul Sartre y otros eruditos, la revista Tiempos Modernos.

El filósofo Manuel Cruz explica la relación de Simone con Sartre como paradigma de libertad y modelo de ruptura con las formas de vida burguesas tradicionales.

“Se trataron de usted durante más de 50 años, nunca vivieron juntos, se negaron a contraer matrimonio y tener hijos, y es conocida la liberalidad con la que ambos aceptaban que el otro miembro de la pareja mantuviera relaciones con terceras personas”, aseguró.

Pasaron toda su vida juntos, hasta que Sartre murió en 1981. Un año después publicó La Ceremonia del adiós que termina con la frase “Su muerte nos separa. Mi muerte no nos reunirá. Así es; ya es demasiado bello que nuestras vidas hayan podido juntarse durante tanto tiempo”.

De Beauvoir murió el 14 de abril de 1986, y ahora ella y Sartre comparten tumba en el Cementerio de Montparnasse, en París.

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