Mónica Zwaig toma el leguaje de les jóvenes, los hace hablar, e introduce, además, de un modo creativo los discursos que predominaron durante el último golpe de Estado.

Por Daniela Tagliafico
Teo se pregunta por qué en la biblioteca de su casa no está el Nunca Más. Teo le pregunta a su mamá por qué no está y por qué hay tres Biblias. Teo tiene 15 años y una monografía por hacer sobre la última dictara cívico militar. Tiene dudas y desconocimiento sobre lo que pasó en ese fragmento de la historia, y recurre a una IA, que comienza a escribirle cosas raras. Mora, su compañera de curso, la que eligió el mismo fragmento de la historia reciente para su trabajo escolar, sabe. Sabe y cuenta, recomienda, se apasiona, se mueve, no se calla, opina, marcha. En “Avisale a mi mamá” Mónica Zwaig elige hablar sobre la dictadura y los derechos humanos, un tema que trabaja desde hace décadas, pero para adolescentes y a través de la ciencia ficción. Mónica es abogada, actriz y escritora. Nació y se crió en Francia ya que sus padres debieron exiliarse durante la última dictadura cívico militar. Ha elaborado las tesis “La definición de víctimas de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos” y trabajó en la CONDI (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad). Es autora de “Una familia bajo la nieve”, donde despliega con humor la cuestión del desarraigo. Realizó, además, “Cuarto intermedio. Guía Practicas para audiencias de lesa humanidad”, una obra performática que también con humor nos mete el mundo de los juicios de lesa humanidad.
Esta novela tiene como objetivo “preguntarse un poquito cómo uno llega a abordar el tema de la última dictadura, cómo llegan al tema las nuevas generaciones (…) Me gustaba esta contradicción sobre dónde buscar el pasado. El protagonista se pregunta dónde buscar el pasado y lo va a buscar en un instrumento del futuro, entre comillas, como es la inteligencia artificial”, cuenta Zwaig. La autora tomó la IA como un punto de partida para dialogar con las nuevas generaciones: “Pensé que si hablo de la inteligencia artificial tal vez puedo conectar también con estos chicos que hacen eso. O sea, tal vez ahí se pueden ellos identificar y encontramos ahí un espacio de conexión y de diálogo. Tengo mucho respeto por los adolescentes y en general por los lectores, pero ahora era para los adolescentes sobre todo ese libro, y como que siempre me ubiqué desde un lugar de mucha humildad en la escritura de esto”. Sin duda eso se refleja en su narrativa, toma el leguaje de les jóvenes en 2026, los hace hablar, lo recrea de forma muy verosímil e introduce, además, de un modo creativo los discursos que predominaron o se sintieron con potencia durante la dictadura militar.
Avisale a mi mamá es “un punto de partida para generar una charla con algunos jóvenes sobre qué les pasa con el pasado, qué les pasa con esta historia de su país, y también tal vez qué les pasa con estudiar eso en el colegio, con tener que hacer un trabajo sobre eso. Eso me interesaba, que se pueda abrir esas preguntas. Y que los adolescentes sean habilitados a hacer preguntas, que se sientan habilitados a hacer preguntas por más miedo que les dé hacer esa pregunta. Porque a veces los profesores pueden llegar a no entender la pregunta, a reaccionar mal, a pensar que esta pregunta no se puede hacer porque hay una sola respuesta”, dijo Zwaig.
En esta novela Zwaig deja ver también, qué pasa en las casas cuando las y los jóvenes llegan con temas que nunca quisieron hablar, con la incomodidad y la contradicción de familias que callaron y hoy se ven cuestionadas por sus hijos. Las nuevas generaciones “van a imprimir sus preguntas y sus sentidos que no necesariamente van a ser los mismos que la generación anterior y la anterior. Y me parece que por ello yo también quise hacer una ficción, porque la ficción permitía eso”.
En relación a la producción de esta novela Zwaig relató que decidió no leer mucho sobre la inteligencia artificial y tampoco usarla mucho: “Quería escribir una ficción realmente. Me interesaba imaginar esto antes de estudiarlo. No quise transformar este libro en una cosa más sociológica, como que tenía miedo que si me ponía a estudiar mucho el tema me iba a impedir escribir una ficción, que es lo que yo quería hacer”.
La identidad es un tema presente cuando hablamos de la última dictadura, que se encargó de borrar sus crímenes, silenciar, ocultar y robar justamente la identidad de cientos de niñes hoy adultos. La identidad es algo en absoluta construcción y tensión en la adolescencia, justamente al público con el que dialoga Zwaig en esta novela: “La identidad es algo que no es fijo, es algo que está en tensión, que está vivo, por suerte. La identidad es nómada, porque el ser humano siempre es nómade, se mueve. Como que en realidad lo que representa la identidad no es una raíz, tal vez, sino cartas, cartas, mapas, rutas. Y esa visión de la identidad a mí me gusta mucho. Como un itinerario, más que como una foto”.
“Avisale a mi mamá” se publicó este año y cuenta con ilustraciones de Juan Pablo Dellacha, fue coeditada por Siglo XXI Editores y el Centro de Estudios Legales y Sociales, el CELS.