2020: El año donde el aborto será ley

Por: Victoria Briccola

El 1 de marzo tuvo lugar el comienzo del año legislativo y supimos que se avecina un año verde. Tal como se esperaba, el presidente Alberto Fernández confirmó en su discurso que enviará al Congreso, en los próximos 10 días, un proyecto de legalización del aborto:

En el siglo XXI toda sociedad necesita respetar la voluntad de sus miembros a disponer libremente de sus cuerpos. Por eso, dentro de los próximos 10 días, presentaré un proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo que legalice el aborto en el tiempo inicial del embarazo y que permita a las mujeres acceder al sistema de salud cuando tomen la decisión de abortar”, vaticinó frente a la asamblea legislativa.

De esta forma, podríamos asegurar que se aproxima, a su vez, el cierre de una etapa donde nuestros úteros quedan rehenes del código penal. También se pronostica libertad sexual, soberanía reproductiva, autonomía e igualdad para nosotras.

Sin embargo, el rol del Presidente no se limitó a un mero anuncio; sino que, por el contrario, también explicó por qué la legislación actual es un fracaso:

“La legislación vigente en materia de aborto no es efectiva. Son muchas las mujeres que no se sienten conminadas con la pena prevista para el aborto y que recurren al aborto para interrumpir sus embarazos. Ha condenado a muchas mujeres de escasos recursos a recurrir a prácticas abortivas en la más absoluta clandestinidad poniendo en riesgo su salud y a veces su vida misma. Todos saben de lo que estoy hablando. El aborto sucede, es un hecho y es sólo la hipocresía que a veces nos atrapa la que nos hace caer en un debate como este. Un Estado presente debe proteger a los ciudadanos en general y las mujeres en particular”, aseguró.

También se refirió al derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, del derecho a hacerlo en un hospital, de la necesidad de garantizar la educación sexual integral (ESI) y prevenir el embarazo no deseado y también de políticas de asistencia social para las mujeres que deciden ser madres:

“La situación de las mujeres gestantes en Argentina presenta aspectos diversos. Distintos son los desafíos de la mujer que desea tener a su hijo que aquellos que asumen las que desean interrumpir su embarazo. Un estado que cuida debe acompañar a todas las mujeres para que los procesos que se desarrollen accediendo plenamente al sistema de salud”, sostuvo.

Propuso toda una agenda de políticas de género para traer a la Argentina al siglo XXI en relación con los derechos de las mujeres.

Cabe recordar que en nuestro país, la interrupción del embarazo es legal bajo el sistema de causales: desde 1921 todas las mujeres y personas gestantes tienen derecho a interrumpir de manera legal sus embarazos, en caso de que represente un riesgo para la vida, para la salud o si es producto de una violación.

Fue en 2012 cuando la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó lo que dice el Código Penal a través de un fallo conocido como “F.A.L”.

Las estimaciones oficiales dicen que se realizan aproximadamente 54 abortos por hora, es decir 1.300 por día. Por año se calcula que la cifra oscila entre 370 mil y 520 mil. 

Desde 1985 hasta 2016, al menos 3 mil mujeres murieron por abortos practicados en condiciones de riesgo en Argentina, según datos oficiales y públicos de la Secretaría de Salud de la Nación. En 2017 hubo 30 muertes por aborto registradas.

En el 2018 – el año donde la llamada “ola verde” tomó fuerza y vigor -, fue cuando por primera vez se discutió en el Congreso el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

El 14 de junio de ese año la Cámara de Diputados y Diputadas aprobó el proyecto, pero el 9 de agosto el Senado lo rechazó. El 28 de mayo de 2019 el proyecto se presentó por octava vez.

La redacción del nuevo proyecto de ley de despenalización y legalización del aborto, fue coordinada por la Secretaría Legal y Técnica, encabezada por Vilma Ibarra, junto con un equipo de expertas integrantes de los ministerios de Mujeres, Género y Diversidad y de Salud.

Es la primera vez que un presidente de la Nación ordena la elaboración de un proyecto de interrupción voluntaria de embarazo; en contraposición a la falta de voluntad política por parte de Mauricio Macri.

Se buscará despenalizar y legalizar en las primeras 12 o 14 semanas de gestación, y más allá de ese plazo, en los casos previstos ya en el Código Penal.

No contemplaría la objeción de conciencia institucional, ya que el enfoque sería sanitario: el aborto es un problema de salud pública que debe ser atendido por el Estado.

Sin embargo, si bien el primer – y gigante – paso es la legalización de dicha práctica, tenemos que trabajar luego por otros desafíos que quedarían pendientes.

En otras palabras, tenemos la responsabilidad política de poner en palabras el silencio, de nombrar y desmenuzar también las contradicciones que nos encontramos dentro de la batalla por la legalización del aborto, porque lo que no se nombra, – ya bien sabemos -, no existe.

Uno de ellos es denominar y tener en cuenta a los demás cuerpos gestantes, que no son mujeres cis. Hay una deuda en el discurso: pensarnos por fuera del binario heteronormativo.

Más allá de estas cuestiones, somos conscientes que estamos atravesando un momento histórico: este año el tema volverá a discutirse en el Congreso y la expectativa es que finalmente el aborto legal, seguro y gratuito, sea ley en este 2020.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *